Entrenar la perseverancia, clave de la resistencia psicológica

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 5 mayo, 2019
Entrenar la perseverancia es el arte que nos permitirá encarar cada desafío. Gracias a esta fuerza psicológica alcanzamos metas, afrontamos adversidades y hacemos de la resiliencia nuestra marca personal para no rendirnos nunca...

Puede que entrenar la perseverancia no nos ayude a alcanzar la felicidad soñada. Sin embargo, sí logrará algo quizá mucho más poderoso: que nos sintamos orgullosos de nosotros mismos. Nos permitirá, por ejemplo, ser esas personas que se atreven a encarar desafíos, que trabajan su propia suerte, que no entienden de rendiciones y se levantan una y otra vez tras cada caída…

Decía Lao-Tse que la perseverancia es la base de todas las acciones. Sin embargo, admitámoslo, nadie nos enseña cómo se enhebra esta habilidad, ni cómo se desarrolla tal tendón de la personalidad capaz de ayudarnos a lograr tan altos objetivos. A menudo, lo adquirimos de nuestro entorno más cercano; de esos padres y madres que nos sirven de inspiración, de figuras que nos admiran con su actitud, su conducta y enfoque personal.

Sería, sin duda, maravilloso que todos viniésemos al mundo con esta competencia inscrita en nuestro código genético. Y si decimos esto no es por capricho o casualidad. Estudios muy recientes nos hablan de cómo la perseverancia actúa como un ejercicio de resistencia psicológica excepcional que nos sirve para algo más que para alcanzar metas. Esta dimensión se asocia a una menor depresión y a una estrategia altamente eficaz para manejar la ansiedad.

Estamos ante toda un herramienta de salud que vale la pena potenciar al máximo…

«Si quieres triunfar en la vida, haz de la perseverancia tu amigo del alma, de la experiencia tu sabio consejero, de la advertencia tu hermano mayor y de la esperanza tu genio guardián».

-Joseph Addison-

Chico con gafas para representar cómo entrenar la perseverancia

Entrenar la perseverancia: pilar de la resiliencia en el día a día

Hace solo unos días, el Journal of Abnormal Psychiatry publicó un estudio de gran interés para el campo de la psicología y el crecimiento personal. Se trata de un trabajo llevado a cabo por la Universidad de Pennsylvania que ha durado casi dos décadas y que nos ha permitido entender diversos aspectos.

  • El primero, que las personas más perseverantes, las que se marcan objetivos y se esfuerzan por conseguirlos, tienen un riesgo mucho menor de sufrir ataques de pánico, ansiedad y depresión.
  • Entrenar la perseverancia, según este estudio, ayudó a cerca de 3.300 hombres y mujeres a desarrollar una mentalidad más resiliente.
  • Se ha podido comprobar, además, que una actitud más resiliente actúa como esa resistencia psicológica capaz de protegernos frente a diversos trastornos como puede ser la ansiedad y la depresión.
  • Las personas perseverantes se atascan menos en los laberintos de las preocupaciones. Sus pensamientos no son obsesivos, sino que hacen uso de un enfoque cognitivo basado en la resolución de problemas, la creatividad y la reflexión positiva.
  • Son además perfiles muy tenaces que aplican una mentalidad de crecimiento y no de estancamiento. Tienen presente cada día sus metas, sus sueños y deseos. Todo ello actúa como impulso motivador, ahí donde no tiene cabida el miedo y no entra la sombra de la indefensión o el reflejo de la derrota.

¿Cómo podemos entrenar la perseverancia?

Los neurocientíficos descubrieron hace años que la dopamina se relaciona con la perseverancia y con ese comportamiento proactivo que nos permite alcanzar logros. El doctor Joe Z. Tsien, codirector del Instituto del cerebro en la Universidad de Georgia, nos señala que todos podemos favorecer la liberación de este neurotransmisor creando nuevos hábitos, teniendo unos objetivos claros y manteniendo la motivación.

Estas serían por tanto los enfoques psicológicos que deberíamos cuidar a diario para entrenar la perseverancia:

Márcate una meta clara

Sin un objetivo claro el movimiento no se genera. Sin propósitos no hay ilusión, por tanto, debemos tenerlo claro: la mente se alimenta de sueños y si estos no se concretan en metas definidas y realistas la motivación no se pondrá en marcha.

Autocontrol

Cuando situamos un objetivo en nuestro horizonte personal ya no hay vuelta atrás. Debemos aunar esfuerzos e ideas hacia ese punto en concreto y, para ello, hay que manejar con eficacia dimensiones como el desánimo, la frustración, la ansiedad o el estrés. El autocontrol por tanto es clave para entrenar la perseverancia.

Chico representando cómo entrenar la perseverancia

 

Enfoque positivo

La positividad, la sensación de eficacia, la seguridad en nosotros mismos y un ánimo en buena forma, son también nutrientes básicos para alcanzar logros. Es más, la perseverancia va de la mano de ese enfoque claramente positivo que no permite la entrada a las emociones limitantes o adversas.

Prohibido rendirse

Alcanzar un sueño. Superar una depresión. Desarrollar una competencia o una nueva habilidad. Sentirnos orgullosos de nosotros mismos… Todas estas dimensiones requieren por encima de todo un aspecto: no rendirnos. Podemos, no obstante, dar un paso atrás para clarificar nuevas metas y entonces, tomar mayor impulso.

Podemos también detenernos un instante para reflexionar y tomar nuevas perspectivas. Pero lo que no debemos hacer nunca es quedarnos quietos, estancados, atrapados en el desánimo y la rendición. Entrenar la perseverancia es, por tanto, un ejercicio de poderosa motivación y también de salud.

Todos podemos mejorar este aspecto para lograr que nuestros recursos y potencial estén a nuestro favor, mediando en el bienestar, impulsándonos a avanzar cada día un poco más.

  • Nur Hani Zainal and Michelle G. Newman. "Relation Between Cognitive and Behavioral Strategies and Future Change in Common Mental Health Problems Across 18 years." Journal of Abnormal Psychology (First published online: May 2, 2019) DOI: 10.1037/abn0000428