Mentalidad de crecimiento: no es lo que eres, sino lo que puedes llegar a ser

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 agosto, 2018
Valeria Sabater · 25 agosto, 2018

Más allá de lo que eres o de lo que otros hayan dicho de ti, está lo que tú puedes llegar a ser y demostrar al mundo con tu potencial y determinación. Porque al aplicar una mentalidad de crecimiento rompes moldes y condicionamientos para avanzar con mayor confianza y optimismo. Pocas estrategias pueden ayudarte tanto a promover el cambio en positivo para alcanzar el bienestar.

Hay quien dice que las personas, al igual que cualquier organización, se caracterizan por dos enfoques diferentes. Por un lado están quienes aplican la mentalidad de crecimiento y quienes, por otra parte, hacen uso de una mentalidad fija. Cuando nos define la primera dimensión, nos constituimos como entidades que confían en que su talento puede mejorar y desarrollarse más aún. Es despertar el propio potencial a través del trabajo, la constancia y la innovación para alcanzar el éxito o el bienestar.

“Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades”.

-Wayne Dyer-

En su contra, tenemos una dinámica bastante común; esa donde uno entiende “que ya tiene todo lo que necesita”. Al aplicar esta perspectiva, esta mentalidad fija, esquivan cualquier intento de cambio o de mejora. Cierran las puertas al desafío, al ir más allá, puesto que prefieren quedarse en suelo firme y seguro alimentando las mismas pautas, las mismas estrategias obsoletas. Así, y por curioso que nos parezca, esta última artimaña la aplicamos a diario muchos de nosotros y, sin duda, un sinfín de empresas.

Así, cuando menos lo esperamos asoma en nuestra mente esa voz que nos dice aquello de:”no cambies, no hagas nada, mejor quédate donde estas. Tú ya eres inteligente o tu empresa ya está bien posicionada en el mercado ¿para qué arriesgar entonces?”… Si te es conocido este diálogo interno es momento de descubrir cómo nos puede beneficiar hacer uso del auténtico enfoque del desarrollo personal: la mentalidad de crecimiento.

mujer en bombilla simbolizando la mentalidad de crecimiento

Mentalidad de crecimiento: más allá del ser está el potencial

Todos sabemos que nuestras mentes tienen capacidad de influir de forma directa en nuestras vidas. Somos lo que pensamos y lo que nuestros pensamientos nos hacen sentir. Aún más, lo que verdaderamente influye sobre nuestra realidad es lo que pensamos sobre nosotros mismos; de hecho, ahí está la auténtica clave de todo.

Esto último es precisamente lo que pudo ver la doctora Carol Dweck, de la Universidad de Stanford, una de las investigadoras más renombradas en el campo de la personalidad y la psicología social, y quien acuñó el término “mentalidad de crecimiento”

Tras una investigación que duró más de 30 años y que fue publicada en el espacio MindsetWorks, la doctora Dweck demostró que aquello que los estudiantes piensan sobre su propia persona afecta de forma directa a su rendimiento. Esta idea en la que todos podemos estar de acuerdo tiene importantes matices que es necesario comprender.

  • Si se elogia a un alumno exclusivamente por sus habilidades o inteligencia, no siempre asumirá desafíos o retos personales. ¿La razón? Temerán no estar a la altura en algún momento y preferirán quedarse en su zona de confort, esa donde ir a lo seguro reforzando sus propias competencias ya adquiridas. No basta, por tanto, con decirle a un niño “pero qué inteligente eres”. Hay algo más importante.
  • Ahora bien, si elogiamos a un alumno por el esfuerzo que realiza, le inculcamos el valor del trabajo y le hacemos ver sus logros y avances, este tendrá una imagen muy positiva sobre sí mismo. No temerá por ejemplo probar nuevas tareas o asumir retos, porque estos son un modo de desafiarse a sí mismo y comprobar hasta dónde puede llegar.
Orientadora con alumno inculcándole una mentalidad de crecimiento

La mentalidad que inculquemos a nuestros niños y adolescentes se reflejará de forma directa en su rendimiento. Esta la conclusión a la que llegó la doctora Carol Dweck en su meticuloso estudio y que más tarde quedó recogido en el Informe Stanford del 2007.

La mentalidad de crecimiento es algo que va más allá de la motivación, es encender esa chispa donde dar a entender a alguien que es capaz de mucho más, que su potencial no está limitado. Que en la vida no basta con ser: hay que demostrar, esforzarse, ser constantes y optimistas…

Eres más de lo que crees: la necesidad de aplicar la mentalidad de crecimiento

Las personas estamos acostumbradas a las etiquetas. Hay quien tiene TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) otros depresión o ansiedad, otros son introvertidos, demasiado sensibles, algunos solitarios, los hay negados para las matemáticas, otros obsesivos y algunos hasta increíblemente inteligentes.

Cuando alguien nos dice lo que somos, bien como un simple comentario o como resultado de una prueba clínica, hay quien dice aquello de “bien, pues ya está, esto es lo que soy y así es como voy actuar“. Esto es algo que vemos por ejemplo de forma habitual en las aulas: muchos niños quedan condicionados por aquello que los adultos dicen de ellos. Nadie les ha enseñado a ellos (y a nosotros tampoco) a enfocar las cosas de otro modo.

Aplicar la mentalidad de crecimiento es decirnos “bien, los síntomas están ahí. Soy más nervioso de lo habitual, o muy inteligente o torpe para las mates, o tendente a la depresión, está claro. Sin embargo, una etiqueta no define lo que soy. Me define mi comportamiento, así que si empiezo a pensar de manera diferente, puedo mejorar mi realidad y hacer que las cosas cambien a mejor”.

chica en la ventana que piensa en la mentalidad de crecimiento

La doctora Carol Dweck nos propone en su conocido libro “Mindset: la actitud del éxito” que aprendamos a aplicar las siguientes estrategias en nuestro día a día para favorecer esa mentalidad de crecimiento:

  • Entiende que cada cual puede llegar al mundo con unas determinadas habilidades. Sin embargo, el auténtico talento se hace, se practica, se trabaja a diario.
  • Asume nuevos desafíos, rétate a diario.
  • Aplica un enfoque positivo.
  • Valora las críticas que sean útiles, las que te ayuden a crecer. Ignora las demás.
  • Ten disciplina, constancia y apertura. El éxito no es casual, todo triunfo o todo cambio implica trabajo, persistencia y confianza en uno mismo.

Para concluir, la mentalidad de crecimiento requiere sin duda que nos aceptemos a nosotros mismos pero, a su vez, que seamos capaces de vernos no como entidades fijas y realizadas, sino como personas orientadas al cambio. El ser humano, por sí mismo es cambio y movimiento, es evolución, apertura y aprendizaje continuo.

Movámonos, por lo tanto, con esa mente lista y dispuesta para el desafío y el crecimiento constante.