Entrevista a Rafael Santandreu: ¿es posible desmontar los miedos?

28 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Rafael Santandreu
Con Rafael Santandreu aprendemos un aspecto valioso para trabajar nuestra felicidad y bienestar: todos nuestros temores se deben a pensamientos que podemos transformar.

Esta vez Rafael Santandreu nos invita a reflexionar sobre los miedos desde la psicología cognitiva, sobre esos temores que, día a día, nos acompañan, con el objetivo de ayudarnos a desactivar los esquemas de pensamientos que van en contra de nuestra felicidad.

Es necesario recordar que este enfoque, esta escuela terapéutica, es una de las más eficaces y la que tiene mayor respaldo científico. Así, un aspecto de gran interés que nos señala este célebre psicólogo, en su último libro Nada es tan terrible, es que cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de deshacernos de nuestros miedos.

El propósito es elevado, imposible dirán muchos. Sin embargo, si tuviéramos que definir de algún modo la felicidad, sería básicamente como la “ausencia de miedos”. Porque los temores, nuestras angustias cotidianas, recortan impulsos, apagan potenciales y nos arrinconan en espacios en los que no llega el sol de la felicidad.

“No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos de lo que nos sucede”.

-Rafael Santandreu-

Entrevista a Rafael Santandreu

A continuación, Rafael Santandreu nos invita a ponernos frente a nuestros miedos para entender que son solo pensamientos erróneos, ideas sesgadas que, a veces, hasta se nutren de necesidades inventadas.

Todos podemos eliminar esos incómodos polizones de nuestra mente. Y la psicología cognitiva es la clave. ¡Comenzamos!

¿En tus libros comentas que es posible eliminar todos los miedos? ¿Es cierto?

Sí. El miedo es una emoción que surge a partir de creencias, que pueden ser racionales o no, y que todos experimentamos.

Lo cierto es que existen una serie de miedos que impiden ir más allá, que obstaculizan nuestro desarrollo personal y que, de alguna manera, nos limitan. Este tipo de miedo es fruto de ideas inadecuadas o creencias irracionales. La buena noticia es que cuando eliminamos esas ideas erróneas, esos miedos desaparecen. Así trabaja la psicología cognitiva o «del pensamiento». ¡Razonando bien, decimos adiós a los temores para siempre!

¿Por ejemplo?

El miedo a hablar en público. Mucha gente tiene ese temor y se debe a que pensamos que sería «terrible» hacer mal esa tarea, a una sensación de inseguridad. Yo ya no lo creo y por eso ya no tengo ese miedo.

Para mí está perfectamente bien hacer fatal una conferencia. No sucedería absolutamente nada. Yo seguiría tan orgulloso y feliz como siempre. Aunque parezca increíble, ahora experimento cero estrés o nervios antes de hablar en público. Me podría quedar dormido antes de salir…

Mujer triste y preocupada

¿Da igual hacerlo bien o mal?

No. Prefiero que vaya bien, pero es algo que no me «preocupa» en absoluto. Para suprimir cualquier miedo has de saber que eso que temes no es tan malo: tú podrías ser feliz aunque suceda eso «tan horrible». Entonces, desaparece la presión y el temor.

Ahí es donde entra tu concepto de «necesititis», ¿no?

Eso es. La «necesititis» es la creencia de que necesitamos mucho para estar bien. Si te quitas esa idea de la cabeza, inmediatamente, pierdes muchos miedos porque ya no necesitas tener dinero, estatus, hacerlo todo bien, que te traten bien, etc. Y sin la presión absurda de «tener ¡absolutamente!» que conseguir todo eso, se vive mucho más relajado.

Ese concepto de desapego ya lo tenían los budistas…

Sí, compartimos esa misma idea. La diferencia es que la psicología cognitiva te enseña a desprenderte de las «necesidades inventadas» mediante un cúmulo de argumentaciones. En el ejemplo de hablar en público, yo me convencí durante semanas de que no era nada importante hacerlo bien o mal y empleé docenas de argumentos, hasta que al final lo tuve claro. Es un proceso. 

¿La terapia cognitiva es una terapia argumentativa?

Eso es. Se busca convencer a la persona de que puede ser feliz, por ejemplo, sin pareja o sin trabajo. Empleamos muchos argumentos hasta que la persona se libera de la necesidad que le está agobiando y, por lo tanto, del miedo. Es una especie de contra-lavado de cerebro.

Pero muchas veces no somos conscientes de qué nos provoca tal o cual temor…

Efectivamente. Por ejemplo, detrás del estrés en el trabajo suele haber una necesidad exagerada de seguridad económica y estatus. Pero si estudias psicología cognitiva con algún manual o realizas terapia con un psicólogo descubrirás cómo en tu interior se encuentra esa necesidad exagerada. 

¿Qué temor es el más común de los que se trabajan en terapia?

El temor a los cambios. Por ejemplo, a dejar a la pareja a pesar de que ya no estás enamorado y la relación no funciona. En estos casos, la gente teme a la soledad. O el temor a cambiar de trabajo…  Esto es debido a una necesidad exagerada de seguridad económica. Después de hacer una terapia cognitiva, el cambio parece apetecible y la cosa más normal del mundo.

Hombre mirando por la ventana

¿La psicología cognitiva disminuye esos temores trabajando sobre esas necesidades inventadas?

Exacto. Cuando llegas a la convicción profunda de que no necesitas «estar todo el tiempo acompañado» ni «seguridad económica completa», desaparecen, por ejemplo, esos dos temores. Ahora bien, este cambio no es algo que se produzca de un día para otro, sino que hay que trabajarlo.

Hay una frase de San Francisco de Asís sobre las necesidades que mencionas mucho…

Sí. Me gusta mucho. Dicen que, al final de su vida, San Francisco de Asís dijo: «Cada vez necesito menos cosas y las pocas que necesito las necesito muy poco». Estoy seguro de que era un tipo muy fuerte y muy feliz.

Ni siquiera hay que tenerle miedo a la muerte, ¿no?

Claro que no. La muerte es algo natural y normal. Incluso buena. Todos los hechos naturales son buenos. Así que no hay que tenerle ningún miedo. Si lo piensas en profundidad y empleas muchos argumentos, le pierdes el miedo tanto a la muerte como a la enfermedad. Es más fácil de lo que parece.