Esclavos del porno: la adicción a la pornografía

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Marián Carrero Puerto
La adicción a la pornografía ha aumentado con la llegada de las nuevas tecnologías. Su fácil acceso, anonimato y asequibilidad, han disparado el consumo y, en muchos casos, también la dependencia.
 

La mayoría de las personas utilizan Internet de forma habitual como primera fuente de información y como medio de comunicación y socialización. En la última década, el uso de la pornografía en Internet se ha convertido en algo popular (Mayer, 2011).

Para la mayoría de las personas, el uso de pornografía es entretenido, para otros se convierte en un hábito que genera dependencia y comportamientos fuera de control (Gola, 2016), lo que puede terminar generando una adicción a la pornografía.

Hablamos de pornografía como el material audiovisual que presenta de forma explícita actividades sexuales y genitales de manera inocultable. Tienen como objetivo excitar al espectador.

La llegada de las nuevas tecnologías ha traído consigo un aumento de su uso, incrementado la adicción a la pornografía. Esto se debe a que ahora contamos con un acceso a ella mucho mas fácil, rápido y en apariencia anónimo.

Según Joyce (2008), la regulación de la pornografía en la web ha demostrado ser una tarea especialmente difícil para los legisladores y la comunidad internacional. Esto se debe, en gran parte, a su naturaleza voluble y al medio electrónico, muy cambiante, en el que reside.

 

«La leyenda cuenta que cada nueva tecnología se utilizó por primera vez con algo relacionado con el sexo o la pornografía. Ese parece ser el camino de la humanidad».

-Tim Berners-Lee-

Chico con un ordenador

Profundizando en la pornografía

Peter y Valkenburg (2010) definen la pornografía como el material sexualmente explícito producido profesionalmente, cuyo principal objetivo es excitar sexualmente al espectador.

Quienes presentan una adicción a la pornografía pueden pasar largos períodos de tiempo visualizando imágenes, vídeos y demás material pornográfico, situación que puede llevar al aislamiento social, a experimentar depresión severa, neurosis y cambios impredecibles en el ánimo.

El consumo de pornografía en línea está tan extendido en la sociedad occidental que muchos chicos empieza a efectuarlo alrededor de los 10 años. Aunque no parece representar en sí mismo un problema de calado, lo cierto es que se ha demostrado que su abuso provoca efectos nocivos en el cerebro.

No existe un perfil de usuario, es una conducta extendida y puede tener su aspecto positivo (para determinadas comunidades, para personas con menos habilidades sociales, para condimentar la vida sexual) y su aspecto negativo (adicción, pérdida de control, problemas de pareja y familiares). Es un sexo muy cómo, sin aparentes complicaciones.

 

La pornografía en Internet permite el voyeurismo, la visualización de cualquier tipo de prácticas, el uso de modelos reales no profesionales y el espionaje de nuestras conductas a través de los códigos IP. Estas actividades sexuales en la red parecen estar alimentadas por el motor «Triple A»: accesibilidad, anonimato, asequibilidad.

«Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos».

-Confucio-

¿Cuándo hablamos de adicción a la pornografía?

El adicto a la pornografía se degenera paulatinamente queriendo practicar todo lo que ve, como es el caso de Teb Bundy (Michaud y Aynesworth, 2000); las personas que no tienen pareja y son adictos, se les puede dificultar relacionarse con personas del sexo opuesto. Pueden presentar depresión severa, culpabilidad y aislamiento social.

A estas personas, por lo general, les resulta difícil reconocer su adicción, hasta el punto de llegar a justificar y ocultar su comportamiento, lo que hace difícil que reciban ayuda de un profesional.

Las personas adictas que tienen pareja, al darse cuenta que su compañero/a sentimental no tienen las mismas actitudes de los actores de las escenas, se pueden decepcionar por no encontrar satisfacción en la relación.

 

En una investigación llevada a cabo por Velasco, A. y Gil, V. (2017) se concluyó que la adicción a la pornografía puede generar problemas físicos y psicológicos que son equiparables con los que genera la adicción al consumo de cocaína, marihuana y demás sustancias psicoactivas.

Hombre en la cama con un ordenador

¿Existe alguna estrategia para combatir la adicción a la pornografía?

Para las personas que no son adictas, especialmente niños y adolescentes, algunas de las estrategias que ayudarían a prevenir y combatir la adicción a la pornografía:

  • Evitar escuchar y visualizar contenido sexual explícito en medios audiovisuales (internet, radio, revistas, diarios, etc.).
  • Evitar que los niños y adolescentes tengan acceso a Internet en espacios cerrados (instalar programas anti-pornográficos en ordenadores y dispositivos móviles).
  • Desarrollar actividades deportivas o lúdicas.
  • Llevar una vida social y espiritual activa.
  • En casos extremos, acudir a un psicoterapeuta o profesional especializado en adicciones sexuales.

En cualquier caso, la primera medida aconsejable para que las personas mejoren su adicción a la pornografía es buscar ayuda de un profesional (psicólogo/psicoterapeuta). Será este el mejor marco para que la persona encuentre una solución a su problema.

 
Feregrino, D. L. (2017). Así en el porno como en las drogas. Sobre la neurobiología de la adicción al porno. Gola, M. (2016). Decreased LPP for sexual images in problematic pornography users may be consistent with addiction models. Everything depends on the model. (Commentary on Prause, Steele, Staley, Sabatinelli, & Hajcak, 2015). Biological Psychology, 117. Joyce, R. A. (2008). Pornography and the Internet. IEEE Internet Computing, 12(4), 74-77. Mayer, M. A. (2011). La utilización de Internet entre los adolescentes, riesgos y beneficios. Atención Primaria, 43(6), 287–288. Michaud, S. G., & Aynesworth, H. (2000). Ted Bundy: Conversations with a killer. Texas: Authorlink. Sánchez Zaldívar, S., & Iruarrizaga Díez, I. (2009). Nuevas dimensiones, nuevas adicciones: la adicción al sexo en internet. Psychosocial Intervention18(3), 255-268. Velasco, A., & Gil, V. (2017). La adicción a la pornografía: causas y consecuencias. Drugs and Addictive Behavior2(1), 122-130.