Este corto te mostrará la riqueza de unir nuestras diferencias

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 21 diciembre, 2015
Valeria Sabater · 21 diciembre, 2015

Yo te doy luz en tus días de oscuridad, tú me das calma en mis días de tormenta, yo te doy sonrisas en tus momentos de tristezas. Somos como el día y la noche, sin embargo, siempre nos encontramos al atardecer para fundir nuestras diferencias en el horizonte.

Estamos ante otro delicioso corto de la factoría Pixar, una producción animada que debes ver en compañía de los más pequeños para poder dibujar en familia, una grata sonrisa de sorpresa, complacencia y sabiduría.

Ser como el día y la noche no implica que nuestras diferencias nos arrastren a los polos, si somos capaces de abrir nuestra mente y entender nuestro corazón, nos encontraremos en las tardes tibias para aprender el uno del otro.

En un mundo donde las normas, las modas y las tradiciones nos mandan la mayoría del tiempo actuar siempre de modo semejante, no hay nada más auténtico que saber ser diferente, que saber destacar por nuestras cualidades y pensamientos para así, poder enriquecernos a nosotros mismos y a los demás.

No obstante queda claro que nunca es fácil aceptar lo que no es igual a nosotros. Y de esto mismo, trata nuestro corto de Pixar, porque “Día y noche” es una sencilla reflexión sobre esos “reversos cotidianos” a los que también deberíamos atender de vez en cuando.

Cuando el día y la noche fundieron sus diferencias al atardecer

corto pixar dia y noche representando el valor de respetar las diferencias

El día se despereza tranquilo ante la llegada de la mañana. Todo es calma e inicia el proceso de siempre, esas actividades que le dan vida y que tejen su universo de luz, actividad y vida. Ahora bien, en un momento dado, tropieza con un ser extraño y oscuro que dormita en un rincón…

Aceptar que las diferencias nos enriquecen es un reto pendiente de la propia humanidad, y aunque es algo que en ocasiones se consigue a pequeña escala, es una cuenta a superar por parte de la propia sociedad.

La criatura que duerme de forma plácida en su manto oscuro es la noche. Su modo de vida es muy diferente a lo que conoce el día. ¿Cómo aceptar esas diferencias? Es complicado, por no decir casi imposible. Son dos universos tan diferentes que no pueden más que mirarse con desconfianza.

  • A las personas, evolutivamente, nos cuesta mucho aceptar todo aquello que es diferente a nosotros: lo consideramos una amenaza.
  • De forma inconsciente, día a día generamos muchos prejuicios y atribuciones que no siempre se ajustan a la realidad. Lo hacemos para tener un aparente control de lo que nos rodea, y así, sentirnos seguros.
  • No obstante, cuando aparece algo que rompe ese equilibrio, lo primero que sentimos es temor ante esas diferencias evidentes. Tras el temor, viene el miedo y el consecuente rechazo.

Nuestro cerebro está acostumbrado a generar determinados esquemas cognitivos sobre las personas y los grupos sociales. Y a ello, se le suma además esas valoraciones negativas que en ocasiones nos ha ofrecido la experiencia.

Si una persona de determinada nacionalidad me trató mal, puedo llegar a pensar que toda la gente de ese país actuará de la misma forma. Y si de niño me educaron en la necesidad de considerar “una amenaza” a todo aquel que no comparta mis esquemas sociales y religiosos en los que me criaron, seguramente, de mayor, tendré una visión muy limitada sobre lo que es el mundo, y la riqueza de sus valores en cuanto a diversidad.

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Es necesario encontrarnos al atardecer. Es una necesidad vital saber entender que las diferencias son esas piezas que edifican el conocimiento, las que nos enriquecen como personas y las que nos hacen descubrir a veces, que no somos tan dispares unos de otros.

Hay que soñar de día, hay que soñar de noche y vivir cada día de nuestra vida disfrutando de nuestras semejanzas y descubriendo cómo nuestras diferencias, a veces, no son más que una linea inapreciable en el sol del atardecer.

Desde nuestro espacio te invitamos a que lo hagas, a que a partir de hoy dejemos de polarizar tanto las cosas. Nada es blanco del todo ni negro por completo. No hay día que no logre vencer a la noche, ni noche que se desvanezca al amanecer.

La vida es un ciclo interminable donde todos avanzamos un poco más a cada momento. Y todo será más sencillo si nos dejamos llevar con respeto, y sobre todo atendiendo a quien tenemos a nuestro lado. Es posible que su interior, esconda mundos fantásticos por descubrir.

Puede que sea capaz incluso de darte luz en tus días de oscuridad, y hasta conseguir que ames las diferencias que os separan. No lo dudes, y disfruta de esta pequeña delicia audiovisual…