Los 6 estilos de vida de las personas felices

Es probable que incorporar alguno de estos estilos de vida se traduzca directamente en calidad de vida. Si estás interesado en hacerlo, vamos con ellos.
Los 6 estilos de vida de las personas felices
Helena Sutachan

Escrito y verificado por la psicóloga Helena Sutachan el 01 noviembre, 2021.

Última actualización: 01 noviembre, 2021

Nuestro estilo de vida tiene mucho que ver con nuestro estado de ánimo basal. Cada uno de nuestros hábitos tiene repercusiones en nuestro bienestar físico y mental. Por esta razón, es importante trabajar en ellos, mejorar algunos, incorporar otro e, incluso, dejar de lado aquellos que no son buenos.

En este artículo vamos a conocer seis estilos de vida que pueden contribuir en nuestra felicidad y crecimiento personal.

1. Espiritual

Un estilo de vida espiritual está enfocado en la búsqueda de la paz interior y en la conexión con las dimensiones trascendentes del ser. En este sentido, fortalecer nuestra espiritualidad puede lograrse siguiendo diferentes caminos.

Por ejemplo, la incorporación en nuestra vida de los principios del budismo, como la aceptación, la gratitud y la compasión, puede ser una forma de conocernos mejor, ampliar nuestra comprensión sobre el mundo y hacernos personas más conscientes del aquí y el ahora.

En esa misma línea, adoptar prácticas como la meditación o el mindfulness tiene efectos importantes en nuestro bienestar. Nos ayuda a gestionar mejor las emociones, nos da herramientas para afrontar las adversidades y nos puede ayudar a identificar aspectos de nosotros mismos sobre los que podríamos trabajar.

Finalmente, actividades como el yoga pueden permitirnos simultáneamente conectarnos con nuestra espiritualidad, mientras trabajamos en el bienestar de nuestro cuerpo.

Mujer meditando

2. Dieta consciente

Llevar una alimentación saludable puede convertirse en uno de los estilos de vida que nos proporcione salud y bienestar.

Una de las acepciones de la palabra dieta remite al conjunto de alimentos y nutrientes que consume un ser vivo habitualmente, es decir, cuando hablamos de llevar una dieta saludable no estamos haciendo referencia a regímenes restrictivos durante cierto periodo de tiempo.

Así, sería recomendable pensar en la dieta como nuestra forma habitual de alimentarnos, no como una forma de maltratar a nuestro cuerpo, obligándonos a pasar hambre. Con esta idea en mente, podemos ir incorporando en ella todos aquellos alimentos que aporten la cantidad de nutrientes que necesitamos para nuestra actividad diaria.

Por ejemplo, se ha comprobado que la dieta mediterránea es particularmente saludable, pues es rica en alimentos como pescados, frutas, hortalizas y aceite de oliva, todos fuentes de importantes nutrientes para nuestro organismo. Adoptar esta forma de alimentación puede evitar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y favorecer nuestra salud en general.

Así mismo, el vegetarianismo en su forma más conocida, es decir, el ovo-lacto-vegetarianismo, que implica el consumo de productos de origen animal, como huevos y lácteos, aunque no se consuma ningún tipo de carne, es también una alternativa para la alimentación consciente, de la que conocemos múltiples beneficios.

3. Activo

El estilo de vida activo está relacionado con la importancia que le otorgamos a mantener el cuerpo en movimiento. Vivimos en un mundo en el que puede llegar a ser muy difícil evitar el sedentarismo, ya que muchas de las demandas a las que hacemos frente son mentales.

No obstante, además de sus ventajas, practicar un deporte con regularidad o incorporar a nuestra rutina actividades en las que tengamos que movernos puede llegar a ser la base de un estilo de vida que aumente nuestro bienestar, dándonos más energía y potenciando también nuestra capacidad para proponer soluciones originales y acertadas.

4. Curioso y aventurero

Uno de los estilos de vida que implica la búsqueda de actividades que mantengan vivo nuestro deseo de conocer cosas nuevas y adquirir nuevos conocimientos. Actividades como la lectura o el cine nos permiten acceder a experiencias diferentes a través de las historias que se narran en los libros y las películas.

Por supuesto, los viajes siempre son una buena opción para enriquecer nuestros puntos de vista y salir de nuestra zona de confort. Del mismo modo, inscribirnos en clases para aprender un segundo idioma, desarrollar alguno de nuestros talentos o adquirir una nueva habilidad son también retos que nos permitirán crecer.

5. Conectado con la afectividad

Por supuesto, construir vínculos sociales es importante en la búsqueda de nuestro bienestar. Un estilo de vida conectado con la afectividad es aquel en el que logramos darle un lugar importante a nuestras emociones, a los lazos que hemos construido con nuestros seres queridos, y a la necesidad de mantener y alimentar esos vínculos a través del amor y el cuidado.

Es posible que en medio de las exigencias del trabajo posterguemos a nuestra pareja, familia y amigos, sin embargo, dedicarle tiempo a las personas que queremos es una forma muy valiosa y sincera de demostrar amor y es fundamental para que nuestras relaciones se mantengan vivas y saludables.

Amigos abrazados

6. Autoconsciente

Por último, el estilo de vida autoconsciente es aquel en el que nos orientamos al autoconocimiento, a la identificación de aquello que nos hace infelices y a la búsqueda de su transformación. Es una invitación a enfrentar nuestros miedos y a luchar contra aquellos factores que se erigen como un obstáculo para transformar nuestros hábitos.

Es probable que la adopción de un estilo autoconsciente termine demandando un trabajo en muchos de los puntos mencionados, pues cada uno de ellos constituye una ventana a una vida llena de bienestar y realización.

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  • Södergren, M., McNaughton, S.A., Salmon, J. et al. Associations between fruit and vegetable intake, leisure-time physical activity, sitting time and self-rated health among older adults: cross-sectional data from the WELL study. BMC Public Health 12, 551 (2012). https://doi.org/10.1186/1471-2458-12-551
  • Killingsworth, M.A., & Gilbert, D.T. (2010). A Wandering Mind Is an Unhappy Mind. Science, 330, 932 - 932.