Estrés directivo: ¿qué es y cómo reducirlo?

Responsabilidad, delegación de funciones, decisiones rápidas que pueden significar el éxito o fracaso de la empresa... ¿Te has preguntado alguna vez por qué los directivos están sometidos a tanto estrés?
Estrés directivo: ¿qué es y cómo reducirlo?

Última actualización: 11 diciembre, 2021

Dirigir una empresa u ocupar un alto cargo puede ser una fuente importante de estrés. Ascender por el organigrama implica muchas veces llevarse trabajo a casa. No es fácil acostumbrarse a estas nuevas dinámicas; son contextos en los que aumenta la probabilidad del llamado estrés directivo.

Es cierto que la vida de un directivo es más cómoda que la de muchos otros, pero no quita que tengan que lidiar a diario con el estrés y la ansiedad. Cuanta más responsabilidad y poder de decisión tengamos, más serán las preocupaciones con las que tendremos que negociar. Incluso cuando no estamos trabajando.

¿Qué es el estrés directivo?

El estrés directivo suelen sufrirlo los altos cargos de las empresas por culpa de su ritmo de trabajo. No es que tengan que deslomarse todas las mañanas, pero tienen que tomar una gran cantidad de decisiones importantes. Decisiones que afectarán directamente al futuro de la empresa.

Uno de los principales problemas de los directivos es que les cuesta desconectar una vez salen del trabajo.

Pongámonos en esa situación… Cuánta presión, ¿verdad? Pues es uno de los principales males que sufren los directivos en todo el mundo. Y se puede traducir en problemas de insomnio, nerviosismo, agotamiento, dificultad para concentrarse o incluso náuseas.

Mujer estresada en el trabajo

Causas que lo provocan

Pues bien, ¿cuáles son las causas que provocan este estrés directivo? La verdad es que las razones pueden venir de muchos flancos distintos:

  • Cambios en el sector económico. Cuando un cambio en la economía afecta directamente a nuestro sector, los directivos se ven obligados a tomar decisiones rápidas y complicadas. Una toma de decisiones que puede significar el éxito o el fracaso de la empresa. Y el entorno digital y la estructura actual de la información hacen que el panorama económico pueda cambiar de un día para otro.
  • Malos hábitos a la hora de delegar. Aunque parezca obvio, es importante delegar funciones con inteligencia. Muchas veces, por culpa de la desconfianza o de una mala gestión del tiempo, delegamos en las personas equivocadas. Y las consecuencias de ello se pueden traducir fácilmente en estrés y ansiedad.
  • No separar vida personal y profesional. Uno de los principales problemas de los directivos es que les cuesta desconectar una vez salen del trabajo. Siempre hay alguna tarea que atender, algo que supervisar. Y con los ordenadores y smartphones, la tentación de adelantar trabajo en nuestro tiempo libre es cada vez mayor.
  • Mala comunicación. La comunicación lo es todo. Tanto en lo personal como en lo profesional. Por eso muchos directivos caen en la trampa del estrés al no gestionar correctamente sus flujos de comunicación. Sin una buena estructura comunicativa, es fácil caer en la desconfianza y, por tanto, en estrés.
  • Gestión de conflictos. En toda organización, por pequeña que sea, se generan todo tipo de conflictos. Entre empresarios y empleados, entre diferentes directivos y diferentes empresas. Y los altos cargos siempre deben posicionarse, tomando cartas en el asunto para que prevalezca su visión de las cosas. Y esos momentos de tanta tensión nos pueden llevar fácilmente al estrés.
Hombre estresado en la oficina

Medidas para combatir el estrés directivo

Si te estás preguntando si hay algún modo de combatir el estrés directivo, la respuesta es sí. No hay ningún manual que nos diga qué hacer en estos casos. Pero puede que estos consejos psicológicos te ayuden a reducir el estrés:

  • Aceptar el malestar. Cuando tenemos que gestionar periodos de estrés o ansiedad, es importante no bloquear los sentimientos que lo provocan. De hacerlo, estaríamos dejando que el estrés se apodere de nosotros. La ansiedad se produce por algo, y cuando antes lo reconozcamos y lo aceptemos, mejor.
  • Horarios en tu vida personal. Uno de los principales problemas de los directivos es que tienen una vida personal desorganizada. Puede resultar extraño, ya que en sus trabajos suelen ser todo lo contrario. Por eso es importante gestionar bien nuestro tiempo libre para dedicarlo a tareas de ocio y descanso. Y, sobre todo, pasar tiempo con la familia. Si dejamos de lado esto refugios emocionales, podremos terminar realmente saturados.
  • Da importancia a la comunicación. Muchas personas no conceden la suficiente importancia a la comunicación porque entienden que es una pérdida de tiempo. Y más bien es todo lo contrario, ya que una buena comunicación facilita el resto de las tareas considerablemente. De este modo, será mucho más sencillo tomar decisiones desde los altos cargos de la empresa.
  • Crea espacios de trabajo cómodos. Si algo tiene el estrés es que es tremendamente contagioso. Por eso es fundamental generar espacios seguros y cómodos para desarrollar nuestro trabajo. Pero no solo respecto a nosotros; también respecto a todos aquellos que nos rodean. Así que, si creemos que un espacio de trabajo no está funcionando de manera eficiente, tal vez haga falta darle una vuelta.

Otro aspecto a tener en cuenta para controlar nuestro estrés es la gestión del tiempo. Es muy común que personas con cargos de gran responsabilidad quieran abarcarlo todo. Sin embargo, muchas veces es mejor abarcar menos para tener una mayor sensación de control.

Y ahí es donde conviene delegar funciones, pero con todas las de la ley. De nada nos servirá delegar en otra persona si después estaremos pendientes de que todo se desarrolle correctamente. Eso puede traducirse en una frustración constante y, por tanto, en estrés o ansiedad.

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