Los experimentos de Chartrand y Bargh y el efecto camaleón

Edith Sánchez·
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
Los experimentos de Chartrand y Bargh permitieron comprobar que, si quieres caerle bien a otra persona, que apenas conoces, lo mejor que puedes hacer es imitarla. Un fenómeno que es la esencia de lo que se conoce como el efecto camaleón.
 

Los experimentos de Chartrand y Bargh se llevaron a cabo en 1999, en la Universidad de Nueva York. Estos investigadores, como muchas otras personas, habían detectado lo que luego se llamaría el efecto camaleón. En principio, lo que habían visto es que las personas tienden a imitarse cuando tienen un fuerte lazo entre sí.

Es muy frecuente que las parejas, por ejemplo, con el tiempo lleguen a parecerse mucho en sus gestos, su forma de hablar e incluso físicamente. Eso pasa también entre los grandes amigos. La observación de esa conducta fue lo que inspiró los experimentos de Chartrand y Bargh.

En total, se hicieron tres experimentos sobre el efecto camaleón. Los investigadores querían averiguar hasta qué punto esa tendencia a la imitación se manifestaba de forma espontánea en las personas y qué condiciones debían existir para que esto se produjera. Los resultados fueron muy llamativos y han tenido diversas aplicaciones.

La originalidad no es más que una imitación hecha con juicio”.

-Haruki Murakami-

Pareja hablando

Los experimentos de Chartrand y Bargh

El primero de los experimentos de Chartrand y Bargh sobre el efecto camaleón tomó como base a un grupo de 78 voluntarios. Cada uno de ellos tuvo una conversación privada con uno de los entrevistadores. A su vez, dichos entrevistadores se preocuparon por realizar algunos gestos visibles, como pasarse la mano por la cara o mover el pie delante de sus entrevistados.

 

El mismo grupo de voluntarios fue sometido después a un segundo experimento. En este caso también hubo una entrevista privada, en la cual se habló sobre una fotografía. Los entrevistadores estaban entrenados para que captaran los gestos y movimientos de los entrevistados y trataran de reproducirlos durante la misma entrevista, delante de ellos, como algo casual.

El tercer experimento contó con la participación de 55 voluntarios. Nuevamente hubo un encuentro privado. Los experimentadores le pidieron a cada uno que completara un cuestionario sobre la capacidad de ver los puntos de vista ajenos. También otro relacionado con la empatía. Simultáneamente, tales entrevistadores hacían gestos como los del primer experimento.

El efecto camaleón

Los resultados de los experimentos sobre el efecto camaleón fueron muy llamativos. En el primer experimento, se detectó que los voluntarios mostraron una tendencia a imitar los gestos del entrevistador de forma inconsciente. El acto de pasarse la mano por la cara aumentó en un 20 % entre los entrevistados y el mover los pies se incrementó en un 50 %.

Al final del segundo experimento, se le preguntó a los voluntarios cuánto les habían agradado sus entrevistadores. Hubo una relación directa entre el hecho de que el entrevistador imitara los gestos del entrevistado y la simpatía que este despertaba en ellos. Los que imitaban fueron catalogados, en general, como más agradables. En cambio, los otros fueron definidos como distantes o menos simpáticos.

 

En el tercer experimento, se cruzaron los resultados de los cuestionarios con la reacción de los entrevistados. Los que imitaron, sin darse cuenta, los gestos del entrevistador, también obtuvieron mayores puntuaciones en su capacidad de ver otros puntos de vista y en su empatía. El efecto camaleón estaba probado.

Entrevista

Las implicaciones del efecto camaleón

A partir de los experimentos de Chartrand y Bargh, se pudo concluir que las personas sienten espontáneamente mayor simpatía hacia quienes los imitan. Esto favorece la confianza, la calidez en las relaciones y el vínculo entre dos personas.

La simpatía se siente de forma casi automática, aunque las personas no sean conscientes de ello. Así, imitar a otro es una señal de que se quiere estrechar el vínculo con este.

Lo más probable es que en el efecto camaleón operen las neuronas espejo. Tiene un aspecto problemático y es el hecho de que de forma inconsciente se copian las actitudes positivas y neutras de los demás, pero lo mismo sucede con las actitudes o modos negativos o desagradables. De una u otra manera, nos contagiamos de la actitud y la conducta de los otros.

 

El efecto camaleón ha sido muy utilizado en marketing. Existen verdaderos ejércitos de investigadores que indagan sobre la forma de hablar, los gestos y las posturas de los segmentos de clientes que desean alcanzar.

Todo ello luego es replicado en los comerciales y las piezas publicitarias. Así, los consumidores tenderán a sentir simpatía o identidad con quienes les muestran esas imágenes reflejas.

Cantos Vicent, R., Toribio Sanz, B., & Prádanos Mocha, M. (2009). Efecto Camaleón: El Arte de Gestionar la Diversidad. Psychosocial Intervention, 18(1), 47-55.