Federico García Lorca: biografía del poeta silenciado

Este artículo fue redactado y avalado por la crítica de cine Leah Padalino
· 9 junio, 2019
Federico García Lorca es uno de los literatos españoles más celebrados tanto a nivel nacional como internacional. Su obra resulta indispensable para todos los estudiosos de la literatura y su figura se ha convertido en todo un referente.

Si Federico García Lorca no hubiese sido fusilado, recientemente habríamos celebrado su 121 cumpleaños (suponiendo que, además, hubiese tenido una vida más longeva de lo normal). Su muerte es una de las más sonadas en la conciencia nacional, un recuerdo de lo que supuso la Guerra Civil, un episodio difícil de olvidar.

Lorca es tan solo una de las víctimas que dejó la guerra; víctimas cuyo nombre no resulta tan familiar, pero cuyos deseos de vivir se vieron arrebatados injustamente por la crueldad del fascismo.

La figura de García Lorca cobra así todavía mayor relevancia, pues no solo es uno de los mejores escritores que hemos tenido en España, sino que, además, se trata de una de las innumerables víctimas que dejó la Guerra Civil.

En el presente, estudiamos a Lorca con asombro, con entusiasmo, pero su trágico final nos deja un sabor agrio. Su obra, tan aclamada en la actualidad, no lo fue tanto en vida y solo tras la muerte logró el reconocimiento unánime, no hay que olvidar que algunas de sus obras más reconocidas se publicaron de manera póstuma.

En este artículo, nos hemos propuesto rendirle un pequeño homenaje, recordar su obra y celebrar su vida; sin dejar a un lado su cruel destino que hoy nos sirve para recordar hacia dónde no queremos navegar.

Federico García Lorca: vida

Federico García Lorca nacía el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros en la provincia de Granada, en el seno de una familia con una posición económica estable. No desarrolló un gran interés por los estudios, pero sí por la escritura. Estudió el bachillerato en Almería, ciudad en la que demostró una gran habilidad para la música; fue un hombre interdisciplinar.

Más tarde, comenzó a estudiar Filosofía y Letras y Derecho en la Universidad de Granada, pero su estancia en Andalucía no se prolongaría durante mucho tiempo.

En 1919, decide trasladarse a Madrid e instalarse en la Residencia de Estudiantes, lugar por el que pasaron muchos de los grandes intelectuales del momento y en el que coincidiría y cultivaría amistad con otras figuras fundamentales de la cultura española de la época como Luis Buñuel, Salvador Dalí o Juan Ramón Jiménez.

A lo largo de su vida, siempre mantuvo un estrecho vínculo con su tierra y, especialmente, con su familia. Esta huella con la tradición se va a ver plasmada también en su obra. En 1920, se estrena la primera obra teatral de Lorca en el Teatro Eslava de Madrid, El maleficio de la mariposa. Esta es una pieza de animalillos cuya temática podría catalogarse de ‘cursi’, aunque ya empieza a asomar el característico amor lorquiano en el que todo es fatídico.

La obra se convierte en un éxito importante y, en la década posterior, se dan algunos estrenos teatrales con los que el dramaturgo obtiene cierto prestigio. En este sentido, destacan obras como La zapatera prodigiosaBodas de Sangre y Yerma. A finales de 1932, realizó un viaje a Argentina con el que consiguió reconocimiento en Hispanoamérica.

Federico García Lorca es el dramaturgo español más representado y su producción adquiere unas proporciones desmesuradas que, más allá del teatro, inundan la poesía. La complejidad del estudio de Lorca contrasta con la limitada difusión que su obra tuvo en vida.

La muerte de Lorca

El 18 de agosto de 1936 fue asesinado Federico García Lorca entre Víznar y Alfacar (Granada). En realidad, el dramaturgo pudo haber escapado de la muerte, pudo haberse exiliado en Latinoamérica, pero en su lugar, prefirió refugiarse junto a los suyos en la Huerta de San Vicente, una residencia familiar en la provincia de Granada.

La Guerra Civil acababa de estallar, el cuñado de Lorca, Manuel Fernández Montesinos, era el alcalde socialista de Granada por aquel entonces y moriría fusilado poco antes del asesinato de Federico.

El dramaturgo nunca se posicionó realmente en cuanto a política, pero era un hombre de mundo y, además, homosexual. Su homosexualidad y una supuesta infiltración con los rusos le llevaría a la muerte a pesar de haber cantado a España y sus raíces en más de una ocasión.

Lorca era amigo de Luis Rosales, poeta falangista, y decidió refugiarse en su domicilio familiar. Sin embargo, el 16 de agosto de 1936, fue detenido.

A partir de este momento, una serie de claroscuros sobrevuelan la muerte de Lorca, pues no se sabe a ciencia cierta qué ocurrió realmente con el poeta. Pero sabemos de la implicación de Ramón Ruiz Alonso, se dijo que Lorca había colaborado con el socialista Fernando de los Ríos, con los rusos y, además, su homosexualidad fue uno de los desencadenantes del asesinato.

Juan Luis Trescastro, un abogado fiel a la falange, parece haber estado involucrado en su fusilamiento; incluso se afirma haberle oído decir: «Vengo de darle dos tiros a García Lorca en el culo, por maricón«. Su muerte y sus restos, a día de hoy, siguen envueltos en el misterio, pero no hay duda de que la España de entonces, el franquismo creciente y dominante, terminó con su vida, con la vida de uno de los mejores literatos.

Pese a que algunos informes policiales del momento parecen aportar algo de luz acerca de los hechos que envuelven el asesinato de García Lorca, lo cierto es que el dramaturgo no fue la única víctima de una guerra injusta.

Federico García Lorca y la Generación del 27

Cuando abordamos un estudio generacional de la literatura española, es importante matizar qué entendemos exactamente por ‘generación’. Según algunos estudiosos como Petersen o Dámaso Alonso, podemos atender a diferentes circunstancias comunes entre los autores que se encuentran en dicha generación:

  • Edad similar.
  • Homogeneidad en la educación.
  • Relaciones personales intensas entre los miembros.
  • Existencia de un referente o modelo.
  • Lenguaje generacional.
  • Ruptura con la generación anterior.

Dámaso Alonso trata de definir lo que había ocurrido en la poesía española entre los años 20 y 30. El planteamiento de Dámaso es un intento de definir por aproximación lo que pudo significar ese grupo de poetas. Menciona poetas como: Jorge Guillén, Pedro Salinas, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, etc.

Dámaso Alonso insiste en un acto en la conformación del grupo para defender la denominación del grupo: el Centenario de la muerte de Luis de Góngora que supuso una reunión en el Ateneo de Sevilla. Estos participantes empezaron a colaborar en revistas tempranamente, así, trabajaron en La pluma, España, etc.

A comienzos de los años 20, las vidas de estos literatos comienzan a cruzarse y emprenderán una serie de trabajos conjuntos. A su vez, la Residencia de Estudiante se convertirá en uno de los núcleos que reunirán a los intelectuales del momento.

García Lorca convivió en la Residencia de Estudiantes con otros artistas, participó en los grandes momentos literarios de su generación y, sin duda, es uno de los nombres que más resuenan cuando hablamos de la Generación del 27.

Estatua de Federico García Lorca

Su producción

Los manuscritos se acumulan en los cajones y tardan bastante en verse publicados. Una de sus obras más conocidas, Poema del cante Jondo, la escribió a finales de 1921 y, sin embargo, se publicó diez años después.

Durante los últimos años de la década de los 20, Lorca publica Canciones, obra que, para muchos lorquistas, supone uno de los poemarios fundamentales del autor. En los últimos años de su vida, la producción de Lorca es inmensa, pero pocas obras ven la luz, algunas son: El llanto por Sánchez Mejías y Poemas Gallegos.

Observamos una amplia variedad de registros y una fuerte vinculación con el mundo de la música; Lorca escribe letras de canciones, pero lo hace desde una posición investigadora. Rompe las barreras más tradicionales e introduce elementos de otras culturas como la árabe. De esta manera, nos encontramos ante una producción rica e innovadora.

Lorca bebe de sus raíces andaluzas en el Poema del cante jondo, libro en el que encontramos la Baladilla de los tres ríos. En ella, atraviesa la geografía andaluza, pero no cae en lo descriptivo, sino que apuesta por lo sugerido, nutriéndose de lo aprendido del flamenco.

Aparecen las ciudades andaluzas: Sevilla de manera majestuosa, Granada a través de ríos más pequeños. Además de la geografía, se abordan cuestiones como el amor imposible, se acerca a lo popular, pero no deja a un lado el ejercicio culto de su poesía.

Esta conexión con las raíces llevó a Lorca a trabajar durante mucho tiempo en la escritura de un libro de romances en el que tuviera especial presencia la cultura gitana. Así, comienza a gestarse lo que será el Romancero Gitano, obra que no estuvo exenta de crítica y que muchos coetáneos tacharon de costumbrista.

El poeta se impregnaba de elementos culturales, pero estaba familiarizado con la poesía de Góngora y, finalmente, el resultado es una colección de 18 romances que combinan sus conocimientos de poesía culta con la popular.

Los gitanos se hacen protagonistas en su obra, lo lírico se apodera del romance; mientras, en lo narrativo, encontramos una historia, diálogos entre personajes e incluso interpelaciones que van más allá del poema. Lorca recoge locuciones populares y las convierte en lenguaje teatral, indaga en el alma y en lo más profundo de una cultura considerada marginal.

Lorca fue el poeta asesinado por el franquismo, el poeta que se ha elevado al mito de ser la ‘primera persona importante asesinada’. Una mancha oscura en la historia de España, pero sin duda una figura que nos recuerda el horror del pasado y la magia de la literatura.

  • Colecchia, F.: García Lorca. A selectively annotated bibliography of criticism (Nueva York-Londres, 1979).
  • Gil, Ildefonso-Manuel (ed.): Federico García Lorca (Madrid, 1973).