Félix Rodríguez de la Fuente, biografía del gran ecologista de la televisión

16 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
Félix Rodríguez de la Fuente profetizó que nuestro mundo se convertiría en la 'civilización de la basura'. Su legado, su voz inconfundible y su amor por la divulgación sobre el respeto a la naturaleza y los animales marcó una época.

Félix Rodríguez de la Fuente dejó este mundo a los 52 años. Sin embargo, su legado sigue muy vivo. Son varias las generaciones que guardan a día de hoy con admiración y afecto imágenes y aventuras narradas por aquella voz inconfundible. Su programa Hombre y la Tierra marcó una época y enseñó a miles de personas lo que era el amor por la naturaleza.

Félix murió un 14 de marzo de 1980 en Alaska, el día de su cumpleaños tras un fatal accidente en avioneta. Los restos del siniestro se hallaron en Shaktoolik, una población donde viven los inuits muy cercana a Klondike. Ese lugar era uno de los favoritos del ecologista por su pasión por los libros de Jack London. Se sabe incluso que justo antes de despegar, miró el cielo y, admirado por tanta belleza, llegó a decir: «¿no es un bonito lugar para morir?».

Aquella extraña premonición marcaría también parte de la leyenda de Félix Rodríguez de la Fuente. Era un hombre polifacético y mediático, capaz de emocionar y sorprender a toda una sociedad que, en aquella época, aún no disponía de una auténtica conciencia ecológica. Él asentó las bases y nos mostró, por encima de todo, la riqueza de nuestros ecosistemas y la belleza de un animal al que él amó por encima de los demás: el lobo.

«En las raras ocasiones en que los esfuerzos que vengo realizando en defensa de los animales salvajes han llegado a fatigarme, me ha bastado pensar que la Naturaleza pertenece a los niños para reanudar mi batalla encaminada a la conservación de la fauna».

-F. R de la Fuente-

Félix Rodriguez de la Fuente con cámara

Félix Rodríguez de la Fuente, primeros años: la montaña y las aves de presa

Félix Rodríguez de la Fuente nació un 14 de marzo de 1928 en Burgos. Era hijo de un notario y en su casa se respiró siempre un ambiente cultural muy elevado, ahí donde crecer rodeado por la pasión por los libros, la curiosidad y el aprendizaje. Ahora bien, cabe señalar que Félix tardó bastante en ser escolarizado. Los ecos de la Guerra Civil marcaban el ritmo y la vida de su población, de ahí que la familia optara por una educación en el propio hogar.

Así, y durante sus primeros 10 primeros años de vida, el pequeño Félix pudo disfrutar de constantes escapadas al campo y la montaña, alzándose de manera temprana su afición por la cetrería. Este, el mundo de la naturaleza y la comprensión de sus ecosistemas hubiera sido sin duda la primera opción en su vida. No obstante, su padre se empeñó en orientarlo hacia una profesión de mayor provecho (según él) como era la medicina.

En 1946 inició sus estudios en Valladolid y en 1957 se graduó en estomatología en Madrid logrando el premio extraordinario de su promoción. Durante unos años llegó a ejercer como odontólogo, pero solo a media jornada. Las tardes se las dedicaba a la cetrería. No fue hasta 1960, momento en que fallece su padre cuando puede, finalmente, dedicarse de manera profesional al estudio y protección de las aves de presa.

Félix, el amigo de los animales y el gran comunicador

En 1964 Félix Rodríguez de la Fuente empieza a consolidar su fama en Televisión Española (TVE). Después de ganar un premio en las Jornadas Internacionales de Cetrería, hace su entrada en la pequeña pantalla durante unos minutos para hablar de las aves. Durante ese breve instante de tiempo, cautiva a los espectadores por su voz y por su modo inconfundible de comunicar sobre la naturaleza. Todos se quedaron con ganas de más.

Al poco, televisión española le ofrece un programa, Félix, el amigo de los animales, el cual aprovecha para divulgar valores sobre la fauna y la flora del país. Esa sería sin duda su meta de salida, porque desde ese momento se inician las publicaciones, los libros, los documentales y un libro que gana varios premios, Alas y Garras.

Félix Rodríguez de la Fuente

El hombre y la tierra, un programa emblemático

Entre 1973 y 1980 llega a la televisión su producción más conocida y emblemática: El hombre y la Tierra. La producción se divide en tres partes: las series ibérica, la suramericana y la norteamericana. Cabe señalar que aquellos episodios se hacían sin guión y que Félix improvisaba el desarrollo de cada uno de ellos. El impacto audiovisual fue inmenso.

Una de sus principales finalidades era la de sensibilizar a niños y adolescentes sobre el  respeto a los animales y la naturaleza. No debemos restar mérito a este propósito, sobre todo porque en aquellos años tanto el interés y el conocimiento por esos temas era muy limitado.

Félix Rodríguez de la Fuente y los lobos

Fue en 1965 cuando Félix llevó a cabo algo que cambió su vida: salvó a dos lobeznos de morir apaleados en Aragón. Los adoptó, los llamó Rómulo y Remo y se convirtió en su lobo alfa, el jefe de la manada. Ese amor por los lobos lo llevó luchar por la protección de un animal odiado en la península ibérica y que iba camino de la extinción, como había ocurrido en casi toda Europa occidental.

Su afán por movilizar a la población y a las instituciones por su protección le valió más de una amenaza de muerte, pero Félix, lejos de rendirse, luchó también por el lince, el águila imperial y el oso ibérico. Gracias a él, se introdujo en la Ley de Caza el concepto de “especie protegida” para esos animales a los que no debía causarse daño alguno.

Se eliminaron también las recompensas por matar lobos y se iniciaron, además, un gran número de proyectos pioneros para la conservación y protección de la flora y la fauna.

Félix Rodríguez de la Fuente tendría ahora 91 años. Seguramente, y conociendo su carácter luchador y sus dotes comunicativas, habría seguido en activo cautivando a millones de personas con sus explicaciones y con su amor por los animales. Ya en aquellos años nos habló de la necesidad de cuidar los mares y las playas, de llevar a cabo un consumo sostenible…

Fue, como vemos, pionero en aspectos que hoy son clave. Fue esa voz que despertó a varias generaciones y una figura que, sin duda, se sigue echando en falta.

  • Araújo, Joaquín. (1995) La Voz de la Naturaleza: biografía de Félix Rodríguez de la Fuente. Barcelona: Salvat,
  • Pou, Miguel. (1995) Félix Rodríguez de la Fuente: el hombre y su obra Barcelona: PLANETA