Fibromialgia y probióticos ¿cómo se relacionan?

David Sánchez · 17 julio, 2018

Un estudio de la Universidad de Almería ha analizado la relación entre fibromialgia y probióticos. Sus investigaciones han demostrado que el consumo de determinadas bacterias en pacientes con fibromialgia puede mejorar su calidad de vida de manera significativa.

La fibromialgia es una enfermedad crónica de etiología desconocida y caracterizada por un dolor musculoesquelético generalizado y difuso. Así, además de las dolencias físicas, las personas con fibromialgia experimentan dificultades a nivel psicológico y emocional. Se estima que la prevalencia global de esta enfermedad es del 2,7%.

La terapia psicológica y prácticas como la meditación suelen ayudar a las personas con fibromialgia a gestionar y afrontar los diferentes tipos de dificultades que experimentan. No obstante, según los últimos datos parece que los probióticos también son una alternativa. A continuación, estudiaremos su relación con la fibromialgia. Profundicemos. 

Los probióticos mejoran las funciones cognitivas complejas

Los probióticos son bacterias vivas que producen beneficios en el organismo. Por ejemplo, el equilibrio de la flora intestinal, la mejora del sistema inmunológico, y una mejor digestión. El estudio realizado por los grupos de investigación de la Universidad de Almería ha conseguido aislar los efectos que provocan cuatro cepas probióticas en individuos que padecen esta patología.

Tras los ensayos clínicos realizados, los científicos constataron que estos compuestos probióticos, suministrados en cantidades adecuadas, actuaban directamente en la mejora de funciones cognitivas complejas, las cuales se suelen encontrar alteradas en estos pacientes. De esta forma, este trabajo puede ser un complemento excelente al resto de estudios relacionados con las conductas alimentarias en las personas con fibromialgia.

Bacterias

Los expertos trabajaban con la hipótesis inicial de adjudicar a estos probióticos una serie de ventajas. La mayoría de ellas estaban relacionadas con las funciones de la mente y los planos físico y emocional de los pacientes. Según Pablo Román, uno de los investigadores de la Universidad de Almería, cuando iniciaron el estudio, querían comprobar si estas bacterias contribuían a disminuir tanto la intensidad de dolor como la ansiedad y depresión que adolecen los pacientes con fibromialgia. Además, querían comprobar si se producía alguna mejora a nivel cognitivo.

Para ello, los investigadores emplearon cuestionarios y tareas experimentales que los pacientes debían cumplimentar para autoevaluarse. De este modo, recabaron información útil mediante indicadores como el grado de dolor padecido, la calidad de vida y del sueño, y la incidencia y gravedad de los síntomas de la fibromialgia; así como un inventario de depresión para identificar los síntomas emocionales y la ansiedad que padecen los afectados.

Los resultados del estudio

Los resultados obtenidos señalan que la ingesta de microorganismos no afecta al área del cerebro responsable de las funciones motoras. En cambio, sí atañe a la parte encargada de controlar la capacidad de adaptación ante una determinada tarea y además, ocurre sin que los pacientes muestren indicios de cansancio.

Los investigadores observaron que, a la hora de tomar decisiones, el grupo de pacientes a los que se les suministraron compuestos probióticos actuaba de manera menos impulsiva y requerían de menos tiempo para tomar decisiones.

El efecto placebo en el estudio sobre fibromialgia y probióticos

Hasta obtener estas conclusiones sobre la relación entre fibromialgia y probióticos, los expertos realizaron ensayos clínicos con unos 60 pacientes con fibromialgia. Los individuos eran principalmente mujeres, ya que esta enfermedad les afecta mayoritariamente a ellas.

En primer lugar, se realizó a cada individuo una evaluación previa al tratamiento. En ella registraron, mediante diferentes cuestionarios y tareas, su capacidad cognitiva, además de otros factores relacionados con sus estados físico y emocional. Durante dos días, midieron la intensidad y el tipo de dolencia que padecían, así como la presencia de ansiedad u otros síntomas depresivos.

Mujer con dolor en el cuello y la espalda

Posteriormente y divididos en dos grupos, el primero tomó probióticos orales durante ocho semanas; mientras que el segundo grupo de pacientes ingería placebo en el mismo intervalo de tiempo. Las dosis eran cuatro pastillas cada día, y tanto las cápsulas con las bacterias como las que contenían una sustancia inocua eran idénticas en apariencia, sabor y olor.

Una vez concluido el tratamiento, los investigadores volvieron a entrevistar a los pacientes para evaluar y comparar los resultados obtenidos en la fase previa y posterior a la terapia. Los pacientes a los que se les administró placebo, no registraron avances de ningún tipo. En cambio, aquellos que tomaron probióticos evidenciaron en diversos test de impulsividad que su flexibilidad cognitiva era algo mayor a la demostrada antes del ensayo. Por tanto, el efecto placebo queda descartado en este tipo de tratamiento.

Tras esta primera fase, y con parte de financiación procedente de la Universidad de Almería, este equipo multidisciplinar formado por enfermeros, fisioterapeutas, psicólogos y expertos en neurociencias seguirán trabajando en nuevas líneas de investigación con probióticos que puedan aportar beneficios a otras enfermedades. Por el momento, los efectos positivos de la relación entre fibromialgia y probióticos parece que han quedado demostrados.