Frida Kahlo, biografía de una mujer enamorada

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 29 junio, 2019
Edith Sánchez · 29 junio, 2019
Se dice que Frida Kahlo hizo más de 150 pinturas y que al menos 55 de ellas son autobiográficas. Toda su vida quedó representada en esas pinturas enigmáticas que siguen fascinando a todo tipo de públicos. Su arte es honesto y profundo, como ella misma lo fue.

Actualmente, una pintura de Frida Kahlo tiene el récord de ser la más costosa vendida por un artista latinoamericano. Se trata de la obra Raíces, que fue adquirida por más de 5 millones de dólares, en 2006. También fue la primera artista mexicana en vender una de sus obras al Museo de Louvre.

André Bretón, el padre del surrealismo y uno de los grandes admiradores de Frida, catalogó su obra como surrealista. A Frida Kahlo no le acomodó esa clasificación. Dijo que ella pintaba su vida, no sus sueños y por eso no podía considerarse surrealista. Cuando Bretón la visitó en México, admitió que se había equivocado. La surrealista no era Frida, sino todo su país.

Pinto autorretratos porque estoy mucho tiempo sola, y me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco”.

-Frida Kahlo-

La vida y la obra de Frida Kahlo son indisociables. La una no se entiende sin la otra. Esta maravillosa pintora mexicana fue en su tiempo una artista interesante, pero, sobre todo, la esposa de Diego Rivera, el gran pintor mexicano. Con el paso de los años, ahora sucede casi todo lo contrario. Muchas veces es a Rivera a quien se le recuerda como el esposo de Frida Kahlo, la gran pintora.

Rostro de Frida Kahlo de joven

Una vida marcada por la desgracia

Frida Kahlo era hija de un fotógrafo alemán y una mexicana. Nació en Ciudad de México el 6 de julio de 1907, aunque ella después quiso hacer creer que había nacido en 1910, el año de la Revolución Mexicana. Cuando tenía apenas 6 años se contagió de poliomielitis y esto le dejó secuelas motrices por toda la vida.

Para facilitar su rehabilitación, su padre la animó a que practicara actividades físicas muy enérgicas, como el fútbol y el boxeo. Logró recuperarse solo parcialmente, pero su enfermedad la llevó a ser una niña solitaria, que pasó muchos días convaleciente y encerrada en su habitación.

Con su padre tuvo un vínculo muy estrecho. Él sufría desmayos frecuentemente y ella no sabía por qué. Más adelante se enteró de que él sufría de epilepsia, debido a una vieja lesión cerebral. Frida aprendió a asistirlo cuando tenía los ataques. Su padre, a la vez, fue su gran compañero y apoyo durante los pasajes críticos de salud por los que pasó ella.

El accidente de Frida Kahlo

Frida Kahlo fue a la escuela y allí le decían “Frida pata de palo”, en razón a que tenía una pierna más delgada y débil que la otra. Ella firmaría con ese apodo varios de sus cuadros. Más adelante entró a estudiar medicina y tuvo un romance con un compañero de clase llamado Alejandro Gómez Arias.

Se dice que salía con él de la escuela y cayó en la cuenta de que había dejado olvidado su paraguas. Así que los dos fueron a recuperarlo. Luego tomaron un autobús y este tuvo un severo choque con un tranvía. Frida salió muy mal herida.

Su columna vertebral y su pelvis se rompieron en tres partes. El choque también le causó 11 fracturas en la pierna derecha, dos en las costillas y una en la clavícula, así como una dislocación en el hombro y en el pie. Un pasamanos le atravesó el cuerpo, desde la cadera hasta la vagina. Cuentan que en el autobús iba un hombre que llevaba polvo dorado y que el cuerpo de Frida quedó bañado por el mismo tras el accidente.

Frida Kahlo

Un gran amor

Desde el accidente, la vida de Frida Kahlo cambió para siempre. Comenzó a pintar estando en cama y ya nunca más dejó de hacerlo. Una amiga común la presentó a Diego Rivera y el amor entre los dos floreció casi de inmediato. Él tenía 43 años y ella 22. El padre de Frida Kahlo le advirtió que se estaba llevando “un demonio”. La madre dijo que parecía la unión entre un elefante y una paloma.

Los dos artistas vivieron una relación apasionada, marcada por las infidelidades mutuas y los sufrimientos físicos de Frida. Ella siempre quiso ser madre, pero tres veces tuvo abortos. El accidente le impedía sacar adelante cualquier embarazo. Al mismo tiempo, Diego Rivera le fue infiel múltiples veces. Ella lo imitó. Se dice que buscaba a las amantes de su esposo y las convencía para que también fueran amantes suyas.

Mientras tanto, su obra crecía y cada vez se hacía más interesante. Expuso en varios centros de arte, en Estados Unidos y Europa. Su vida pasó por un episodio muy doloroso cuando Rivera sostuvo una relación con la hermana menor de ella, quien había sido su gran confidente. Esto hizo que los dos se divorciaran, pero un año después volvieron a casarse.

La situación de salud de Frida Kahlo se complicó y tuvieron que amputarle una pierna, desde la rodilla. Pasó un año en el hospital. Entre tanto, se organizó su primera exposición individual en México y ella fue allí, en la misma cama de hospital.

El 13 de julio de 1954 murió, a la edad de 47 años. Dos años después murió Diego, quien pidió ser sepultado al lado de ella. Sin embargo, su última voluntad no se cumplió.

  • Kahlo, F. (2001). El diario de Frida Kahlo: un íntimo autorretrato. Oceano De México.