Gracias por estar ahí porque nunca me fallas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 1 enero, 2016
Pedro González Núñez · 1 enero, 2016

A ese amigo que tengo, y que por suerte son varios, y que sé que puedo confiar en él ciegamente, solo le quiero decir una cosa, gracias por estar ahí, porque nunca me fallas.

Gracias por estar ahí porque sé que no siempre ha sido fácil, pues hemos tenido nuestras diferencias y discrepancias, pero tú siempre has estado ahí, dispuesto a tenderme la mano.

Gracias por estar ahí

Si tienes un amigo bueno, dile siempre, al menos una vez en la vida, gracias por estar ahí. Sé agradecido con esa persona que, incluso no comprendiendo muchas veces, te ha tendido su mano sin preguntas, por el simple hecho de que te ama, te apoya y te aprecia.

“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.”

-Aristóteles-

Porque ser agradecido con un amigo, o con cualquier persona que te aprecia, o con alguien que te trata con agrado y educación, siempre es motivo de agradecimiento, y los demás debemos estar a la altura.

El amigo que te apoya

Osos abrazados

¿Has sentido alguna vez que tu vida se iba al garete? ¿Te has visto a ti mismo, como si estuvieras fuera de tu cuerpo, cayendo por un abismo insondable sin ser capaz de atisbar el fondo, si saber si algún día dejarás de hundirte? ¿Has estado alguna vez en un túnel tan largo y oscuro que no se ve ni una sola luz por ningún lado? ¿Te has sentido muy perdido en la vida?

En los momentos oscuros, cuando todo parece perdido, cuando toda tu existencia es como un oscuro paraje en el que la esperanza parece perdida, es cuando un amigo demuestra que está ahí.

Gracias por estar ahí, porque una simple sonrisa de un amigo, aunque él no sepa muy bien qué te pasa, puede ser un enorme bálsamo para tu dolor, y una medicina excelente para encender una pequeña luz dentro del túnel oscuro en que se convierte tu vida.

No es necesario que tu amigo te entienda o te comprenda, aunque si lo consigue, tanto mejor. Sin embargo, sí es estimable que te apoye, aún no sabiendo muy bien la situación, y te dé su amor incondicional.

Un buen amigo siempre alargará su mano para ayudarte a salir del barro. Cada vez que te vea hundido, triste y desolado, tendrás su sonrisa para arrojar algo de luz a tu mundo oscuro.

Y tú debes decirle constantemente, gracias por estar ahí, amigo, porque sin ti, la vida sería mucho más triste, más dura, más solitaria, más farragosa, y mucho más aburrida.

Gracias por estar ahí, amigo

Si tienes buenos amigos, y sabes que siempre te apoyarán, incluso cuando no te dan la razón, nada has de temer, pues has logrado uno de los grandes éxitos de la vida, y es crear un entorno maravilloso en el que vivir.

Con buenos amigos, las penas son menos amargas, las alegrías son mucho más felices, y el mundo no es tan oscuro como le pueda parecer a una persona solitaria.

“La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.”

-Rabindranath Tagore-

Amigos caminando agarrados de la mano

Por eso, si en algún momento te sientes desfallecer, y notas que no te atreves a dar un paso importante por si caes al vacío, no te rindas, y atrévete a seguir adelante, porque ten por seguro que ellos estarán ahí para recogerte, para lograr que el golpe sea menos duro, o para conseguir que no te hagas daño.

Gracias por estar ahí, querido amigo, porque en mis peores momentos, siempre fuiste un apoyo fiel y cariñoso que me ayudó a salir adelante y a no caer en la desidia.

Gracias por estar ahí, amigo, porque en mis éxitos, fuiste la persona que de verdad se alegró sinceramente por mí, y yo siempre te lo agradeceré, en lo bueno y en lo malo.

Gracias por estar ahí, porque tu imagen y personalidad están asociados a los días más divertidos y felices de mi vida, pues los compartimos juntos.

Gracias por estar ahí, amigo mío, porque cada vez que me he sentido triste, he notado tu mano y tu aliento ayudando con sinceridad para dejar atrás lo malo, y abrazar todo lo bueno y bello que tú me das. Querido amigo, de todo corazón, solo puedo decir una cosa más, gracias por estar ahí.