Hablar con fluidez, mucho más que una cuestión de imagen

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 1 septiembre, 2018
Edith Sánchez · 1 septiembre, 2018

Hablar con fluidez es un factor que influye, y mucho, en el curso de nuestras relaciones. Además, de manera indirecta, también lo hace en la autoestima y en la capacidad para gestionar conflictos. Esta habilidad va más allá de ser un asunto cosmético que maquilla la imagen que proyectamos. Si te puedes expresar fácilmente, toda tu vida se enriquece y mejora.

El lenguaje y la expresión son realidades que están directamente relacionadas con el pensamiento y las emociones. Un pensamiento confuso o unas emociones muy intensas y cambiantes dificultan nuestra capacidad para hablar con fluidez.

Por otro lado, hablar con fluidez no significa necesariamente hablar mucho ni llevar el peso de la conversación. De hecho, las personas a las que les cuesta ceder el turno de palabra pueden llegar a generar un profundo rechazo.

Lo recomendable es que desarrollemos la habilidad para decir lo que pensamos con mayor precisión y en el momento más oportuno. ¿Cómo lograrlo? Aquí hay algunas recomendaciones que pueden serte útiles en ese propósito.

A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar”.

-Príncipe Carlos José de Ligne-

Para hablar con fluidez, medita y escucha

La meditación es uno de los mejores caminos para clarificar y ordenar nuestros pensamientos. Por lo tanto, también es una buena vía para mejorar nuestra capacidad para hablar con fluidez. No necesitas convertirte en un monje tibetano. Basta con que dediques unos minutos al día a respirar profundamente, intentando dejar tu mente en blanco.

Esa práctica, progresivamente, te lleva a pensar de una manera más ordenada y certera. También te ayuda a que las ideas irrelevantes tengan cada vez menos lugar en tu mente. Una mente más clara y enfocada siempre adopta el reflejo de la fluidez en la expresión.

La escucha es otro de esos medios de excelencia para elevar tus habilidades de expresión. Mejora tu capacidad comunicativa y contribuye a establecer un vínculo. Si los demás se sienten escuchados, la probabilidad de que ellos nos escuchen también aumentará. Así, la relación será la que saldrá beneficiada.

Mujer meditando para conseguir hablar con fluidez

Lee, escribe y di lo que piensas

A través de la lectura se enriquece el léxico y se depura el conocimiento intuitivo de las estructuras lingüísticas. Es algo que ocurre sin que te des cuenta. Las buenas novelas, ensayos o poesías te ponen en contacto con las formas más depuradas del lenguaje. Eso aumenta tus posibilidades de hablar con fluidez.

La escritura, por su parte, es una actividad que te ayuda a ordenar y plasmas ideas. Para escribir se necesita orden, un orden al que muchas veces accedemos ante la necesidad de tener que poner tinta a nuestra voz. En este sentido, el discurso pensado y bosquejado nos da un plus de confianza a la hora de expresarnos.

Por otro lado. es muy importante que aprendas a confiar en tu propia voz. Por eso lo aconsejable es que no midas cada frase, modificándola hasta que se vuelva artificial, mentira, ajena a lo que sientes. Cuando ya está en el pensamiento y lo tienes claro, no hay razón para callar. No seas tú quien le ponga mordaza a tus sensaciones, salvo que exista una razón de peso. De otra forma, la falta de oxígeno puede terminar perjudicándote mucho.

Sencillez, respeto y emoción

Hablar con fluidez no tiene nada que ver con utilizar palabras rebuscadas o técnicas para todo. Tampoco con asumir una formalidad tan alta en tu manera de expresarte que termines pareciendo alguien totalmente artificial. En este sentido, hablar de manera directa y sencilla hará que los demás te entiendan antes y mejor.

Además, es necesario respetar al interlocutor. Conocer su nombre y mencionarlo cuando le hables. Respetar también se refiere a aceptar las ideas del otro y no insultar las que tiene el que piensa distinto. Puedes expresar tus desacuerdos renunciando a esa intolerancia.

En el mundo actual se ha vuelto muy común que la gente quiera expresarse de manera neutral. Muchos creen que eso denota más seguridad o autonomía. Lo “subjetivo” ha adquirido cierta connotación negativa. No tiene por qué ser así. Lo subjetivo también es válido y estás en todo tu derecho de expresar apreciaciones subjetivas frente a lo que desees.

mujer intentando hablar con fluidez

Dos recomendaciones finales

En muchas ocasiones, una actitud comunicativa y abierta será la clave para no producir o solucionar malentendidos. En este sentido, esconder tus opiniones porque no coinciden con las de los demás realmente no es buena idea. Esto solo hará que la tensión aumente, de manera que, cuando ya no podemos más, terminemos explotando, diciendo frases que en realidad no sentimos…

Por otro lado, en el caso de que tengas miedo a hablar de cómo te sientes, especialmente cuando este sentimiento es positivo, te recomendamos que hagas un esfuerzo por situarte por encima del temor. Así, además de alimentar el amor propio de los demás, de manera indirecta también nutrirás el tuyo: será fácil que los demás, o una buena parte de ellos, adopte la misma actitud contigo.

Hablar con fluidez contribuye a que las relaciones con los demás sean también más fluidas, al tiempo que aumenta la sensación de mayor autonomía y libertad. Vale la pena que te propongas tener una mejor comunicación contigo mismo y con los demás: repercutirá directamente en tu calidad de vida.

Zoppi, K., & Epstein, R. M. (2001). ¿Es la comunicación una habilidad? Las habilidades comunicativas para mantener una buena relación. In Anales del Sistema Sanitario de Navarra (Vol. 24, pp. 23-31).