Hierve: la película que relata el estrés derivado de la hostelería

Hierve muestra la realidad que hay detrás de la alta cocina, o cualquier cocina. Un conjunto de tensiones, conflictos y el peso de los problemas personales. Un thriller que nos hará reflexionar en nuestra próxima visita a un restaurante.
Hierve: la película que relata el estrés derivado de la hostelería
Cristina Roda Rivera

Escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera.

Última actualización: 07 abril, 2022

Hierve es un thriller sobre el mundo de la hostelería, en concreto de la alta cocina. Un guiso que en cualquier momento puede quemarse o “agarrarse”. Que en cualquier momento puede producir un estruendo, como al abrir una olla a presión en un mal momento.

Apasionante de principio a fin, Hierve utiliza su audaz enfoque del plano secuencia para que no podamos huir de un servicio de hostelería. Muchos cocineros han manifestado que la película se queda “corta” en cuanto al estrés y la tensión que se sufre.

Aun así, es la primera película que se cuece de esta forma y está sazonada con tal argumento. Su propuesta es rompedora y vanguardista; con cámara fija en mano, nos invita a asomarnos al mundo de la hostelería.

Hierve es una producción de unas cuantas estrellas. Combina un tratamiento clásico del cine como es el thriller con un ingrediente estrella: el estrés en un restaurante mientras al otro lado otros van a relajarse.

Cuando la fama de un chef se convierte en su principal enemiga

Durante una noche muy concurrida, en uno de los mejores restaurantes de Londres, el carismático e imponente jefe de cocina Andy Jones (Stephen Graham) se balancea sobre el filo de una navaja. Hierve nos muestra su trabajo mientras múltiples crisis personales y profesionales amenazan con destruir su carrera. Todo ello sucede mientras el servicio tiene que salir adelante.

Una visita sorpresa de un inspector de salud y seguridad pone nervioso al personal cuando el restaurante con exceso de reservas comienza a llenarse de invitados. Jones regaña y engatusa a su diverso personal, haciendo todo lo posible por disipar las tensiones entre la gerencia y su equipo.

Tomando este argumento como punto de partida, podemos entender algunas peculiaridades de la alta hostelería. Proporciona a sus invitados todas las comodidades, mientras que en los fogones, a mayor fama del chef, mayor presión, mayor paranoia por la perfección y menor disfrute del equipo.

El mantenimiento, los invitados y el mal crítico

En la película se sitúan todas las fuentes de estrés que un restaurante puede sufrir en una noche, en diversos planos temporales y posiciones.

Por un lado, un inspector de seguridad alimentaria aparece en un momento inesperado, justo cuando el equipo está organizándose. Durante la inspección, observamos como se pide la información de lo que ocurre de una forma absolutamente tirana, algo que difícilmente soportaríamos al estar haciendo una cena o comida.

El trabajador parece más preocupado por encontrar los fallos para hacer bajar la puntuación del restaurante que en detectar riesgos de seguridad alimentaria relevantes. Existe una cierta intimidación en su forma de hablar. Da igual si el restaurante está bien o no organizado, eso no parece ser lo importante.

Desde el inspector a las opiniones del otro crítico chef sentado como el comensal, Hierve nos expresa que en la hostelería todo está mal. Da igual lo que limpies, lo bien que hagas un plato o lo fluido que vaya un servicio. Siempre habrá un momento para incordiarte, presionarte y hacerte observaciones estúpidas.

En ese contexto, muy pocas personas podrán aguantar ese ritmo diario sin algún coste emocional. En esa tesitura está el chef Andy Jones, ya que por sus llamadas su vida personal se desmorona, mientras pierde el respeto de su equipo y se mantiene a flote valiéndose de sustancias, a la misma vez que se hunde “con todo su barco”.

Hierve: ¿cómo una persona puede trabajar en esas condiciones?

Muchas personas adoran el mundo de la alta cocina, su pulcritud, sus altos estándares y sus producciones. Sin embargo, ¿qué hay detrás de eso? ¿Cuántos becarios trabajan gratis simplemente por el hecho de estar en el mundo de la alta cocina? ¿Por qué el carácter y la figura de la mujer cocinera no encaja en este trabajo?

Y viendo la forma en la que se hablan, ¿puede un cocinero o camarero, por muy buenos que sean, soportar a largo plazo esa presión? Y en su retirada de la profesión ¿hay un alto número de personas que consumen sustancias tanto para trabajar como para dejar de hacerlo?

Discusión en la cocina
Hirve muestra la tensión y el estrés que hay en el mundo de la hosteleria, ese que como clientes no vemos ni apreciamos.

El capitalismo más brutal entre fogones

En Hierve se explican como los principales pecados capitales del más despiadado capitalismo pueden destruir algo tan bello como cocinar para los demás.

Vemos también la peor cara de los comensales: su “postureo” en redes que distrae hasta a la encargada de ocuparse de sus verdaderas responsabilidades. Vemos el clasismo y el racismo de una familia que parece tener mucho dinero, pero tan poca educación que pueden quebrar a cualquier persona que les sirva.

Hierve es un desfile incesante de nuestros más exasperantes defectos que hay que disimular como virtudes: vanidad en lugar de vocación, fingir presión en lugar de buscar la tranquilidad para motivar a unos trabajadores y seguir pareciendo algo por encima de la salud física y mental y las finanzas.

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