Hijos de padres con personalidad paranoide: cárceles emocionales

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 10 marzo, 2018
Valeria Sabater · 10 marzo, 2018

Los hijos de padres con personalidad paranoide existen, aunque son invisibles para la sociedad. Sufren los efectos de un apego desorganizado, de una inestabilidad emocional que deja marcas y de un entorno disfuncional muy desgastante. Son pequeños con mayor riesgo de sufrir trastornos mentales y que requieren, junto a sus familias, de una mayor atención médico-social.

Las personas con trastornos de personalidad, con esquizofrenia, con trastornos disociativos, etc. también se enamoran, tienen hijos y construyen sus propias familias. Esto es algo evidente, sin embargo, muchos de ellos, al no contar con un apoyo social y familiar adecuado, derivan en situaciones límite que quedan a la sombra. Hablamos de dinámicas problemáticas de las que no siempre somos conscientes.

Los profesionales de salud la mental o de los servicios sociales que trabajen con adultos enfermos deben tener muy presentes a esos niños y adolescentes que crecen en un entorno donde alguno de los miembros presenta un trastorno psicológico.

Es muy común, por ejemplo, que los pacientes con personalidad paranoide descuiden sus tratamientos y que se caractericen además, por una mala relación con su entorno. Todo ello perfila situaciones a instantes muy complicadas, donde los hijos son sin duda el eslabón más vulnerable. Por tanto, es necesario visibilizar un poco más estas realidades que acontecen a diario en nuestros escenarios más cercanos, ahí donde la enfermedad perfila situaciones que requieren de nuestra atención y sensibilidad.

persona con trastorno mental que representa a los hijos de padres con personalidad paranoide

Vivir con una persona con personalidad paranoide

A día de hoy, aún no sabemos qué o por qué se desarrolla este tipo de trastorno. Por lo general, se asume que es resultado de esa triada tan compleja donde se suman tanto los factores biológicos, los genéticos y también los factores sociales. Cabe decir que la personalidad paranoide conforma una de las afecciones psiquiátricas más desgastantes por varias razones: afecta a todos los ámbitos de la persona, haciendo muy difícil toda relación personal, familiar y laboral.

Veamos algunas características:

  • Son perfiles caracterizados por una desconfianza permanente. Este trastorno empieza a evidenciarse en la adolescencia, momento en que muestran conductas de sospecha continuada, pensando que los demás tienen siempre malas intenciones para con ellos.
  • Sospecha continua de que van a ser engañados, traicionados, abandonados…
  • Preocupación excesiva por casi cualquier aspecto.
  • Necesitan muestras continuadas de lealtad y fidelidad.
  • Mala gestión de sus emociones, son incapaces además de perdonar o de olvidar cualquier aspecto que ellos consideren como una afrenta, hasta el punto de almacenar eternos rencores de forma obsesiva.
  • Son hipervigilantes. Siempre tienen “encendido” su radar ante cualquier sospecha, peligro o amenaza contra su persona.
  • Esa suspicacia conforma en ellos además un carácter a menudo frío y hostil. Son personas que están siempre a la defensiva.
niña con su padre que representa a los hijos de padres con personalidad paranoide

Hijos de padres con personalidad paranoide

Se han realizado varios estudios para averiguar cuál es el impacto de un progenitor con personalidad paranoide en la crianza de sus hijos. Cabe señalar, antes que nada que la problemática en estos casos es doble. No podemos olvidar que este trastorno tiene un peso genético, es decir, hay un riesgo evidente de que la prevalencia de esta enfermedad se transmita de una generación a otra.

No obstante la genética nunca determina al 100% el riesgo de que vayamos a desarrollar un trastorno psicológico, lo que más determina es sin duda nuestro entorno y los patrones de crianza recibidos. Es ahí donde se halla sin duda la verdadera problemática. Veamos a continuación qué nos dice la investigación científica sobre cómo suelen crecer y madurar los hijos de padres con personalidad paranoide.

Hijos de padres con personalidad paranoide: efectos en la crianza y educación

  • A los dos años los niños muestran ya una mirada más esquiva y menor receptividad a los estímulos externos.
  • El apego inseguro, desorganizado y marcado por el estrés, determina el que estos pequeños muestren patrones comportamentales basados en la desconfianza, la hiperactividad, miedo al abandono, la búsqueda constante de consuelo…
  • Otro factor habitual que caracteriza a los padres y a las madres con personalidad paranoide es la incongruencia emocional y educacional. A instantes son muy afectivos, luego muestran frialdad y hostilidad.
  • Son incoherentes con las normas y ello genera un elevado estrés en el desarrollo cerebral del niño.
  • Los hijos de padres con personalidad paranoide presentan baja autoestima y una imagen del yo negativa.
  • Contención emocional debido a que los padres han invalidado sus necesidades afectivas y emocionales desde el principio.
  • Por lo general tienen un rendimiento escolar muy bajo.
  • Cuando el niño toma conciencia de la enfermedad de su progenitor, suele mostrar sentimientos de culpa.
  • Los padres con personalidad paranoide suelen poner muros a la socialización de sus hijos. Con ello, buscan evitar que estos los abandonen en algún momento.
  • Durante la adolescencia es común que aparezcan conductas delictivas, así como conductas desafiantes, trastornos de ansiedad, depresión, etc.

Intervenciones actuales

Los hijos de padres con personalidad paranoide necesitan sin duda de una intervención psicosocial personalizada. Ahora bien, puesto que los efectos de un ambiente familiar inconsistente e impredecible son muy amplios, no podemos quedarnos solo con los niños. La intervención debe extenderse a todo el entorno, incluyendo a los padres.

niño con su madre que representa a los hijos de padres con personalidad paranoide

  • Cuando una pareja o una mamá con personalidad paranoide da a luz, es necesario que se siga una psicoterapia basada en la mejora del apego. Se alienta a la madre o al padre a hablar sobre sus propias experiencias infantiles y vincular estos eventos a su relación actual con su hijo, permitiéndole comprender cómo se perpetúa el ciclo de apego desorganizado y/o inseguro.
  • Por otro lado, debe procederse también a favorecer una adecuada psico-educación familiar, ahí donde se les faciliten adecuadas redes de apoyo. Así, dinámicas como el entrenamiento de habilidades familiares o la necesidad de ser consistente en cuanto afectos, normas, rutinas y hábitos son objetivos esenciales que conseguir en estos núcleos familiares.

Por otro lado, y para concluir, en caso de que los hijos de padres con personalidad paranoide sean ya mayores y se detecte este problema ya en el ámbito escolar, la intervención psicológica será muy concreta. Se orientará al niño o adolescente a favorecer en él una buena autoestima, a tener una relación positiva con su entorno, a conseguir que tenga intereses saludables y a dotarlo además, de estrategias para reducir el estrés ocasionado por la enfermedad mental de uno de sus progenitores.

Son como vemos situaciones muy complejas que requieren de un apoyo concreto y multidisciplinar.