Hiperracionalización: cuando la duda nos bloquea

4 febrero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Beatriz Caballero
La razón es una gran aliada cuando la utilizamos de manera inteligente, conjugándola con las emociones y la intuición. Sin embargo, puede convertirse en nuestra peor enemiga cuando caemos en la hiperracioanlización.

La hiperracionalización es un tipo de duda patológica que bloquea a la persona. Es común en aquellas que son extraordinariamente lógicas, racionales y carentes de espontaneidad. Por lo otro lado, esta condición entraña un gran malestar a la persona que la padece.

De hecho, en muchas ocasiones la emoción y la intuición juegan un papel importante en las decisiones que tomamos. No atender a estos elementos que forman parte de nosotros, significa ignorar una parte importante de nuestra naturaleza; una desolación que no siempre nos sale a cuenta.

Cuando la duda bloquea

La duda nos hace indecisos, pero en muchas ocasiones también sabios y prudentes.Por otro lado, podríamos hablar de la hiperracionalización como el producto de la explotación de la lógica y el despido de la intuiciónEl ser humano puede dudar delate de una decisión: creer o no creer, hacer o no hacer. Cuando una persona hiperracionaliza, suele enmarañarse en la duda hasta el punto de verse atrapado en ella.

Somos seres racionales, pero también emocionales, por lo que cuando nos apoyamos demasiado en la lógica terminamos por ser inoperantes. Así, la hiperracionalización genera ansiedad, reforzando sin querer nuestra pasión por la lógica; la misma que nos ahoga.

Perfil de una mujer con dudas con trastorno obsesivo-compulsivo

¿Qué es la hiperracionalidad?

La razón no es un elemento natural; en muchas ocasiones ni siquiera real, tan solo ilusorio. Muchas de las decisiones que pensamos estar tomando con la razón, no son más que el producto escondido del dictamen de nuestras emociones.

La hiperracionalización no es más que la fe en esta ilusión, que se produce especialmente cuando atravesamos una época que parece un desierto de aciertos y buenas decisiones. Nos sentimos traicionados por lo que no controlamos y nos aferramos a aquello que sí pensamos controlar. Así, podemos pretender ser lógicos cuando no es posible serlo por la cantidad de información que nos falta.

La hiperracionalización en el trastorno obsesivo compulsivo

Las explicaciones que se manejan en torno al trastorno obsesivo compulsivo (TOC) son varias, como la «sensación de inacabado» o el de «experiencias no del todo correctas». Están inspiradas en las descripciones clásicas de Janet (1903). La sensación de «inacabado» se referiría a una sensación interna de imperfección. Por lo tanto, asociada a la percepción de que las acciones o intenciones no se han llegado a conseguir por completo (Pitman, 1987).

La sensación de inacabado no solo la experimentan las personas que padecen TOC. Estudios realizados con el cuestionario NJRE-Q han mostrado que esas sensaciones son extremadamente frecuentes en la población no clínica, concretamente el 99% de los estudiantes de la muestra.

Estas experiencias de inacabado podrían considerarse como una tendencia general a manifestar duda o cuestionarse la propia experiencia (Tallis, 1995). De cara a la investigación psicológica, se utiliza habitualmente la «Escala de indecisión» (Indecisiveness Scale, IS; Frost y Shows, 1993).

«¿Cómo te sientes al tomar esta decisión? Cuando la razón nos bloquea, hacernos preguntas que conecten con nuestra parte emocional puede ayudar a tomar mejores decisiones».

Cristal con interrogación

No aceptar los errores

Una de las principales características asociadas a la hiperracionalización es la dificultad para aceptar los errores. Es decir, es necesario enfrentar el hecho de que en la vida se cometen errores. Sin embargo, las personas que hiperracionalizan no son capaces de ello.

En ocasiones, las grandes explicaciones detalladas, o las palabras apabullantes, esconden un deseo de mostrar inteligencia. Cabe recordar que los seres humanos no sólo tenemos un cerebro para pensar, ya que somos un sistema formado por ideas, sensaciones, y emociones.

Tardamos aproximadamente 6 años en formar las principales estructuras cerebrales. Esto significa que, en los primeros años de vida, las decisiones son dictadas en esencia por nuestra parte más intuitiva, la emocional. La lógica solo aparece en dosis muy pequeñas, frente al protagonismo de los receptores sensoriales y asociativos tiene m.

El libro Pensar rápido, pensar despacio escrito por Daniel Kahneman explica muy bien el resultado de décadas de investigación sobre la dicotomía del pensamiento. En resumen, el autor habla de dos modos de pensar:

  • Sistema 1: es un modo de pensar rápido, instintivo, automático, subconsciente, estereotipado y emocional.
  • Sistema 2: es un modo de pensar más lento, requiere esfuerzo, poco frecuente, consciente, deliberativo y lógico.

En contraposición a la hiperracionalización, Daniel Kahneman explica sus análisis sobre las dos formas diferentes en las que la mente crea el pensamiento. La evolución ha permitido al ser humano desarrollar su capacidad de razonar; sin embargo, nuestra parte de emocional no ha perdido su utilidad, ¿imaginas que tuviéramos que pararnos a hacer una lista de pros y contras cuando vemos que hay algo en el fuego que se está quemando?

  • Álvarez, M. P. (2008). Desenredamiento auto-reflexivo y activación conductual: claves para la terapia. Prolepsis., 17-43.
  • Carrasco, A., & Belloch, A. (2013). Algo no está bien: una nueva lectura de la duda obsesiva. Psicología Conductual, 21(2), 341-36
  • Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Debate.
  • Pérez-Álvarez, M. (2008). La hiperreflexividad como condicion de los trastornos mentales: una perspectiva clinica e historica. Psicothema20(2), 181-188.