Ideas erróneas sobre la juventud

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 10 mayo, 2018
Pedro González Núñez · 10 mayo, 2018

En gran número de ocasiones se culpa a la gente joven de problemas que están muchos más arraigados en la sociedad de lo que se piensa. Suelen atribuirse a su inmadurez y corta edad, a su falta de experiencia en la vida en general. Por desgracias, circulan cantidad de ideas erróneas sobre la juventud.

Decía el gran poeta francés Victor Hugo que “en los ojos del joven arde la llama; en los del viejo brilla la luz”. Pero, como es lógico, no siempre hay luz en los ojos de las personas mayores, al igual que la llama que prende la energía en las personas jóvenes no es negativa en todas las circunstancias.

Por qué hay tantas ideas erróneas sobre la juventud

En la actualidad, la actitud y el comportamiento de los jóvenes son temas sobre los que se discute mucho. Las conclusiones a las que se llegan suelen ser bastante negativas, sobre todo, impera la concepción de adolescentes despreocupados y sin valores. Ahora bien, olvidamos las influencias de la educación y el ejemplos de sus mayores.

Si los padres y los actores sociales no se han preocupado lo suficiente de la educación de los jóvenes, ¿qué se puede esperar? No es una buena idea que la labor de instrucción y educativa recaiga en manos de los medios de comunicación o Internet. No obstante, tampoco podemos responsabilizar a los padres y educadores de esta situación, ya que en toda circunstancia siempre hay una confluencia de factores que intervienen para obtener ese resultado.

Amigos sentados en el cesped hablando

El psicólogo cubano Manuel Calviño tiene un artículo muy interesante relacionado con esta tema titulado Falacias de la juventud, en su obra Vale la pena. Escritos con psicología. A través de él, invita a reflexionar sobre la cantidad de falsedades que, pretendidamente o no, se vierten sobre nuestros jóvenes.

Es cierto que podemos responsabilizarles de algunas circunstancias, pero no es posible que carguen con todas las penas de cuanto suceda. Por ello, es importante conocer cuáles son las ideas erróneas sobre la juventud más extendidas. A continuación explicamos algunas de ellas.

No todos los jóvenes son iguales

Esta es una de las ideas erróneas sobre la juventud que comenta Calviño en su libro. No hay dos jóvenes iguales, por eso no se les puede juzgar a todos por igual. El hecho de que un chico actúe sin pensar y sin medir las consecuencias de sus actos, no implica que otro, otros o todos actúen de la misma forma.

Si juzgamos y luego, generalizamos esos comportamientos a todos los jóvenes, estamos cometiendo un error. Un chico puede ser más impulsivo y temerario por efectos de su edad, pero, ¿no sucede igual con gran número de adultos y personas mayores?

Quizás un joven sea capaz de arriesgar más porque piensa que tiene tiempo para solucionarlo si sal mal, pero no todos. Aunque esa actitud puede ser comprensible. Ahora bien, si es un adulto, ya no lo es tanto, debido a que se le atribuye experiencia, conocimientos, educación y la calma que ofrece la edad.

A los jóvenes solo les motiva la diversión

Es cierto que un buen número de jóvenes se sienten muy motivados por la fiesta, el baile o la diversión. Pero, ¿no es también cierto que están en una edad en la que deben experimentar el mundo por su propio pie?

“De mis disparates de juventud lo que más pena me da no es el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos”.

-Pierre Benoit-

Reunirse con amigos y salir es algo normal durante la juventud. Ahora bien, no es cierto que el jolgorio es lo único que motiva a los chicos. Muchos de ellos muestran gran inclinación por el arte, la cultura, el conocimiento

De hecho, cada vez que un joven se siente retado, suele mostrar su inteligencia y su eficiencia. Demuestran que se pueden apasionar por lo que de verdad les atrae. No es verdad que únicamente se centran en la fiesta.

Chica adolescente leyendo

Los jóvenes no aprecian lo que tienen

Esta es otra de las ideas erróneas sobre la juventud. Se les asocia con personas desagradecidas, despreocupadas y que nunca se conforman. Además, se suma la convicción de muchos adultos que afirman que solo desean aparentar.

Sin embargo, los chicos jóvenes no suelen ser los más hipócritas de las sociedades actuales. Si reciben algo que no les gusta o no le encuentran utilidad, lo dicen abiertamente. En realidad, ¿no estamos hablando de un ejercicio de sinceridad? Y, además, ¿no les inculcamos desde niños la importancia de decir siempre la verdad?

También se les suele atacar por ser inconformistas y entrar en discusiones. Pero, si desde pequeños les educamos para que sean sinceros y defiendan sus creencias, ¿no es lógico que contesten, discutan, se apasionen y se definan? El problema no es tanto el contenido sino la forma de expresar ese contenido. Y esto último, no podemos generalizarlo solo con los jóvenes. Es más bien una cuestión de educación muy personal.

“No basta con ser joven. Es preciso estar borracho de juventud. Con todas sus consecuencias”.

-Alejandro Casona-

Como vemos, Manuel Calviño da en el clavo con muchas de las ideas erróneas sobre la juventud que, a veces incluso sin querer, muchos tenemos interiorizadas. Esto no quiere decir que no cometan errores, claro que lo hacen, como todos nosotros. Es la edad, quieren probar sus capacidades y ponerlas al límite. Nos guste más o menos, es su momento para experimentar.