Inseguridad y baja autoestima: vivir en la cuerda floja

15 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
La autoestima no es una dimensión estable. A veces, tras una mala relación de pareja uno puede quedar con el autoconcepto por los suelos, sin amor propio y sintiéndose inseguro. ¿Qué podemos hacer ante estas situaciones? Lo analizamos a continuación.

Inseguridad y baja autoestima tienen una relación directa. Son muchas las personas que viven en esa cuerda floja donde todo tiembla, donde se camina con miedo, temiendo que a la mínima surgirá el error, la caída, las risas de fondo. No solo falla la templanza, cuando uno se siente falible y el desamor propio lo domina todo, es imposible lograr nada. Ni siquiera la felicidad.

Nathaniel Branden, psicoterapeuta canadiense y autor de Los siete pilares de la autoestima, señaló en una ocasión que sin esa seguridad interna que dota la confianza y el afecto auténtico en uno mismo es imposible enfrentarnos a los desafíos más básicos. Relaciones sociales, trabajo, capacidad de logro, proyección personal e incluso el amor.

Todas esas dimensiones tiemblan también en el universo de la persona insegura y con la autoestima bajo mínimos. Por otro lado, hay un aspecto innegable. El mundo no es bueno ni favorable para quien se siente así. El niño inseguro es a menudo objeto de burlas y maltrato en la escuela. El adulto que no sabe defender sus derechos corre el riesgo de sufrir relaciones dependientes, de esas que dañan aún más la autoestima.

¿Qué puede hacerse en estos casos?

Mujer asustada debido a la Inseguridad y baja autoestima

Inseguridad y baja autoestima: vivir en la cuerda floja

La baja autoestima siempre tiene un coste. Todo nuestro equilibrio emocional depende de ese sostén, de ese músculo psicológico que actúa como la más importante variable psicológica para nuestro bienestar. El psiquiatra Luis Rojas-Marcos nos dice en su libro La autoestima que uno de esos factores explicativos estaría en el modo en que nos hablamos las personas.

Más allá de los múltiples factores que suelen estar detrás del vínculo entre la inseguridad y baja autoestima, a menudo descuidamos la gran relevancia del diálogo interno. Ese soliloquio con uno mismo debería ser siempre amable, afectivo y focalizado en nuestras virtudes. En caso contrario, alimentaremos ese desgaste progresivo que siempre acaba afectando a nuestra salud mental.

Al fin y al cabo, la baja autoestima es esa dimensión que orbita en gran parte de los trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión. Conozcamos más datos.

¿Qué hay detrás de la inseguridad y baja autoestima?

Sabemos que aquello que nos decimos a nosotros erosiona la autoestima, pero… ¿por qué lo hacemos? ¿por qué una persona actúa como su peor enemigo y desconfía de sus capacidades? Es importante recordar en primer lugar que la autoestima no es una dimensión estable, esta puede fluctuar y verse afectada por nuestras experiencias.

  • En muchos casos, el origen está en la infancia y crianza recibida. Un vínculo de apego inseguro, las carencias emocionales, el aislamiento, el maltrato o incluso la hiperexigencia deriva en esa inseguridad y falta de autoestima tan llamativa.
  • Por otro lado, también es importante destacar los eventos traumáticos: las pérdidas, los accidentes, las vivencias de bullying o mobbing pueden lesionar esta valiosa dimensión.
  • Asimismo, tampoco podemos olvidar el impacto que pueden tener las relaciones afectivas dañinas. El coste de un vínculo basado en las críticas, la humillación, el chantaje emocional y los celos puede dañar por completo la autoestima y la seguridad personal de cualquiera de nosotros.

¿Cómo es la persona insegura y con baja autoestima?

Tenemos la idea de que inseguridad y baja autoestima perfilan a alguien apocado, huidizo y poco decidido. Sin embargo, se nos olvida que estas dimensiones, en ocasiones, pueden estar detrás de personalidades agresivas e incluso narcisistas. Cuando alguien percibe sus carencia y debilidades puede desarrollar mecanismos de defensa para escudarse e intentar cubrir esos vacíos.

  • Alguien que no se quiere experimenta frustración, ansiedad y angustia psicológica y todo ello puede traducirse (a veces) en agresividad.
  • En otros casos, puede darse todo lo contrario: en lugar de desplegar conductas agresivas es el foco de las manipulaciones al ser la víctima, al ser esa persona que no sabe defenderse, que no se atreve a reclamar sus derechos.
  • La baja autoestima diluye potenciales, oportunidades y la propia vida. La falta de confianza en uno mismo nos sitúa detrás de esa zona de confort donde nada pasa, donde nada ocurre.
  • Por último y no menos importante, inseguridad y baja autoestima cursan con múltiples problemas de salud mental y también física.

Por ejemplo, algo que se ha demostrado es la estrecha relación de estas dimensiones con los trastornos de la alimentación. Así, desde el Hospital Universitario Infanta Leonor, en Madrid, España, se realizó una interesante investigación en la cual, evidenciar que la baja autoestima es un factor de riesgo para desarrollar estas serias condiciones.

Chico serio pensando en la desconexión moral

¿Cómo dejar de ser mi propio enemigo y despertar la seguridad en mí mismo?

La autoestima no se recupera de un día para otro. No si arrastramos, por ejemplo, el peso de una crianza traumática, la herida de haber pasado muchos años sufriendo mobbing en el trabajo o el sufrimiento de sentir en piel propia el impacto de una relación afectiva dependiente. ¿Qué podemos hacer en estas situaciones?

  • La terapia psicológica es el mejor recurso para trabajar el origen de esas inseguridades. Abordar esos desencadenantes y dotar a la persona de habilidades y herramientas para mejorar su diálogo interno, es sin duda, la mejor estrategia.
  • Asimismo, también es adecuado llevar un diario con el fin de identificar patrones de pensamiento poco saludables. Detectar la negatividad, los pensamientos irracionales y esa voz que actúa como castigadora, y no como veladora de nuestro potencial, es otro paso indispensable.
  • Es interesante también ponernos metas y objetivos sencillos en el día a día para ir conquistándolos. Esos pequeños avances van fortaleciendo nuestras seguridades.

Asimismo, sería altamente recomendable iniciar proyectos nuevos. A veces, los cambios nos sitúan en nuevos escenarios en los que casi, sin saber cómo, surge un nuevo «yo». Alguien que se ilusiona por la vida y, sobre todo, por sí mismo.

Esa es la clave.

  • Abbate-Daga, G., Gramaglia, C., Federico, A., Marzola, E. y Secondo, F. (2010). La inseguridad del apego, la personalidad y la insatisfacción corporal en los trastornos alimentarios. El Diario de Enfermedades Nerviosas y Mentales, 198 (7), 520-524. doi: 10.1097 / NMD.0b013e3181e4c6f7
  • Mora, F., Fernandez Rojo, S., Banzo, C., & Quintero, J. (2017). The impact of self-esteem on eating disorders. European Psychiatry41(S1), S558–S558. https://doi.org/10.1016/j.eurpsy.2017.01.802
  • Yuan, W., & Wang, L. (2016). Optimism and attributional style impact on the relationship between general insecurity and mental health. Personality and Individual Differences, 101312-317. doi:10.1016/j.paid.2016.06.005