Jim Fallon, un psicópata bueno

Edith Sánchez·
11 Marzo, 2021
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
11 Marzo, 2021
Se estima que una de cada 100 personas es psicópata. Alrededor de esa etiqueta se han tejido muchos mitos, incluso desde la ciencia. El caso de Jim Fallon demuestra que el tema es más complejo de lo que parece a primera vista.

La historia de Jim Fallon inspira muchas reflexiones ya que es alguien a quien se le puede catalogar como un “psicópata bueno”. Su experiencia tiene tintes muy anecdóticos, pero más allá de esto abre grandes interrogantes sobre lo que de verdad determina el comportamiento típico de quienes tienen rasgos psicopáticos.

Jim Fallon es la prueba viva de que un psicópata no necesariamente tiene que convertirse en un criminal, ni en alguien empeñado en manipular y hacer daño a quienes le rodean. Prueba que el cerebro es mucho más que un órgano que se puede escanear y explorar: lo que este complejo órgano puede producir no está determinado de antemano.

Comencemos por decir que Jim Fallon es profesor de Psiquiatría y Comportamiento humano en la Universidad de California-Irvine (Estados Unidos), también es asesor del Pentágono. Parte de su trabajo era hacer un análisis de escáneres de los cerebros de asesinos, comparándolos con los de las personas “normales”. Todo terminó siendo una gran sorpresa para él.

Si confirmáramos la existencia de esa predisposición, tendríamos que encargarnos de que los niños no sufriesen malos tratos en casa ni que fuesen objeto de acoso. De esa forma impediríamos que llegaran a convertirse en psicópatas de verdad”.

-Jim Fallon-

Pruebas de un cerebro para ver relación entre las lesiones cerebrales y el crimen

El cerebro y la psicopatía

El grupo de investigación de Jim Fallon partía de la idea de que el cerebro de un asesino es observable mediante un escáner. No es la primera vez en la historia que se habla de estos determinismos biológicos. En la criminología, varias veces se han hecho prototipos del criminal, con base en su apariencia física.

Esta vez ya no se partía de la apariencia como tal, sino de la anatomía del cerebro. Se ha propuesto la idea de que el cerebro de los psicópatas tiene menos materia gris en las áreas frontales. Esta se relaciona con la empatía y la comprensión del mundo emocional de otras personas; así que, si hay menos materia gris, habría entonces menos espacio para la empatía.

Así mismo, se dice que la amígdala también es más pequeña en quienes tienen rasgos psicopáticos. Esta se asocia con los sentimientos de miedo. El menor tamaño implicaría que hay menor capacidad de experimentar temor.

En términos generales, un psicópata es alguien que es incapaz de amar, miente y manipula de forma magistral a los demás. Suelen ser encantadores y son muy fríos en situaciones que a otros los estresan. No saben lo que es el sentimiento de culpa, ni el arrepentimiento.

Jim Fallon y una gran sorpresa

Para hacer su investigación, Jim Fallon y su equipo tomaron como base los escáneres cerebrales de varios asesinos psicópatas reconocidos. En este tipo de experimentos siempre se toma como punto de referencia un grupo de control, que en este caso era un grupo de escáneres cerebrales de personas “normales”. Fallon tomó a su propia familia como grupo de control.

Todo transcurría como de costumbre, hasta que un escáner en particular le pareció a Fallon el del psicópata típico. El patrón era muy claro y coincidía a la perfección con el modelo patológico. La gran sorpresa vino cuando descubrió que dicho escáner correspondía a su propio cerebro.

Después de ese sorpresivo hallazgo indagó con su madre y así se enteró de que dentro de la familia paterna había al menos siete personas que habían cometido asesinatos. Varios de ellos habían incurrido en crímenes muy violentos, como homicidios a sangre fría con hachas. ¿Qué pasaba con él entonces?

Anatomía y cultura

Aunque Jim Fallon sigue siendo un convencido del determinismo biológico, su propia experiencia lo llevó a preguntarse por esa premisa. Concluyó que para que se produjera ese comportamiento criminal y sociopático no bastaba con tener un cerebro predispuesto a ello. Según sus conclusiones, lo verdaderamente determinante son las experiencias de infancia.

Fallon dice que no ha conocido ni un solo caso de psicópatas asesinos que no vaya acompañado por una infancia trágica. En particular, el hecho de sufrir humillaciones, golpes y maltratos, a su juicio, era el factor decisivo para que estas personas terminaran dedicadas al crimen, sin el menor reato de culpa.

Opina que, a diferencia de otros, él recibió mucho amor y buen trato por parte de sus padres. Dice que por eso no desarrolló los patrones del psicópata típico y no se convirtió en asesino, sino en un prestigioso científico. Sin embargo, tras su descubrimiento, reconoce que él mismo tiene grandes dificultades para experimentar la empatía.

Al respecto no hay conclusiones definitivas, pero la mayoría de los psiquiatras, y de los estudios, están de acuerdo con la apreciación de Fallon. No es la biología como tal, sino está en combinación con el entorno, la cultura y el mundo simbólico lo que termina dándole forma a lo que es una persona. Las visiones deterministas suelen ser incompletas.

Rotbard, A. (2014). Guerreros: ¿Punibles? (Doctoral dissertation, Universidad de Belgrano-Facultad de Derecho y Ciencias Sociales-Abogacía).