John Forbes Nash: biografía del matemático con una mente prodigiosa

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
10 diciembre, 2018
John Forbes Nash fue uno de los matemáticos más brillantes de nuestro tiempo, alguien que aún ahora, nos sorprenden por sobresaliente rendimiento académico y por convivir con una esquizofrenia paranoide

John Forbes Nash fue uno de los matemáticos más brillantes de nuestro siglo. Consiguió el Premio Nobel de economía por su teoría de juegos y los procesos de negociación. Sin embargo, si hay un aspecto por el que es recordado es por esa mente prodigiosa (y maravillosa) capaz de hacer frente a la esquizofrenia paranoide al gestionar los pensamientos irracionales.

La periodista y profesora de la Universidad de Columbia Sylvia Nasar, fue quien escribió un libro sobre la vida de Nash, el cual fue llevado más tarde a la gran pantalla bajo el título A Beautiful Mind. En este trabajo se nos describe, sobre todo, la que fue la época más creativa de este genio matemático que solía vagar de manera errática por los pasillos de la universidad de Princeton.

John Forbes Nash: algunos datos sorprendentes

John Forbes Nash en su etapa universitaria

Fue sobre los 30 cuando le diagnosticaron esquizofrenia, pero también cuando sus facultades y capacidades matemáticas estaban más despiertas que nunca. Según explicó más tarde el propio Nash, se limitó a dar la misma veracidad a los seres sobrenaturales que creó su mente que a sus ideas matemáticas. Ambos mundos se solapaban de forma difusa, pero le otorgaban, a su vez, una armonía creativa y teórica asombrosa.

Las aportaciones de aquella época fueron inmensas. Por ejemplo, sus ecuaciones no lineales en derivadas parciales han tenido un impacto decisivo sobre ámbitos tan variados como la ciencia, las matemáticas, las finanzas, la biología de sistemas, ciencias políticas, psicología y por su puesto, la economía.

Así, su teoría de juegos, por ejemplo, nos facilita una herramienta muy valiosa para intentar predecir cómo evolucionarán distintos fenómenos. Aún más, no podemos dejar de lado que este enfoque teórico tiene una noble finalidad, ya que la idea de Nash era conseguir una fórmula para crear economías y políticas más justas.

«Incluso cuando estaba mentalmente perturbado, tenía un interés inmenso los números. No obstante fue sobre los años 80 cuando decidí que la apreciación científica de los números debía tener más relevancia que mis ideas paranoicas».

-John Nash-

Primeros años de John Forbes Nash: intuición y talento matemático

John Forbes Nash nació el junio de 1928 en Virgina. Como ya podemos adivinar, este genio de las matemáticas fue un niño con altas capacidades. Aprendió a leer a una edad muy temprana, y como una buena parte de los alumnos superdotados, evidenció los clásicos problemas a la hora de adaptarse a una escuela ordinaria. No prestaba atención, era muy inquieto, tenía problemas con sus habilidades sociales y sacaba malas notas.

Ahora bien, su intuición para las matemáticas y todo lo que tuviera que ver con la ciencia, era algo prodigioso. De hecho, aún no era un adolescente cuando ya estaba profundizando por su cuenta en el teorema clásico de Fermat. Ello hizo que ingresara -antes de lo esperando para su edad- en el Instituto Carnegie de Tecnología de Pittsburgh.  Más tarde, quiso especializarse en química e ingeniería y fracasó. Lo suyo, evidentemente, eran las matemáticas.

Fue en 1948 cuando le abrieron las puertas del que sería su auténtico destino: la Universidad de Princeton, meca de las matemáticas. Ese era el hogar de otras mentes prodigiosas como Albert Einstein o Von Neumann. Este último, fue el auténtico referente de John Forbes Nash, quien introdujo en las ciencias matemáticas la teoría de los juegos, la misma que empezaría a mejorar nada más llegar a la universidad.

“Creo que no habría tenido buenas ideas científicas si hubiera pensado como los demás, de manera formal».

-John Forbes Nash-

La sombra alargada del genio creativo: éxito académico y enfermedad

John Forbes Nash con su mujer

Su carrera académica fue meteórica. Nash tenía un don. Había algo en él fuera de lo común, su manera de innovar en las fórmulas matemáticas y en los teoremas, su técnica exquisita para llegar a una solución de manera rápida y sencilla era asombroso… Sus profesores, compañeros de departamento y alumnos, estaban admirados por esa mente brillante. Sin embargo, también eran conscientes de su comportamiento excéntrico.

Se doctoró con 21 años gracias a una tesis de unas 27 páginas sobre juegos no cooperativos, recibiendo el reconocimiento de toda la comunidad académica. Más tarde, empezó a trabajar para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en el área de investigación estratégica. En 1957, John Forbes Nash se casaría con una antigua alumna, Alicia Lardé López-Harrison. Esta joven sería su mejor apoyo a lo largo de toda su vida.

Fue precisamente un año después del enlace cuando todo comenzó a desbocarse. Nash empezó a manifestar comportamientos paranoicos. Estaba convencido de que le perseguían los criptocomunistas, y que todo aquel que llevara una corbata roja estaba espiándolo y conspirando contra él. Enviaba cartas a las embajadas de Washington, alertando e informando de complejas tramas políticas…

Una mente que aprendió a controlar su trastorno

Tras ser ingresado en el hospital McLean, recibió el diagnóstico de esquizofrenia paranoide. Su vida derivó entonces en todo un periplo de ingresos, estancias de casi un año en hospitales psiquiátricos, tratamientos con antipsicóticos y terapias de shock con insulina. Así, mientras él batallaba en ese universo clínico, entre recaídas y delirios, su trabajo académico recibía mayor admiración y respeto por parte de la comunidad académica.

Ahora bien, llegados los años 70, John Forbes Nash tomó una determinación: no permitir que sus pensamientos irracionales y las ideas paranoicas tomaran el control de su vida. Decidió poner un muro, contener ese universo sobrenatural y mejorar sus hábitos de vida. Gracias al apoyo de su esposa Alicia logró cuidar su dieta, llevar un día a día más tranquilo y reducir así esas voces internas.

No obstante, su comportamiento seguía siendo errático y desconcertante a instantes. En la Universidad se acostumbraron a ello. De manera que Nash logró continuar con su trabajo teniendo un control más adecuado de su enfermedad sin recurrir a los fármacos.

El premio Nobel, el reconocimiento y un inesperado final

John Forbes Nash

En 1994 John Forbes Nash recibió el Premio Nobel de Economía. Su mérito fue añadir el concepto de equilibrio en la teoría de juegos. De manera que otorgaba a cualquier ciencia y disciplina, una manera más fiable de predecir el comportamiento de las personas. Las aplicaciones de su trabajo pueden incluirse en casi cualquier área. Sin embargo, el mundo de la economía, y concretamente la microeconomía, tiene en esta teoría su mejor base.

Tras el Nobel, llegó a la vida de Nash y de su esposa Alicia la periodista del New York Times, Sylvia Nasar. Quería contar su historia, quería explicar al mundo cómo hacía frente a su esquizofrenia y cómo había gestado su teoría de equilibrio. Así, tras la publicación de la novela, llegó más tarde la película Una mente maravillosa, ganadora de varios Oscars.

De pronto, todo el mundo conocía a John Forbes Nash. Aquel profesor que seguía rondando los pasillos de Princeton de forma discreta, excéntrica y siempre concentrada. Ahora bien, su mente ya no tenía el mismo brío que antaño. Con la vuelta a la racionalidad y al control de su enfermedad, su intuición matemática ya no era la misma.

Desgraciadamente, Nash y Alicia fallecieron juntos el 23 de mayo de 2015, en un accidente de tráfico tras haber recibido un premio a su trabajo de manos del Rey Harald V, en Oslo. Tenía 86 años.

  • Del Carmen Orfila, D. (2007). Teoría de los Juegos–Los Aportes de John Forbes Nash (h). Contribuciones a la Economía, (2007-09).
  • García, H. M. (2016). John Forbes Nash, Jr.(1928–2015). Economía Informa397, 139-145.
  • Nasar, Sylvia, Una mente prodigiosa, Penguin Random House Grupo Editorial España