La culpa del superviviente por COVID-19, una nueva realidad

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
¿Por qué yo he superado el coronavirus y mi familiar no? ¿Por qué en mi caso apenas he tenido síntomas y otros están graves? Son muchas las personas que están empezando a sufrir el síndrome del superviviente asociado a la actual pandemia.
 

Los fenómenos en el campo de la salud mental relacionados con el actual contexto no dejan de aparecer. Ni siquiera desde el campo de la psicología puede preverse con exactitud qué efectos podrán vivirse en los próximos días. Van apareciendo poco a poco, día a día, y uno de ellos, uno que empieza a ser tristemente habitual, es la culpa del superviviente pro COVID-19.

Puede que esto le sorprenda a más de uno. Cada vez que sabemos de alguien que ha superado el coronavirus experimentamos gran alegría y sensación de esperanza. No hace mucho supimos, por ejemplo, del caso de Alberto Belluci, el hombre italiano de 101 años que salió de cuidados intensivos para reunirse nuevamente con su familia. Él se siente afortunado y su familia feliz.

Sin embargo, no todos experimentan esa sensación. En muchas mentes se está instalando la idea de ¿y por qué yo estoy vivo y mi padre no? ¿por qué me he salvado y mi hermano ha perdido la vida? ¿qué explica que yo no haya experimentado esta enfermedad de manera grave y otras personas estén luchando ahora con un respirador? Una vez más, como sucede en todo acontecimiento de crisis, cada persona vive ese hecho de un modo particular.

 

Debemos ser sensibles ante este tipo de realidades. Aún más, en caso de que nosotros mismos estemos pasando por esta situación no debemos dudar en solicitar ayuda. Lo primero es entender que estamos ante un hecho muy habitual en contextos semejantes: se trata del síndrome del superviviente.

Ojo de mujer con lágrimas

La culpa del superviviente por COVID-19 ¿en qué consiste?

No nos equivocamos si decimos que en medio de estas circunstancias que nos envuelven, la ansiedad es el magma que subyace bajo nosotros de manera casi constante. Sin embargo, no todos la sienten y manifiestan de igual manera.

Hay quien apenas puede dormir por la noche. Hay quien pasa el día tumbado, hibernando casi y reduciendo al mínimo cualquier actividad más allá de ver series, de comer o enviar mensajes.

Otros en cambio, muestran una hiperactividad exacerbada. Lo importante es hacer cosas para no pensar, y cuantas más mejor. Están obviamente, quienes ya padecían ansiedad previamente y lidian como pueden ante una situación increíblemente compleja.

Ahora bien, entre todas estas manifestaciones está apareciendo ya con frecuencia los que sufren la culpa del superviviente por COVID-19. Veamos por tanto en qué consiste.

 

¿Por qué yo? El dolor por las situaciones ajenas

A medida que pasan los días descubrimos historias que quedarán esculpidas en la memoria personal y también en la colectiva. Porque este sufrimiento es de todos, porque una pandemia no sabe de fronteras, nacionalidades o clases sociales. Se ha instalado en nuestras vidas y selecciona personas, la mayoría de edades más avanzadas, muchos con patologías previas. Otros sanos y con la vida por delante.

Sea como sea, todos somos valiosos y necesarios. Todos hacemos falta. Así, las personas que sufren la culpa del superviviente manifiestan este sufrimiento a raíz de varios detonantes. El más duro, perder a un ser querido. Un ejemplo, hay matrimonios en los que solo uno ha logrado vencer el coronavirus. Hay hijos que han perdido a los padres y padres que han perdido a los hijos.

Ante estas situaciones, es común experimentar extrañeza, rabia, incomprensión y culpa. ¿Por qué yo no y ellos sí? Se preguntan de manera constante. Por otro lado, también hay quien padece por esos compañeros de trabajo enfermos o por quien, sencillamente, ha perdido su trabajo y afronta un futuro incierto.

 

También está quien, sin haber perdido a nadie cercano pero habiendo superado el coronavirus, se siente atrapado por la contradicción. Por un vacío existencial donde surgen las preguntas y la sensación de irrealidad al ver a personas enfermar y fallecer mientras uno, tiene de nuevo la vida por delante…

El síndrome del superviviente, una reformulación en tiempos de pandemia

Viendo este tipo de realidades estamos casi obligados a dar paso a una nueva visión del síndrome del superviviente.

Esta condición surge tras la vivencia de un hecho traumático. Realidades tan adversas como una agresión, una guerra, un desastre natural, accidente de tráfico, etc, sume a muchas personas en un estado de culpa, sufrimiento y estrés persistente. Por término medio experimentan los siguientes síntomas:

  • Irritación, mal humor.
  • Insomnio.
  • Baja motivación.
  • Trastornos psicosomáticos como cefaleas, dolores musculares, etc.
  • Sensación de estar desconectado de la realidad.
  •  Flashbacks, recuerdos del hecho traumático.

En el caso de la culpa del superviviente por COVID-19, las manifestaciones pueden ser las mismas. Lo más complicado quizá es que los eventos con el coronavirus siguen sucediéndose, de manera que ese malestar puede seguir retroalimentándose.

Mujer pensando en quien sufre culpa del superviviente por COVID-19

¿Qué puedo hacer si experimento sensación de culpa por haber superado la enfermedad?

Lo primero que debemos saber es que experimentar esta realidad emocional es completamente normal. Más aún si hemos perdido a alguien cercano. Tener este tipo de pensamientos es comprensible. El paso más decisivo que tenemos por delante es hacer el duelo por esa pérdida, aceptando emociones, favoreciendo el desahogo y sirviéndonos (en la medida que sea posible) del apoyo de los nuestros.

Aceptar la realidad de lo sucedido sin dar poder a la culpa es esencial. Por otro lado, un modo de reducir la contradicción y la sensación de vacío o irrealidad, es atendernos y conectarnos con los demás para crear un refugio. Debemos alinearnos nuevamente con nuestros valores, significados y prioridades. Cuidar a quien tenemos cerca, apoyar a amigos o familiares que están lejos a través de mensajes y videollamadas también puede ayudarnos.

Establecer rutinas, transitar con nuestras emociones y situar nuevas metas en nuestro horizonte nos permitirá amarrarnos nuevamente a nuestra vida. Entender que hay cosas que escapan a nuestro control y que como tal hay que aceptarlas, es clave de bienestar. Pongámoslo en práctica.