La fascinante teoría del rumor

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 28 febrero, 2018
Edith Sánchez · 28 febrero, 2018

La teoría del rumor fue propuesta por Allport y Postman, dos investigadores que trabajaron el tema en profundidad. Descubrieron, primero que todo, que la mayoría de nuestras conversaciones cotidianas están plagadas de rumores. De supuestas verdades, no probadas, que circulan sin control.

En la definición de rumor entra cualquier afirmación o proposición que tenga un contenido específico no verificado. Esto quiere decir que no hay evidencias que respalden su veracidad. Aun así, circulan de boca en boca, o en redes sociales, de pantalla en pantalla.

La teoría del rumor dice que no toda información sin sustento se convierte en rumor como tal. Para que esto suceda, deben cumplirse un conjunto de características. Solo algunos contenidos tienen ese potencial para propagarse y convertirse en “verdad” sin que lo sean.

La cantidad de rumores inútiles que un hombre puede soportar es inversamente proporcional a su inteligencia”.

-Arthur Schopenhauer-

El rumor debe tratar sobre algo relevante

La teoría del rumor señala que para que una información se convierta en rumor, debe tratar sobre algo que la gente considere importante. Lo que es relevante o no, depende de los valores que estén presentes en una comunidad determinada.

El rumor no necesariamente trata sobre personas conocidas o famosas. Por ejemplo, a veces se vuelve relevante el caso de una compañera de trabajo que aparentemente está siendo maltratada por su pareja o de un compañero de trabajo al que se alguien le vio de la mano de otro chico a altas horas de la madrugada. Y su caso puede volverse viral, sin más prueba que unas sospechas sin demasiado argumento.

Según la teoría del rumor, esta información se valida y se difunde porque tiene importancia en una comunidad. En el primer caso, además entronca con valores que actualmente se consideran muy relevantes, como la lucha contra la violencia de género. En el segundo caso, chocaría con los valores más tradicionales que todavía sobreviven, especialmente en las personas con más edad.

mujer triste con las manos en la cara víctima de la teoría del rumor

La ambigüedad y la teoría del rumor

La segunda característica que debe tener una información para convertirse en rumor es que sea restringida. No se presentan muchos detalles acerca de la misma ni, por supuesto, mayores evidencias. En últimas, no hay suficientes elementos para llegar a una conclusión confiable.

Lo que se presenta a los demás son unos cuantos elementos que estimulan la imaginación. Todos los receptores saben que “hay algo oculto” y esto es precisamente uno de los elementos que más atrae su atención. Se trata de dilucidar un misterio, de completar lo que hace falta.

En últimas, la teoría del rumor habla acerca de informaciones que invitan a participar. La ambigüedad permite que prácticamente cualquier persona pueda construir su propia versión de los hechos. Eso es precisamente el rumor: una construcción imaginaria que adquiere visos de verdad, sin sustento.

figuras representando la teoría del rumor

El funcionamiento de los rumores

La teoría del rumor plantea también que los rumores se forman para explicar aquello que nos genera intriga o para ratificar prejuicios fundados en el miedo. En el primer caso, se parte del hecho de que no hay suficiente información sobre un asunto determinado. O de que las fuentes de información que hay no son confiables. Se conocen algunos datos, pero se intuye que hay algo detrás de estos. Los rumores, entonces, cumplen con la función de llenar ese vacío de información.

Así mismo, los rumores, especialmente los que tienen un tinte calumnioso, contribuyen a sustentar prejuicios, principalmente de odio. Lo usual es que ese odio también sea una manera de disfrazar temores. A falta de evidencias que permitan justificar el rechazo, se acude al rumor para que cumpla esas veces.

Los rumores no son estáticos. La información, generalmente falsa, que contienen, muta y se va modificando. Tienden a deformarse, siempre con el propósito de hacerlos más creíbles o espectaculares.

gif chisme

El destino de los rumores

El ser humano tiene una especial debilidad por las explicaciones fantásticas. Sin darnos cuenta de ello, solemos preferir las situaciones espectaculares, que enciendan nuestra imaginación, en lugar de esas frías verdades racionales que le ponen límite a las fantasías.

La mayoría de los rumores tienden a desaparecer, a medida que las conjeturas comienzan a volverse repetitivas o el asunto pierde importancia. Las fantasías asociadas a ese rumor se tornan rutinarias y la información pierde su carácter de extraordinaria. También mueren cuando aparecen las explicaciones reales y contundentes que acaban con la información falsa.

Sin embargo, no siempre ocurre esto. Hay rumores que se mantienen a lo largo del tiempo. Esto ocurre cuando la base de todo contiene información real que por alguna razón nunca llega a darse a conocer suficientemente. Es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con la muerte de Hitler y las ambigüedades que hay a su alrededor. Estos rumores dan origen a teorías, e incluso a corrientes ideológicas. Así somos los seres humanos: curiosos, imaginativos y dados a creer de más.