La fe mueve montañas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 10 agosto, 2017
Dolores Rizo · 12 mayo, 2014

La fe es una creencia firme en que algo bueno va a ocurrir, o de que nada malo sucederá. También es una firme convicción de que existe algo más, no puramente material, que vela por nuestros sueños, que nos sorprende con experiencias de aprendizaje, que nos da buena suerte, que nos cuida, nos empuja… Tal vez por eso se dice que la fe mueve montañas.

Lo cierto es que sea cual sea la creencia exacta de cada persona, hay una realidad en la misma. Si tienes fe, las cosas acaban ocurriendo. Cuando pones fe en ellas centras toda tu energía, toda tu motivación, tu ilusión, tus ideas, proyectos, decisiones… Y esto, no hay duda, ayuda a conseguir lo que más anhelas.

Pero también es cierto que la fe mueve montañas solamente cuando es verdadera fe, solamente cuando estás plenamente convencido de ello. Ya que de alguna manera, con toda tu actitud, pensamientos, creencias, sentimientos y emociones, convicción y conductas, estás haciendo realidad lo que deseas. Toda tu vida la diriges hacia allí. La fe también es creer que tú puedes conseguirlo.

“Una fe: he aquí lo más necesario al hombre. Desgraciado el que no cree en nada”

-Victor Hugo-

No dejes de creer, la fe mueve montañas

Éxito

Realmente lo que deseas puede tener muchos matices diferentes y cambios con los que la vida te sorprende, pero la fe permite que encajes los cambios como parte del plan que el universo te tiene preparado. De modo que sigues adelante, sin temor ni dudas, ya que sigues teniendo fe en que todo lo que ocurra es lo que tiene que ocurrir, y que siempre será por buen fin.

Realmente, la fe es una importante herramienta mental de sugestión, que nos predispone hacia una meta, hacia un objetivo, con el convencimiento de que tendrá buen resultado, o que el resultado que tenga, sea cual sea, será bueno para nosotros. Por eso se afirma que la fe mueve montañas.

Siempre y cuando creamos que algo puede suceder, así será. Por eso es importante pensar de manera positiva. Podemos lograr todo lo que queremos. Tan solo tenemos que creérnoslo. No importa lo que nos digan los demás. Mientras nuestras metas sean realistas y confiemos en nosotros, nadie podrá pararnos.

“El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él”

-Miguel de Unamuno-

Mujer exitosa

Tener fe, pero sin perder el norte

Es muy importante tener unas creencias hacia la vida y fe en ellas, porque así nos dirigimos sin duda, sin miedos, sin prejuicios… Sin embargo, es imprescindible no anularse en la fe, mantener nuestros criterios, valores, reflexiones y aprendizajes de experiencias pasadas. Es así porque la fe es dirigirse hacia un objetivo, esperando que la vida acompañe, pero sin olvidarnos de lo que esto supondrá, de los riesgos y de sus posibles consecuencias.

Cuando asumimos esto, y ante la falta de control de todas las circunstancias, es bueno creer en nosotros mismos, en la vida, en el Universo, es decir tener fe, de que todo funcionará, ya que ya hemos puesto todo lo que de nosotros dependía, todo nuestro esfuerzo, todas nuestras precauciones, todo el aprendizaje, el control de riesgos.

Ahora es el momento de no dejarse inundar por el miedo, sino por la fe, creyendo en nuestras posibilidades, en nuestra  experiencia, nuestras capacidades y en la vida, que harán que tengamos muchas posibilidades para conseguirlo.

Personas hacia el éxito

Para acabar y siguiendo con los refranes populares, cuando hay fe, “si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña”. En cualquier caso, objetivo cumplido. Porque creímos en la magia de la vida, en nuestras capacidades y en que los sueños pueden hacerse realidad. Podemos seguir soñando porque la fe mueve montañas.

“No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo”

-Leon Tolstoi-