La hipótesis alexitimica de la hipocondría

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
28 febrero, 2019
En este artículo exploramos una de las hipótesis más actuales sobre la hipocondría. Veremos cómo la alexitimia puede explicar su existencia, además de darnos pistas sobre cómo intervenir sobre ella.

La alexitimia es un término acuñado por Sifneos en 1972. Se refiere básicamente a la dificultad para identificar y describir sentimientos, aunque también presenta otra serie de características, como la dificultad para distinguir los sentimientos de las sensaciones corporales, la reducción o ausencia de pensamiento simbólico (falta de habilidad imaginativa y el estilo cognitivo operativo o externo).

Barsky y Klerman (1983) presentaron el concepto de «estilo somático amplificador». Se trataría de un determinado estilo perceptivo y cognitivo característico de personas que presentan hipocondría e implicaría varios elementos (Barsky, 1992):

  • Hipervigilancia corporal que conlleva un incremento de la focalización de la atención en las sensaciones corporales desagradables.
  • Tendencia a seleccionar y centrarse en ciertas sensaciones infrecuentes o tenues.
  • Propensión a valorar las sensaciones somáticas y viscerales como anómalas e indicadoras de enfermedad, en lugar de considerarlas como normales.

Según la hipótesis alexitimica de la hipocondría, la limitada conciencia de los estados emociones y las dificultades en el procesamiento cognitivo de sus afectos -por parte de los sujetos con altos niveles de alexitimia- producen la amplificación de las señales corporales de la que hablamos.

Por este motivo, este grupo de sujetos se le ha venido incluso a denominar analfabetos emocionales(Lesser, 1981). Pero no solo los hipocondríacos presentan este patrón. Los estudios también han demostrado que en los sujetos con trastorno de pánico existe el estilo amplificador de las sensaciones, sobre todo de las interoceptivas. De este modo, los pacientes piensan que tendrán un infarto o que se desmayarán.

Hombre triste y preocupado

¿Qué provoca la alexitimia?

Existen diferentes teorías respecto al origen de la alexitimia. Para algunos autores se trata de una dolencia de base psiconeurológica y para otros es una manifestación de un rasgo de la personalidad.

Lo cierto es que parece ser que la combinación de vulnerabilidad biológica y el ambiente serían los responsables de que el sujeto desarrollase alexitimia. El motivo ambiental puede ser reciente, pero también tratarse de un trauma infantil que no ha sido resuelto.

En este sentido, cuando somos muy pequeños, se hace difícil la identificación y posterior regulación emocional. Si el ambiente no nos provee de las herramientas para llevar este proceso a cabo, podríamos caer en el analfabetismo emocional.

Si lo piensas, es lo mismo que le ocurriría a un niño que está predispuesto a tener problemas con la lectura y que además no se le enseña a leer. De este modo, se convertirá en una persona con una dificultad doble gracias a la adición del efecto de los dos factores. Esto refleja la importancia de enseñar a los niños una adecuada regulación emocional por medio de su identificación, comprensión y gestión.

Por otro lado, cabe conocer que se han propuesto dos tipos de alexitimia: la primaria, que tendría que ver con déficits neurológicos inherentes a la persona y que se manifiestan desde que son pequeños como un rasgo de personalidad; y la secundaria, entendida como un estado y que tiene carácter transitorio.

Hipótesis alexitimica de la hipocondría

Como hemos explicado, la alexitimia (incapacidad para conocer qué estoy sintiendo exactamente y expresarlo con palabras) provoca que sea muy difícil gestionar el mundo emocional propio. Imagina que padeces este desorden y de repente te levantas un día con sensaciones extrañas en tu cuerpo.

Una persona que no padece alexitimia, podría pensar: tengo un poco de ansiedad estos días por el exceso de trabajo. Seguramente el hecho de que me cueste respirar, se debe a eso. Voy a intentar relajarme.

Sin embargo, una persona que no entiende sus emociones podría pensar directamente que se trata de un cáncer de pulmón o de cualquier otra enfermedad grave.

Desde la perspectiva de la hipótesis alexitimica de la hipocondría, tener esta característica, hace que la persona no pueda discernir entre algo tan normal como padecer ansiedad de vez en cuando y una enfermedad de tal calibre.

Así, puedes imaginar cómo lo pasa la persona hipocondríaca y cómo, a su vez, ese miedo se convierte en alimento para la propia sintomatología. Esto es justo lo que hemos comentado sobre el concepto de amplificación somatosensorial.

Como un bucle sin fin, la persona sigue sin poder etiquetar el sentimiento y este aumenta aun más hasta que finalmente ocurre algo: ir al médico, autoexplorarse, dejar de mirarse al espejo, etc. Lo que sea con tal de controlar ese sufrimiento mal identificado.

Mujer triste y preocupada

¿Cuál sería el tratamiento según la hipótesis alexitimica de la hipocodría?

El tratamiento se basaría en el entrenamiento en habilidades sociales así como en el desarrollo de una adecuada inteligencia emocional. Esto requiere un seguimiento terapéutico largo, ya que son habilidades difíciles de aprender, pero no imposibles.

Como objetivo prioritario tendremos el hecho de que el paciente aprenda a reconocer las emociones que tienen lugar en su cuerpo, les ponga un nombre y posteriormente pueda comprender de donde vienen y regularlas.

Si el paciente es capaz de aprender este proceso, es mucho más difícil de que caiga en la trampa de la amplificación somatosensorial, ya que no haría una atribución tan sesgada y magnificada de sus sensaciones corporales. Lo mismo ocurriría en el trastorno de pánico.

Es importante que también el paciente conozca las limitaciones de la terapia. Como hemos comentado, la alexitimia a veces está tan arraigada que constituye o pude confundirse con un rasgo. El objetivo no es dejar de ser totalmente alexitímico.

Expectativas tan altas pueden frustrarnos; frente a ellas, se trataría más bien de ir haciendo avances poco a poco. Simplemente con el hecho de que la persona sepa identificar una emoción, ya sea propia o ajena, debe sentirse satisfecha, pues esto constituye un gran logro para esa persona.

Poco a poco, identificando emociones, estaremos más preparados para gestionarlas. En este punto es interesante que el paciente que padece hipocondría o pánico, acepte la emoción y no la juzgue. Debe ponerle un nombre, el que realmente tiene, pero no ir más allá.

El tratamiento basado en la hipótesis alexitimica de la hipocondría, postula por otro lado, que es necesario que el paciente se diga a sí mismo «Estoy sintiendo palpitaciones porque tengo ansiedad» y no «Me palpita el corazón y esto significa que me va a dar un infarto». Nos quedamos con lo que ocurre ahora e intentamos resolver esa emoción de la mejor manera si es que se puede y si no, simplemente la aceptaremos como parte inherente del ser humano.

  • Gutierrez Maldonado, J., Arbej Sanchez, J. Alexitimia y amplificación somatosensorial en el trastorno de pánico y en el trastorno de ansiedad generalizada. Psicothema (2005). Vol. 17, nº 1, pp. 15-19