La importancia de ayudar a los niños acosadores

6 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Laura Rodríguez
Acosador y acosado. Si analizamos la literatura, veremos que hay un montón de libros y estudios dedicados a intervenir sobre la víctima, pero no tantos a intervenir sobre el acosador. Pues bien, hoy queremos preguntarnos, ¿qué hacer con el niño que utiliza la violencia para ganar poder sobre los demás?

Los niños acosadores en ocasiones son castigados, apartados o escondidos, sin que sobre ellos se realice un trabajo rehabilitador. De alguna manera, con esta forma de castigo pueden llegar a aprender qué es lo que no tienen que hacer, pero no lo que sí pueden hacer. De esta manera, al no contar con una guía clara de cómo comportarse pueden cambiar el acoso por el chantaje o cualquier otra medida igual de censurable que la primera.

Por otro lado, en muchos casos, detrás de la actitud de los niños acosadores hay otros problemas. Modelos nefastos de conducta en la ficción o en la realidad del hogar puede ser uno de ellos.

Otro puede ser el hecho de no hacer ningún deporte o actividad física con la que canalizar su energía. Una energía sobrante que al mismo tiempo reduce su capacidad para controlar impulsos.

«El perfil de los acosadores suele coincidir con una personalidad “manipuladora, prepotente, con afán de poder y de protagonismo”.

-Carmen Cabestany, Asociación No al Acoso Escolar-

Niño acosador

Perfil de los niños acosadores

El psicólogo José Antonio Luengo afirma que la principal característica de la personalidad de los niños acosadores es la falta de empatía, es decir, la ausencia de habilidades para ponerse en el lugar del otro. Carecen de empatía hasta el punto de que “no reconocen el dolor y no sienten compasión”.

«El agresor no solo es incapaz de ponerse en la situación del otro, sino que disfruta de ese daño y le hace situarse en una posición de liderazgo», afirma el experto. Por lo que poseen una escasa inteligencia emocional, la cual es esencial para relacionarse de forma saludable con el entorno.

Con toda probabilidad, los niños acosadores se caracterizan por tener una baja autoestima. Necesitarían crear relaciones desiguales con sus compañeros para compensar esta carencia. Desde la figura de líder y hostigador, se sienten más seguros y cómodos.

A su vez, Valentín Martínez-Otero, doctor en Psicología, asegura que poseen una carencia respecto a sus habilidades sociales, ya que no saben relacionarse con los demás. Por lo general, son impulsivos, agresivos y no disponen de otras estrategias de afrontamiento.

¿Cómo ayudar a los niños acosadores?

Educación emocional

«El principal riesgo es que estos niños acosadores pueden convertirse en adultos agresores y ejercer una violencia similar en otros ámbitos, como en el trabajo o en sus familias. La solución pasa por abordar el tema desde la etapa infantil, incidiendo especialmente en la educación emocional«, tal y como afirma Ferran Barri, psicólogo experto en acoso escolar y presidente de SOS Bullying.

Desde la etapa infantil se recomienda promover en las aulas una educación emocional basada en la empatía y la comunicación asertiva favoreciendo el diálogo entre los niños. Enseñar a los menores a resolver sus conflictos desde la comprensión y el ponerse en el lugar del otro es tan importante como aprender a escribir y a leer.

La educación emocional no solo debe enseñarse en las aulas, sino que es recomendable incentivarla desde el ámbito familiar. Valentín Martínez-Otero detalla que la causa del acoso escolar es “de naturaleza social y familiar”, donde lo esencial “es la educación que recibe el niño”. Tengamos en cuenta que la educación comienza en casa, en los patrones educativos que establecen sus progenitores.

En los niños acosadores es esencial trabajar la educación emocional para que entiendan que su conducta no es adecuada.

Psicóloga con un niño

Estilo educativo

Los niños imitan no solo lo que ven en casa, sino también el contenido que es accesible a través de las nuevas tecnologías (televisión, internet, redes sociales…).

Si los menores suelen visualizan contenidos que exponen conductas agresivas, posiblemente imiten este tipo de comportamientos en su entorno. En cierto sentido, es relevante ser conocedor del tipo de contenido al que acceden los niños, pues es un factor que predispone a hostigar a los demás.

Del mismo modo, tal y como afirman Ferran Barri, “cuando se les ríen todas las gracias y se les tolera cualquier actitud, los menores acaban interactuando así en la escuela y creen que pueden manipular o someter a los otros» sin que esta forma de actuar tenga consecuencias negativas para ellos.

Así, los niños acosadores necesitan entender y aprender que sus actos tienen consecuencias, algunas inmanentes al acto, como puede ser el hacerse daño al intentar agredir a otra persona, otras impuestas por el grupo, la sociedad o una figura de autoridad, como puede ser un castigo.

Por lo tanto, un estilo educativo demasiado permisivo puede provocar que el menor intente conseguir sus objetivos por medios que dañen a otros. Asimismo, un estilo demasiado autoritario no fomenta el diálogo y la comunicación asertiva que la inteligencia emocional necesita para desarrollarse.