La teoría de la personalidad autoritaria de T. Adorno

Eva Maria Rodríguez · 18 septiembre, 2018

Theodor W. Adorno junto a Else Frenkel-Brunswik, Daniel Levinson y Nevitt Sanford, todos ellos investigadores de la Universidad de California, Berkeley, definieron la teoría de la personalidad autoritara. La investigación que le terminó dando forma al concepto se gestó a mediados del siglo pasado y fue motivada por un encargo del gobierno de los Estados Unidos interesado en rastrear las rescoldos del antisemitismo.

Adorno argumentó que algunos rasgos de personalidad profundamente arraigados predisponían a algunos individuos a ser muy sensibles a las ideas totalitarias y antidemocráticas. La evidencia ofrecida para apoyar esta conclusión incluye estudios de casos (por ejemplo, nazis), prueba psicométrica (uso de la escala F, de fascismo) y entrevistas clínicas.

Así, los datos recopilados parecieron defender la existencia de la personalidad autoritaria, lo que podría ayudar a explicar por qué algunas personas son más resistentes a cambiar sus prejuicios.

Características de la personalidad autoritaria

Según la teoría de la personalidad autoritaria, aquellas personas con una personalidad autoritaria tenderían a ser:

  • Hostiles para aquellos que son de un estatus inferior, pero obedientes a las personas con alto estatus.
  • Bastante rígidos en sus opiniones y creencias.
  • Convencionales, defendiendo los valores tradicionales.

Hombre gritando a otro

Adorno llegó a la conclusión de que las personas con personalidades autoritarias mostraban una inclinación mayor a categorizar a las personas en “nosotros” y “ellos”, percibiendo a su propio grupo como superior.

Las personas con una educación muy estricta, administrada por padres críticos y severos, tenían más probabilidades de desarrollar una personalidad autoritaria. Adorno creía que esto se debía a que el individuo en cuestión no podía expresar hostilidad hacia sus padres (por ser estricto y crítico). En consecuencia, la persona desplazaría después su hostilidad hacia objetivos que no se la penalizarían por estar en una posición débil, como las minorías étnicas.

La escala F

La teoría personalidad autoritaria dio paso a un conjunto de criterios para definir los rasgos de personalidad. A su vez, la herramienta de referencia para evaluar la personalidad autoriataria fue la denominada escala F (F de fascista). Adorno pensaba que la configuración de estos rasgos estaba muy influenciada por las experiencias de la infancia. Estos rasgos incluyen:

  • Convencionalismo: adherencia a los valores convencionales.
  • Presentación autoritaria: hacia figuras de autoridad del grupo.
  • Agresión autoritaria: contra personas que violan valores convencionales.
  • Anti-intracepcion: oposición a la subjetividad y la imaginación.
  • Superstición y estereotipia: creencia en el destino individual, pensando en categorías rígidas.
  • Poder y dureza: preocupación o por la sumisión y la dominación, afirmación de fuerza.
  • Destructividad y cinismo: hostilidad contra la naturaleza humana.
  • Proyectividad: percepción del mundo como peligroso, tendencia a proyectar impulsos inconscientes.
  • Sexo: excesiva preocupación por las prácticas sexuales modernas.

Evaluación crítica de la teoría de la personalidad autoritaria

Lo cierto es que hay muchos puntos de esta teoría para los que no contamos con evidencias, para otros sí que las hay, pero apuntan en la dirección contraria a lo que postula esta teoría. Algunos de sus puntos más polémicos son:

  • El estilo de crianza dura no siempre produce individuos con perjuicios.
  • Algunos prejuicios no se ajustan al tipo de personalidad autoritaria.
  • La teoría no explica por qué las personas tienen prejuicios contra ciertos grupos y otros no.

Adorno también ha sido criticado por su muestra limitada. Los participantes fueron reclutados a través de organizaciones formales, lo que ya imponía un sesgo de partida y cuestionaba la representatividad de la muestra de cara a generalizar las conclusiones de su estudio.

Hombre culpando a otro

Otra cuestión es que los ítems de la escala F estaban redactados en forma tendenciosa y no eran mutuamente excluyentes. Por último, los procedimientos para validar las entrevistas clínicas no ofrecieron garantía ya que los entrevistadores conocían de antemano la puntuación en la escala de cada entrevistado, pudiendo influir esta en su forma de realizar las preguntas.

No obstante, la teoría de la personalidad autoritaria ha inspirado una amplia investigación sobre la relación entre los rasgos de personalidad, el comportamiento y las creencias políticas. De hecho, aunque hoy no se considere referencia, sin ella es complicado entender la historia de la psicología de la personalidad.