La triangulación narcisista: poner a un tercero en contra

Edith Sánchez·
23 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
23 Julio, 2020
La triangulación narcisista es un juego psicológico tóxico en el que hay tres partes involucradas. Dos de ellas están en conflicto y un tercero es convocado para apoyar a una de las partes. Se trata de una forma neurótica e infantil de manejar un conflicto.
 

La triangulación narcisista es un concepto que hace referencia a las situaciones en las que una persona está en conflicto con otra y busca involucrar a un tercero para conseguir mayor respaldo y vencer la disputa. Se trata de un mecanismo neurótico, empleado con mayor frecuencia por quienes tienen rasgos marcadamente narcisistas.

El mecanismo de triangulación narcisista es habitual en el marco de la familia. Con cierta frecuencia, sucede que el padre o la madre buscan respaldo en sus hijos y tratan de ponerlos en contra del otro progenitor. También puede suceder que uno de los padres trate de involucrar a los hijos en los conflictos que tiene con la familia de su cónyuge.

Por lo anterior, la triangulación narcisista se cataloga como una forma de maltrato psicológico, ya que supone la utilización de un tercero para fines personales, en función de dañar a alguien. Establece un juego tóxico en el que varias personas pueden terminar victimizadas.

Si andas enredado en pleitos, no es posible que tengas un corazón sosegado ni tranquilidad de ánimo; tus pensamientos serán tu verdugo interior”.

-San Agustín-

 
Manos con hilos de marioneta

La triangulación narcisista

La triangulación narcisista es un mecanismo de manipulación indirecto. Se consolida cuando el manipulador comete una agresión o un abuso contra otra persona, con la ayuda de un tercero que, por lo general, participa en la situación de forma inconsciente.

Como se ve, hay tres actores involucrados en esta situación. El primero es el manipulador, que es quien desencadena el comportamiento abusivo. Sin embargo, no es raro que se perciba a sí mismo como víctima y por lo mismo se sienta con patente de corso para acudir a un tercero. Corresponde a alguien con personalidad conflictiva, que actúa como un niño.

El segundo actor es la víctima, quien, de un modo u otro, también tiene responsabilidad en la situación. Es habitual que asuma un rol pasivo y sumiso y que en las fases iniciales del conflicto haya decidido mantenerse al margen de lo que sucede para evitar problemas.

 

Finalmente, está la tercera persona. Alguien real o imaginario que se introduce como fuente de respaldo para el agresor. El manipulador utilizará las aseveraciones reales o inventadas de esa tercera persona para consolidar su agresión. Cuando se trata de alguien real, el victimario no tendrá problema en utilizar la mentira para conseguir su apoyo.

Las tácticas empleadas

En la triangulación narcisista el objetivo es minar la capacidad de respuesta de la víctima. Devaluarla o descalificarla para que no tenga suficiente fortaleza como para enfrentar al agresor. El tercero es un “aliado” que contribuye, directa o indirectamente, a incrementar la vulnerabilidad de la víctima.

Para lograrlo, hay tres tácticas que se emplean con frecuencia:

  • Comparación sesgada. De forma implícita o explícita se introduce la comparación con otra persona, con la ayuda de uno o varios terceros. Obviamente, la víctima siempre es menos inteligente, atractiva, interesante o lo que sea. El objetivo es minimizarla.
 
  • Reclutamiento. Es la triangulación narcisista típica. Tiene que ver con reclutar aliados que decididamente se pongan de lado del manipulador, de modo que en conjunto se posicionen en contra de la víctima y defiendan la misma versión de los hechos.
  • Difamación. En este caso, abiertamente se hace uso del engaño. Se inventan o fuerzan situaciones para que la víctima aparezca como alguien indeseable, obteniendo en consiguiente rechazo por parte de los demás. Es la más tóxica de todas las tácticas.
Hombre preocupado y frustrado

Superar el problema

La triangulación narcisista plantea una problemática en la que ninguna de las partes sale beneficiada. El manipulador o agresor se mantiene en una conducta que le reporta unos beneficios pírricos y pasajeros, pero que al mismo tiempo lo sumerge cada vez más en su propia impotencia y desgracia.

 

La víctima, como es obvio, también pierde porque puede terminar sintiéndose cercada o imposibilitada para actuar. De hecho, con frecuencia llega a creer que sí es como dicen que es, o que comete los errores que se le endilgan, o que sus fallas son más graves de lo que realmente son.

El tercero involucrado también pierde porque termina siendo objeto de manipulación y toma parte en un conflicto en el que no debería involucrarse. En caso de que sea un niño, por ejemplo, también recibe el peso de esta conducta tóxica y es probable que termine con una gran confusión emocional.

La forma de salir de esta situación trágica por lo general pasa por una toma de conciencia de alguna de las partes. Para que este tipo de juegos insanos tengan lugar, se necesita que todos los involucrados acepten, de una forma u otra, cumplir el papel que se les asigna. Es suficiente con lograr que una de las partes ponga límites para que el «juego» termine.

 
Green, A., & Etcheverry, J. L. (1986). Narcisismo de vida, narcisismo de muerte. Amorrortu.