La verdad sobre los libros de autoayuda

29 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Los libros de autoayuda llenan estanterías enormes en las librerías y a ellos recurren miles de personas. ¿Te has planteado alguna vez si son eficaces y por qué pueden serlo? O por el contrario, ¿piensas que pueden ser dañinos?

Los libros de autoayuda llegaron hace unos años para quedarse. Tomos que prometen ayudar a fortalecer algunas competencias, a mejorar relaciones, a facilitar el auto conocimiento, a tener más éxito… Todo lo que podamos imaginar. Así, se han establecido para muchos como un recurso extraordinario para trabajar sobre la propia persona y mejorar. O bien, para paliar algunas sensaciones menos positivas.

Estos ejemplares se han concebido como una forma de traspasar el conocimiento de los profesionales a los no profesionales, a la población general. De esta manera, se pone al alcance de cualquier persona información sobre cómo abordar un mar de problemas y cómo resolverlos o, al menos, sentirse mejor.

La clave de su éxito

Entre los títulos más vendidos están “Cómo hacer que te pasen cosas buenas”, “El arte de no amargarse la vida”, “Quiérete, ¡y mucho!: 30 días para aumentar tu autoestima”. Así, determinar por qué triunfan los libros de autoayuda es difícil. Sin embargo, sólo leyendo los títulos resulta fácil: apelan a algo que todo el mundo quiere y, además, parece muy sencillo de conseguir.

En este sentido, vivimos en una época en la que la inseguridad, el miedo y la falta de confianza consisten en los principales problemas de la sociedad. En una vida tan ajetreada y rápida como la que vivimos, todos tenemos miedo a perder un trabajo, a una pareja, a perder dinero, una casa… por lo que debemos aferrarnos a no perdernos a nosotros mismos. A incrementar la sensación de control de nuestra propia persona. Por ello, los libros de autoayuda refuerzan ese sentimiento de autocuidado y de estar haciendo algo por mejorar algún aspecto.

Además, el propio género (autoayuda) hace al lector partícipe y responsable de alcanzar sus objetivos, cuando en realidad la información y la guía es proporcionada por un gurú o experto en el tema. Es decir, da la sensación de que la clave del cambio está en uno mismo, por lo tanto, llenará de satisfacción al lector. En el caso de que éste siga el procedimiento adecuadamente.

Somos los artífices de nuestro destino

¿Funcionan?

A pesar del éxito de los libros de autoayuda, no hay evidencias científicas como para afirmar su eficacia. Esto podría deberse a que, generalmente, quien acude a los libros de autoayuda no presentan grandes problemas de los que “curarse”, sino más bien necesita aprender a gestionar emociones o necesita algunas pautas para producir alguna mejora en su vida. Y,  su vez, esta mejora, es difícilmente cuantificable.

Independientemente de los datos, su funcionamiento podría ser real, o no, en función de varios aspectos. Por un lado, todos los libros que leemos pueden ayudarnos de una u otra forma: comprender mejor algunas situaciones, plantearnos un reto o la necesidad de cambiar, enfocar algunas actitudes y miedos… Al fin y al cabo, cualquier historia nos hace plantearnos otras opciones y cómo podría ser nuestra vida si realizáramos algunos ajustes. Asimismo, la lectura en sí es un ejercicio desestresante y estimulador que hace que nos sintamos mejor.

Por otro lado, aunque se acuda al mejor psicólogo/a del mundo, no habrá ningún cambio sin la implicación de quien lo necesita. Es decir, el hecho de decidir afrontar una situación, aceptar que se tiene un problema y estar motivado para cambiar son el mejor ingrediente para que realmente se produzca.

Así, si una persona quiere mejorar en algo y cree (es una creencia, no se cuestiona ese pensamiento) que los libros de autoayuda pueden darle la respuesta, con mucha probabilidad le será útil. Esta persona sabrá sacarle el máximo provecho a las indicaciones o historia del libro. Por el contrario, si la persona no está motivada o no cree en su eficacia, no acudirá a ellos. O bien, no les prestará atención, no se adherirán al tratamiento o metodología y, por tanto, no le será eficaz.

Practicar de inmediato lo aprendido

Y, por último, aquí está otro de los puntos clave del éxito o el fracaso de los libros de autoayuda – y en realidad, la clave de cualquier aprendizaje-, que es practicar de inmediato lo aprendido, ser perseverante y repetir las acciones aprendidas a pesar de que los resultados todavía no se aprecien. Así como incorporar esos nuevos comportamientos al repertorio ya existente.

¿Qué supone fiarse de los libros de autoayuda?

Buscar ayuda en un libro de este tipo puede ser beneficioso según la actitud con la que se tome y según el tipo de ayuda que necesita. Esto es, depende de cómo de dispuesta esté la persona a cambiar, a poner en práctica lo leído. De cuánto se identifique con la solución o con la fuente del problema, o de si es el momento adecuado.

Además, los “peligros” de los libros de autoayuda son más dudosos aún. Si el lector no tiene un problema real, probablemente no le haga daño leer un libro de este tipo. En cambio, si el lector/a tiene alguna dificultad que afecta a su vida diaria, quizá guiarse por un libro no es la opción más adecuada. Podría hacer que pierda tiempo que podría invertir en un tratamiento, o bien, agravar el problema generando frustración por no sentirse como el libro indica que debiera.

Así pues, los libros de autoayuda pueden ser útiles siempre y cuando se sea consciente de su alcance. Cada persona es un mundo y en el libro, que no deja de ser un producto que vender, se debe abarcar a todos los posibles clientes. Por lo tanto, suelen utilizarse premisas e indicaciones a veces ambiguas y generales. En este sentido, si se tiene un problema es mejor plantearse si realmente sería mejor una ayuda profesional más individualizada.