La verdad sobre los libros de autoayuda - La Mente es Maravillosa

La verdad sobre los libros de autoayuda

Susi Grau 21 marzo, 2014 en Literatura y psicología 0 compartidos
Mujer leyendo los libros de autoayuda

Casualmente, en un foro en el que estaba participando, surgió el debate de los libros de autoayuda. Me quedé bastante sorprendida al leer algunas de las respuestas que las personas iban escribiendo. Me hizo reflexionar y seguidamente os cuento el fruto de mis pensamientos.

A lo largo de mi vida como psicóloga -que empezó ya hace muchos años- he leído cientos de libros. Al principio eran textos de profesionales-para-profesionales, y la verdad, que algunos bien densos e incomprensibles. Fue después de más de una década que comenzaron a llegar a España los libros escritos por profesionales-para-no profesionales. Poner la experiencia al alcance de cualquier persona sin necesidad de acudir al psicólogo, para abordar un montón de problemas y llegar a resolverlos, o casi.

De estos libros también he leído muchísimos. Algunos, excelentes; otros correctos y algunos otros infumables. El debate que mencionaba provocó que me planteara lo que es verdaderamente, la autoayuda. Desde mi punto de vista cabe destacar dos cosas:

  • La primera, que todos los libros que leemos pueden ayudarnos de una u otra forma: comprender mejor situaciones, retos, actitudes, relaciones, miedos -al fin y al cabo, las historias son esto-; identificarnos con personajes, situaciones y aprender nuevas formas de vernos a nosotros mismos; aprender datos muy interesantes de geografía, geopolítica, historia, física cuántica, o cualquier otro tema que nos interese…
  • La segunda cuestión, es que sólo existe una ayuda efectiva: la nuestra. Podemos conectar con el psicólogo mejor del mundo mundial, o con el experto más excelente del tema que tenemos que solucionar, que si no tomamos la decisión de implicarnos, de afrontar la situación tanto emocional como material, sino estamos dispuestos a arriesgarnos (nuestra persona, nuestro dinero, etc.), dispuestos a darlo todo…el resultado será el fracaso.

Libro abierto luminoso

Somos los artífices de nuestro destino

Somos cada uno de nosotros los artífices de nuestro destino, porque es nuestra percepción (la nuestra, no la de otro) la que crea nuestra realidad y por tanto, condiciona nuestra elección en cada momento.
Compartir

Un ejemplo de ello es el siguiente: imagina que vas al cine con otras cien personas a ver la misma película y que al salir, cada una ha de responder a unas preguntas sobre dicha película. ¿Cuántas versiones crees que habrá? Pues sí, nada menos que…cien. Eso es porque todo lo que vemos en el filme, nuestra mente lo asocia a otras cosas que ya están archivadas en nuestra memoria.

La mente es asociativa, es decir, une y encadena informaciones aleatoriamente, siguiendo una lógica que sólo comprende ella misma. Atribuye significados y símbolos que extrae de lo que nos ha emocionado, impactado, apasionado o aterrorizado, y los engancha de tal modo que sólo haciendo un trabajo de desactivación voluntaria, pueden dejar de funcionar automáticamente.

Cuando se trata de un libro -sea de ficción o de cualquier clase- la mente hace lo mismo. Los inputs que recibe, los datos, las informaciones, las asocia con nuestros referentes y los encadena. Así que si una persona cree (es una creencia, quiere decir que no se cuestiona ese pensamiento) que los libros de autoayuda son una basura, aunque se tope con aquel que le podría ayudar de verdad, es muy probable que no le haga ningún efecto.

Otra persona que piense -que crea- que sí pueden ser útiles, aunque se encuentre con uno mediocre, sabrá sacarle algún provecho: la historia le hará darse cuenta de que ha de variar su forma de ver las cosas, o los ejercicios que propone le llaman la atención y los hace y eso marca la diferencia entre el antes y el después de haber leído el libro.

Caminar

Y aquí está otro de los puntos clave del éxito o el fracaso de los libros de autoayuda – y en realidad, la clave de cualquier aprendizaje- que es practicar de inmediato lo aprendido, ser perseverante y repetir las acciones aprendidas a pesar de que los resultados todavía no se aprecien, incorporar esos nuevos comportamientos al repertorio ya existente.

Estos comportamientos pueden ser externos, como levantarse una hora antes o internos, como decirse a sí mismo una frase que consigue detener la intensidad del estrés o del temor y poder entonces serenarse y reflexionar sobre la siguiente decisión o actuación.

Extraer el jugo de los libros de autoayuda

Muchas veces, libros y talleres y cursos quedan en el olvido porque lo aprendido no se ha puesto en práctica y por tanto, han servido de muy poco. No por causa de ellos sino por causa del receptor de los contenidos, el alumno, el lector que no ha sabido extraer de verdad, el jugo a la experiencia. Recuerdo un libro muy significativo de mi infancia “El maravilloso viaje de Nils Holgersson” de Selma Lagerlof, que no era de autoayuda por supuesto, pero me ayudó mucho.

En esas aventuras, siempre había una solución para resolver un problema; los actos que se hacían, tenían consecuencias; lo mejor, lo que causa más felicidad es estar en armonía con uno mismo y con los demás seres vivos.
Compartir

Yo tenía unos diez años y me enseñó a cultivar esas actitudes -que por otro lado eran las que veía yo en mi madre, siempre dispuesta a ayudar, a caminar un kilómetro más para echar una mano (como dice Og Mandino)- y de hecho me condujo a decidir que quería ser no maestra o médico, sino psicóloga.

Claro que intervinieron más factores, pero ese libro que releí un montón de veces, desempeñó un papel muy significativo. Unos pocos años más tarde, Miguel Delibes me influyó con mucha fuerza a escribir mis primeros cuentos, de hecho el primero, El Abuelo, tiene todo el aroma deliberiano posible.

Muchos otros libros de literatura han sido significativos para comprender a la vida y a mi vida. El conocimiento, tan valioso, de los libros de la carrera y de todos los autores psicólogos y psiquiatras, me han ayudado a comprender lo que es ser una psicoterapeuta, que aunado al trabajo de mis profesores y mentores han hecho de mí lo que soy en este campo tan extraordinario de la psique y las emociones humanas.

Y sí, los libros de autoayuda también me han abierto caminos incontables para comprender mejor a mis pacientes, para prepararme a aprender de ellos continuamente, para cuestionarme un montón de matices -míos y de ellos- y conseguir alcanzar el éxito en un porcentaje elevado.

¿Qué puede significar para na persona corriente fiarse de los libros de autoayuda?

Pues, depende. Depende de cómo se lo tome, con que actitud lo lea y comprenda, de cuánto esté dispuesta a poner en práctica lo que el libro propone, de cuánto se identifique con las soluciones o con lo que provoca los problemas. De si es el momento apropiado para avanzar en eso concreto; de si el miedo al cambio es demasiado intenso y bloquea las soluciones; de si cree -en el fondo- que va a perder algo valioso y prefiere soportar las dificultades.

Precisamente, la reacción y la respuesta de una persona al contenido de un libro de autoayuda, es lo que hará que valga o no la pena. Porque incluso en un mal libro de autoayuda, una persona puede hallar la pieza que le faltaba para dejar atrás las cargas. De modo que sí, yo creo que en general este tipo de libros ayudan…a quien quiere ser ayudado.

Susi Grau

Ver perfil »
Te puede gustar