La vida es una audaz aventura, o no es nada

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 31 diciembre, 2015
Rafa Aragón · 31 diciembre, 2015

Vivir es una aventura continua llena de dificultades, sobresaltos, desconcierto, y sobre todo, experiencias por descubrir, vivir y disfrutar. Podemos decidir cómo emprender nuestro rumbo por la vida, si de una forma intensa, dejando huella de nuestro amor a nuestro paso, o de una forma cautelosa, limitada por los miedos y la inseguridad. ¿Tú qué decides?

Es evidente que todos pasamos por situaciones difíciles, experiencias con las que sufrimos, vivencias tristes y amargas. Todo eso forma parte del espectáculo que es la vida. Sin embargo, tenemos la opción de ser los personajes principales o los secundarios de nuestra propia existencia.

Al coger las riendas de toda situación, decidimos qué actitud tomar ante cada experiencia, y en base a eso, enfrentamos nuestros miedos y todo aquello que nos paraliza; y que nos impide observar con claridad todo lo que está oculto tras las adversidades y tras el conflicto interno.

“Los pacientes que están al borde de la muerte dicen que han descubierto una increíble felicidad al comprender que no hay nada que temer, nada que perder. Es el miedo en sí lo que nos produce tanta desdicha en la vida, no las cosas que tememos. El miedo usa muchos disfraces: ira, protección, autosuficiencia. Debemos convertir el miedo en sabiduría.”

-Elisabeth Kübler-Ross-

El amor y el miedo son incompatibles

Estas dos energías primarias, el miedo y el amor, son incompatibles, no podemos sentir ambas a la vez. Lo cual quiere decir que si dejamos que aflore, y alimentamos una de estas energías la otra se apacigua y se disipa.

Los miedos que inventamos tienen relación con el pasado y el futuro, basándonos en algo que ocurrió, o en algo que nos preocupa que ocurra. En cambio el amor se centra en el presente, necesariamente se vive en el ahora. Si enfocamos nuestra energía a amarnos a nosotros mismos, lograremos más vivir en el ahora, de tal modo que viviremos menos en nuestros miedos. Un ejemplo de si estamos en el amor no podemos estar en el miedo, y viceversa:

Nos comunican que nos ofrecen la oportunidad de emprender un nuevo proyecto, que nos hemos ganado con nuestro esfuerzo y dedicación. Tal vez pienses: –No sé si estaré a la altura, temo no ser lo suficiente buena, supone mucha responsabilidad y corro el peligro de que quieran prescindir de mí.- Obedeciendo a estos miedos damos la posibilidad de que crezcan y se extiendan. De tal forma que aunque hagamos un buen trabajo estaremos tensos, sin disfrutar y sin ofrecer toda nuestra creatividad y espontaneidad.

Ahora bien, imagina que decides obedecer al amor: -Me he esforzado mucho por conseguir esta oportunidad, me lo he ganado y han sabido reconocérmelo, soy lo suficiente buena para llevar a cabo este trabajo y disfrutarlo, que es lo que importa-. En esta ocasión estarás obedeciendo a la compasión, a tu valía, centrándote en tu amor hacia ti misma. Este es el modo de enfrentar tu miedo y de conquistarlo. Convirtiendo así tu miedo en sabiduría.

“Avanza un pequeño paso cada día haciendo alguna de las pequeñas cosas que temes hacer. Tu miedo solo tiene un enorme poder sobre ti cuando no lo enfrentas. Aprende a usas el poder del amor y la bondad para vencerlo.”

-Elisabeth Kübler-Ross-

El amor vence al miedo

Gracias al amor abandonamos nuestros miedos

¿Qué serías capaz de hacer si apartaras tus miedos? Seguramente todo lo que te propusieras, ampliarías la posibilidad de vivir multitud de experiencias y adquirir aprendizajes realmente valiosos. Tendrías el valor de vivir y entregarte al amor en toda su esencia.

En las relaciones íntimas que mantenemos sucede lo mismo, en el momento que surge el miedo a perder la relación; a que se termine, a que ya no nos quieran, a sentirnos abandonados, desprotegidos y desatendidos en cualquier momento. Es cuando das paso al miedo, dejando de sentir lo mismo por esa persona. Abandonas al amor, porque te has entregado a tus miedos. Te has perdido precisamente en lo que temías. Pasas de esa forma de una relación a otra.

Nos volvemos personas cobardes en nuestras relaciones, manifestando todo tipo de conductas evitativas y dañinas. Nos mostramos confusos y a la vez crueles. Nuestro amor permanece, aunque el miedo lo ha dejado desvalido y sepultado. Solo el amor nos puede salvar de seguir este recorrido sin fin.

Entregándonos de nuevo al amor que siempre es capaz de resurgir, nos damos la oportunidad de abandonar nuestros miedos. Es una lección en nuestras vidas que se repite una y otra vez. Cuando aparezcan los viejos miedos de siempre se capaz de decirte a ti misma: Yo decido que alimentar, yo tengo el control.

Mujer volando atrevida

Atrévete a encontrarte con la vida

“Si vives con miedo, en realidad no vives. Los pensamientos que tienes o bien refuerzan tu miedo o bien ensanchan tu amor. El amor crea más amor, se expande a sí mismo. El temor crea más temor, especialmente cuando está oculto. También generas más miedo cuando actúas por miedo.

La verdadera libertad consiste en hacer las cosas que más nos asustan. Atrévete y encontrarás la vida, en lugar de perderla. A veces vivir una vida segura, con mucho respeto a todos nuestros miedos, preocupaciones y ansiedades, es lo más peligroso que podemos hacer. No conviertas el temor en una parte permanente de tu vida: si te desprendes del miedo, o si al menos vives a pesar de él, verás que, sorprendente y paradójicamente, te sentirás seguro. Puedes aprender a amar sin titubeos, a hablar sin cautela y a protegerte sin estar a la defensiva.

Cuando dejamos atrás nuestros miedos, descubrimos una nueva vida. Finalmente conseguimos abandonar nuestros miedos gracias al amor.”

-Elisabeth Kübler-Ross-