Que las cosas no funcionen como deseas a veces es bueno

Paula Díaz · 4 septiembre, 2015

 

Muchos de nosotros vivimos bajo una rutina o existencia donde planificar la vida es esencial y pensar en nuestro futuro una tarea pendiente cada día.

Me encantaría lanzarte la sabia pregunta de ¿crees que te agobias cuando algo no te sale como esperabas? En situaciones así la primera respuesta que nos crea nuestra mente es pensar que no existe solución.

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.”

– Victor Hugo –

Vivir pensando en el futuro y en que todo lo que nos sucede tiene que ser “perfecto” no nos permite tener tiempo para detenernos y reflexionar, y entender los posibles aprendizajes que cada situación o experiencia de nuestro día a día nos puede permitir.

Cuando las cosas no funcionan como deseas…

Por todo ello, y para liberar tu corazón y mente viene bien que en ocasiones las cosas no funcionen como deseas y quieres.

Hay momentos donde todo lo que tienes ya pensado o trazado al milímetro no es como creías. Puede que ese momento te permita dar lo mejor de ti, algo diferente a lo habitual.

“Hemos preparado a los hombres para pensar en el futuro como una tierra prometida que alcanzan los héroes, no como lo que cualquiera alcanza a un ritmo de sesenta minutos por hora, haga lo que haga.”

– Clive Staples Lewis –

Mujer observando el aleteo de una mariposa

Concentrarte en hacer de tu vida algo perfecto no te permite sacar la mejor versión de ti misma. Puede que olvidaras hace tiempo que el presente que vives, el ahora, es mucho más importante y vital que el futuro que cada día construyes.

También puede ocurrir que el pasado se convierta en tu mejor amigo, pensando así inevitablemente innumerables opciones de por qué hiciste las cosas y como las llevaste a cabo. En momentos así me encanta decirme que las cosas suceden por algo.

Si haces cosas distintas, descubres cosas diferentes

La vida nos muestra cada minuto, cada segundo y cada suspiro una enseñanza vital preciosa y llena de sabiduría. Algo que si no actúas diferente y te atreves a salir de la rutina o, mejor dicho, de tu zona de confort, nunca te permitirás descubrir.

Mi entorno siente que la vida es dura pero, ¿y el tuyo? ¿qué piensa al respecto tu persona?

La vida nos reta de forma sincera simplemente poniéndonos en situaciones diferentes, como si de un prisma de cristales preciosos se tratase, para probarnos.

Aprender a gestionar las emociones

 

Tu única misión es observar cada cara, tu propia cara, llena de colores y centelleos brillantes. Cada uno con un potencial y talento inmenso que sabrá resolver dicha experiencia distinta a las habituales.

Teniendo en cuenta esto, te invito a no agobiarte en exceso cuando algo no ocurra como tenias pensado o querías. Puede que sea una suerte que ocurriese así, que algo tienes todavía que aprender primero, o realizar de forma diferente.

Puedes aplicarlo a cualquier faceta de tu vida y no solo cuando piensas en el futuro y lo planificas. Recuerda que la vida se trata de aprender de cada uno de los detalles, de forma paulatina y con constancia.

Angustiarse en los momentos en los que tus acciones y experiencias no surgen como pretendías solo te permitirá no percibir que algo mejor vendrá como un regalo para tu persona.

Estar presente en el aquí y ahora te facilitará elegir la cara del prisma que prefieras, la que mejor se adapte al momento y te haga ser lo que de verdad eres, la mejor versión de ti misma.

 

“El presente es el resultado necesario de todo el pasado, la causa necesaria de todo el futuro.”

– Robert Green Ingersoll –