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Las diferencias entre el estrés y la ansiedad

Rafa Aragón 3 diciembre, 2015 en Psicología 7887 compartidos
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El estrés y la ansiedad suelen verse como respuestas muy similares que a menudo se confunden, ya que guardan cierto parecido en la activación psicofisiológica. Sin embargo, son respuestas diferentes y sus repercusiones para la salud son también distintas. Aunque dicha activación de ambas se presentan para que demos respuesta ante una situación

Los diversos trastornos de ansiedad y los problemas de estrés, por lo general tienen repercusiones negativas para la salud. La intensidad y la duración son factores que marcan la diferencia entre estas dos respuestas que en un principio aparecen como mecanismo de defensa.

Una activación excesiva del estrés y la ansiedad puede provocarnos alteraciones psicofisiológicas como dificultad para conciliar el sueño, hipertensión, pérdida de apetito, disfunciones sexuales, etc.
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La respuesta de estrés

La respuesta de estrés nos facilita disponer de más recursos para enfrentarnos a situaciones que no son habituales, y se presentan como algo excepcional. Nos moviliza como una señal de alarma para que atendemos a lo que nos resulta importante.

El estrés en nuestras vidas en sí mismo no es perjudicial, tiene una función básica para nuestra supervivencia
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Lo que nos perjudica es su duración, cuando el estrés se mantiene en el tiempo. Esto sucede cuando percibimos el ambiente como amenazante, y hacemos una evaluación negativa de nuestras habilidades o recursos con los que contamos para hacerle frente a dicha situación. Es cuando nuestro sistema inmune se resiente y se debilita dando paso a problemas de salud y diversas enfermedades.

Nuestra respuesta de estrés aparece ante la percepción que tenemos de la situación, de las demandas objetivas del medio, y de los recursos que consideramos que tenemos para atender a esas demandas.

Si tenemos una percepción pobre de nuestras habilidades, confiando escasamente en nuestros recursos, será más probable la aparición del estrés en diversas situaciones.

El estrés prolongado afecta a nuestra musculatura, aumentando nuestra sensación de cansancio, causando contracturas, problemas del sueño y la alimentación; facilitando la aparición de enfermedades cardiovasculares
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Mujer con estrés prolongado

Respuesta de ansiedad

Esta activación de nuestro organismo ante una situación amenazante, puede provocarnos en un principio una reacción de miedo o ansiedad; cuando esta activación se mantiene durante largos periodos de tiempo sin volver a recuperar los niveles anteriores a la aparición de la situación, entonces estaríamos hablando de estrés.

Por ejemplo un estudiante que ante un examen importante experimenta un incremento en su activación, producido por la ansiedad, para poder poner toda su energía en aquello que considera importante. Si una vez terminado el examen esa activación se mantiene, pasando de una situación a otra; se convierte en un estrés desadaptativo, y por lo tanto con unas consecuencias negativas para la salud, con repercusión además en todas las demás áreas de su vida.

La ansiedad se manifiesta como una respuesta también en un principio adaptativa, para dar una respuesta inmediata ante una situación amenazante. Se trata de una reacción situacional limitada en el tiempo, por lo que la ansiedad se manifiesta como una señal de alerta, con una gran intensidad. A diferencia de la respuesta de alarma que caracteriza al estrés.

La ansiedad es considerada como una respuesta emocional que tiene diferentes grados de activación, filogenéticamente surge en el ser humano como mecanismo de defensa, para prepararnos ante un acontecimiento importante, ya sea peligroso o apetecible. Siendo una respuesta esencial para la supervivencia como especie.

Diferencia de ansiedad y miedo

Diferencia entre ansiedad y miedo

La diferencia que existe entre esta respuesta emocional y la del miedo, radica esencialmente en que la ansiedad se produce con la anticipación de algo que puede llegar a suceder, preparándonos para un cambio o amenaza futuro.

Mientras que el miedo es por algo que está sucediendo in situ, un peligro actual, donde se activa la rama simpática del sistema nervioso autónomo.

Los trastornos de ansiedad se producen tras la activación de ciertos estímulos que no constituyen un peligro real, como ocurre en muchas de las fobias; por lo que hay una activación desproporcionada y desadaptativa en relación al medio; ya que no existe una posibilidad real de daño físico.

La importancia de la relajación para el estrés y la ansiedad

Aprender técnicas de relajación y respiración nos puede ayudar a disminuir la activación excesiva, que nos provoca que aparezca el estrés y la ansiedad.

El ritmo actual de la sociedad en la que vivimos facilita muchas respuestas de este tipo, que acaban por hacerse crónicas, por lo que resulta fundamental emplear estrategias para calmar nuestra mente y nuestra activación fisiológica.

Existen técnicas como el entrenamiento autógeno, relajación progresiva, respiración abdominal, biofeedback, etc., que  pueden ser utilizadas como un recurso personal que contrarreste los efectos negativos del estrés y la ansiedad. Además pueden servir como una medida preventiva, que reduzca los niveles de activación ante situaciones que han dejado de ser amenazantes.

Ante el estrés y la ansiedad las técnicas de relajación sirven para aumentar la actividad de nuestro sistema autónomo parasimpático y de disminuir la actividad del sistema simpático facilitando el equilibrio de activación
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Rafa Aragón

Psicólogo y sexólogo, apasionado por el mundo de la psicología, me entusiasma la divulgación y compartir todo lo que voy aprendiendo. Mediante la escritura intento plasmar mis inquietudes, transmitir y generar emociones

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