Las diferentes caras de la fatiga laboral

Edith Sánchez · 19 agosto, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 19 agosto, 2019
Las diferentes caras de la fatiga laboral son manifestaciones de algún estado de agotamiento. Tienen orígenes diversos, así como distintas maneras de manifestarse y grados variables de gravedad. En este artículo los analizamos.

La fatiga laboral toma diferentes formas y algunas de ellas tienen trascendencia más allá del momento. De ahí la importancia de conocer y comprender cómo son sus diferentes retratos. Algunas de ellos son incluso irreversibles. El problema es que muchas veces estamos tan sumergidos en el trabajo que pasamos por alto sus manifestaciones.

En principio, la fatiga se define como una pérdida temporal de la capacidad para realizar un trabajo, que se produce después de haber llevado a cabo dicho trabajo por un periodo prolongado de tiempo. En todas las forma de fatiga, incluidas las diferentes caras de la fatiga laboral, hay componentes orgánicos, emocionales e intelectuales.

La fatiga laboral tiene diferentes intensidades y manifestaciones. Esto ha dado pie para que se creen diferentes clasificaciones, tanto en función del área que afectan como en relación con el origen de la misma. Así pues, las diferentes caras de la fatiga laboral pueden abordarse desde diferentes puntos de vista. Estos son los más importantes.

La enfermedad hace a la salud buena, el hambre a la hartura, el cansancio al descanso”.

-Heráclito de Efeso-

Hombre estresado

La fatiga laboral y su clasificación por origen

Los orígenes de la fatiga son diversos. A veces tiene un punto de partida físico, cuando hablamos de tareas motrices. Otras veces se origina en tareas intelectuales o que llevan aparejado un importante nivel de estrés, etc. Desde el punto de vista del origen de la fatiga laboral, esta se puede clasificar de la siguiente manera.

  • Fatiga física. Se le llama así a la fatiga que se origina por un esfuerzo excesivo del sistema psicomotor. Esto tiene lugar por exceso de pesos o de movimiento, malas posturas continuadas, lesiones preexistentes o una inadecuada realización de movimientos.
  • Fatiga mental. Esta es una de las caras de la fatiga laboral que muchas veces pasa desapercibida. Tiene lugar cuando hay una sobrecarga intelectual o excesiva monotonía en el trabajo. Con frecuencia, este tipo de fatiga genera problemas de salud.
  • Fatiga manual. Es el tipo de fatiga que se origina por la realización de tareas excesivamente mecánicas que se llevan a cabo sin mayor variación durante un lapso prolongado. En estos casos hay una infraestimulación cognitiva y sensorial.
  • Fatiga sensorial. Tiene lugar cuando alguno de los sentidos es hiperestimulado. Es frecuente en los trabajos que se desempeñan delante de una pantalla.
  • Fatiga nerviosa. Se produce por la realización de trabajos automáticos en los que muchos procesos.
  • Fatiga psicológica. Es propia de quienes realizan trabajos de excesiva responsabilidad, en los que deben tomar decisiones rápidas y trascendentales. Esto sucede, por ejemplo, con los médicos o los controladores de vuelo.
  • Fatiga informativa. Tiene lugar en los trabajos en los que se debe manejar un elevado volumen de datos, que sobrepasa la capacidad para procesarlos y asimilarlos adecuadamente.
  • Fatiga emocional. Ocurre en trabajos en los que hay una elevada demanda emocional. Tiene lugar frecuentemente en profesores, enfermeras, etc. Esta es una de las caras de la fatiga que conduce al temido síndrome de burnout.

La intensidad y las caras de la fatiga laboral

Las diferentes caras de la fatiga laboral también se pueden clasificar en función de su intensidad o de las consecuencias que generan. Esta categorización es más técnica, en tanto se refiere directamente a los efectos que tiene sobre la salud física y mental.

Desde este punto de vista, hay dos tipos principales de fatiga laboral. El primero es la fatiga fisiológica. Es el cansancio normal que tiene lugar después de haber realizado esfuerzos durante un tiempo prolongado. Este tipo de fatiga se resuelve simplemente con el reposo. El segundo tipo es la fatiga patológica, en la cual no hay recuperación de energía tras el reposo.

Mujer apoyada en pared tratando de manejar el estrés

La fatiga patológica, a su vez, tiene algunas variantes. Estas son las caras de la fatiga laboral patológica:

  • Fatiga aguda. Es un estado de fatiga extremo, que se produce después de una exigencia física, intelectual o emocional mayor a lo habitual. No se resuelve con un reposo simple, sino que requiere de mayor tiempo para la recuperación de la energía.
  • Fatiga crónica. Es una fatiga acumulada, en la que el descanso no ejerce prácticamente ningún efecto. Para que se resuelva es necesario un descanso suficientemente prolongado. Si no hay reposo, puede conducir a la muerte.
  • Fatiga psíquica. Es la forma más grave de fatiga. Se trata de una fatiga crónica en la que aparecen importantes síntomas físicos y mentales. Este tipo de fatiga es irreversible, e incapacita a una persona para seguir desarrollando un trabajo.

Como ves, son muchas las caras de la fatiga laboral. Por eso mismo, es importante estar atentos a sus manifestaciones. El cansancio, como señal corporal, no se reproduce para ser ignorada. No eres mejor trabajador por elevar tus niveles de exigencia por encima de tus posibilidades, poniendo tu salud en riesgo.

Atalaya, M. (2001). El estrés laboral y su influencia en el trabajo. Industrial data, 4(2), 25-36.