Las frases de León Felipe más recordadas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 6 enero, 2019
Edith Sánchez · 6 enero, 2019
En las frases de León Felipe hay un encanto muy particular. Tienen esa magia que surge de una sensibilidad aguda, unida a un realismo lúcido y una musicalidad arrobadora. Un gran poeta, que enseña mucho con sus versos.

Las frases de León Felipe son como su vida: sorpresivas y exultantes. Nadie creería que un farmacéutico de profesión hubiese tenido una sensibilidad casi mística para captar las grandes realidades del alma humana y de la sociedad. Quizás por eso muchos piensan que es un poeta inclasificable.

Este famoso escritor español recorrió su patria como cómico itinerante. También pasó algunos años en la cárcel, por no haber logrado pagar algunas deudas que lo acechaban. Fue también un viajero incansable, que vivió en distintas latitudes. Toda esa amalgama de experiencias hace que las frases de León Felipe tengan una vitalidad inusitada.

El Hombre es lo que importa. El Hombre ahí, desnudo bajo la noche y frente al misterio, con su tragedia a cuestas, con su verdadera tragedia, con su única tragedia… La que surge, la que se alza cuando preguntamos, cuando gritamos en el viento. ¿Quién soy yo?”.

-León Felipe-

Su verdadero nombre era Felipe Camino Galicia de la Rosa. Es considerado uno de los grandes poetas de la lengua castellana, aunque a juicio de algunos críticos, aún no se ha dado a su obra toda la relevancia que merece. Algunas de las frases de León Felipe más recordadas son las siguientes.

La esencia de la poesía

Esta es una de esas frases de León Felipe que cautiva, por la contundencia y la belleza con la que está formulada. Dice así: “Deshaced ese verso, quitadle los caireles de la rima, el metro, la cadencia y hasta la idea misma. Aventad las palabras, y si después queda algo todavía, eso será la poesía”.

En esa afirmación queda plasmado el criterio con el que León Felipe asumía la poesía. Más que un bonito juego de palabras, veía en ella la expresión más genuina de la sensibilidad humana, esa que le da sentido; y no la forma que adopte para comunicarse.

León Felipe

Una de las frases de León Felipe sobre ver

Este es, sin duda alguna, un bello y profundo verso. El poeta declara: “Luz… Cuando mis lágrimas te alcancen la función de mis ojos ya no será llorar, sino ver”. Una espléndida metáfora que nos habla sobre el contraste entre la tristeza y la lucidez.

En esta hermosa frase los ojos son una metáfora de la perspectiva. En un estado de tristeza, lo único que ven es oscuridad, por eso lloran. Cuando esa perspectiva se aclara y aparece la razón, el sentimiento invasivo de tristeza es sustituido por realismo y comprensión.

No llegar solo a la meta

Uno de los aspectos llamativos en la vida de León Felipe fue su convicción y su pasión por los ideales republicanos en España. Cuando comenzó la guerra civil, él estaba en Panamá y de inmediato volvió a su patria, para apoyar decididamente la causa republicana.

Su visión colectivista del mundo y su reivindicación de la solidaridad en las causas quedan plasmadas en una de sus maravillosas frases. Esta señala: “Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo porque no es lo que importa llegar solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo”.

Los naufragios

A León Felipe se le ha comparado muchas veces con Walt Whitman, por el tono didáctico de algunos de sus versos. También por la vitalidad y contundencia con la que ofrece una especie de guía para el buen vivir. Como Whitman, él también reivindicaba la acción y la libertad.

Una de sus frases dice: “No te asuste naufragar que el tesoro que buscamos, capitán, no está en el seno del puerto sino en el fondo del mar”. Con esta afirmación llama a no temer el error o el fracaso, incluso cuando son extremos. En otras palabras, para León Felipe, hundirse o “tocar fondo” es también una manera de encontrar un tesoro: la verdad.

Barca a la deriva

La presencia y la distancia

Dice León Felipe: “¿Qué importa que la estrella esté remota y deshecha la rosa? Aún tendremos el brillo y el aroma”. Con este verso nos habla de muchas cosas a la vez. La primera, que la presencia es mucho más que algo físico. Algo o alguien están presentes cuando su efecto y su influencia se perciben, aunque físicamente estén lejos.

Así mismo, señala que los frutos, las obras o los efectos de algo son lo que le dan sentido a ese algo. No es la estrella, sino su brillo. No es la rosa, sino su aroma. De este modo, una realidad tiene validez por la proyección o el impacto que alcanza.

En las frases de León Felipe hay una magia inexplicable. Ni la cárcel en la que estuvo por tres años, ni el exilio en el que lo sorprendió la muerte, lograron quitarle esa ternura y esa fortaleza que lo caracterizan. Su obra es un verdadero deleite para el espíritu.

  • Rius, L. (1968). León Felipe, poeta de barro: biografía (Vol. 15). Colección Málaga.