Las huellas dactilares del cerebro ¿qué son? ¿qué importancia tienen?

Eres único y tu excepcionalidad imprime unas huellas dactilares propias en el cerebro. Porque cada pensamiento, cada experiencia vivida, sensación y cosa imaginada traza en este órgano una firma neurológica particular. Lo analizamos.
Las huellas dactilares del cerebro ¿qué son? ¿qué importancia tienen?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 13 diciembre, 2020.

Última actualización: 13 diciembre, 2020

Las personas estamos hechas de células, tejidos, un corazón que late y una piel externa que nos protege, pero también de recuerdos. Es más, nuestras experiencias vividas trazan las huellas dactilares del cerebro; lo hacen hasta tal punto que ningún cerebro es exactamente igual a otro. Cada uno de nosotros somos únicos y excepcionales.

Podríamos decir que nuestra auténtica vida no surge solo en cada cosa experimentada. El modo en que recordamos cada una de esas experiencias es lo que marca quienes somos de verdad. Residimos en un yo conformado por los recuerdos, por cada cosa sentida y la forma en que la interpretamos, para después guardarla en el vasto arcón de nuestra memoria.

Así, ese proceso tan particular, complejo y trascendente es el que hace en realidad que todos seamos tan diferentes. Bien es cierto que la organización y arquitectura del cerebro es algo universal. Sin embargo, en sus profundidades y sobre todo en el modo en el que se organiza y las conexiones que realiza son únicas y trazan unas firmas neurológicas propias en cada uno de nosotros.

Cerebro iluminado

¿Qué son las huellas dactilares del cerebro?

A pesar de que la neurociencia nos da cada día más respuestas e información sobre cómo funciona el cerebro, seguimos albergando grandes dudas. Tanto es así que este órgano suscita casi los mismos misterios que el propio universo. Seguimos sin saber, por ejemplo, cómo reparar o sanar la memoria perdida en un enfermo de Alzheimer.

Sabemos cómo intervenir ante una pierna rota, pero desconocemos cómo recuperar al completo las capacidades de un paciente con una lesión craneal grave o bien cómo actuar ante un niño con un trastorno de espectro autista severo. Nos limitamos a facilitar su calidad de vida, a rehabilitar hasta cierto punto pero sin facilitarles la normalidad total y absoluta.

A pesar de ello, los avances siguen produciéndose y la esperanza por alcanzar esa meta es palpable. Hace solo unos días, la Universidad de Rochester de Nueva York dio un paso más en ese viaje por comprender un poco más los enigmas que se inscriben en el cerebro. Ahora, sabemos que cada uno de nosotros disponemos de unas firmas neurológicas propias y que en ellas se integra quiénes somos.

Las redes cerebrales que conforman tus recuerdos y sensaciones crean tus “huellas dactilares”

La investigación, liderada por el doctor Andrew James, de la Universidad de Rochester, se publicó en el mes de noviembre en la revista científica Nature Communications. En este trabajo se revela lo siguiente:

  • Cada persona construye sus recuerdos, usando las regiones cerebrales que son propias para esos procesos. Sin embargo, el cerebro crea redes, es decir, diferentes conexiones neuronales partiendo del modo en que integramos cada recuerdo.
  • Por ejemplo, cada experiencia y sensación se filtra también por el universo emocional. A veces, esas imágenes o experiencias del pasado están revestidas por emociones concretas en las que se integran también los colores, los olores…
  • Todo ello crea firmas neurológicas propias y distintivas. Es decir, cada experiencia da forma a redes de organización cerebral que conforman una especie de huella dactilar (o cerebral). Y esas huella es única y propia para cada individuo.

El reto de saber cómo organizamos cada uno nuestros recuerdos

Uno de los retos que tienen ahora las neurociencias es saber mucho más sobre las huellas dactilares del cerebro. Es aquí donde entra también en acción la ciencia cognitiva, que busca comprender cómo organizamos y manipulamos esos recuerdos. Ahora bien ¿y para qué fin nos puede servir esto mismo?

  • A través de las resonancias magnéticas podríamos ya ver cómo es la actividad cerebral de cada persona a la hora de organizar sus recuerdos.
  • Poder identificar esas “huellas dactilares” nos permitiría tener un perfil neurológico de cada uno, como una especie de carnet de identidad cerebral.
  • A medida que envejecemos, muchas de esas huellas dactilares se van desdibujando. Enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer actúan como auténticas gomas de borrar, como diluyentes de nuestras firmas neurológicas experienciales.
  • Saber cómo se conecta y cómo se organiza el cerebro de cada paciente nos permitiría en un futuro desarrollar fármacos que permitieran preservar esas arquitectura original.
  • Por otro lado, las huellas dactilares del cerebro pueden permitirnos hacer diagnósticos más rápidos para identificar desde demencias hasta esquizofrenias e incluso depresiones severas. Algo así nos facilitará el día de mañana crear terapias más efectivas e individualizadas.
hombre mayor leyendo para mantener sus huellas dactilares del cerebro

Las huellas dactilares del cerebro y la importancia de crear nuevos recuerdos

La memoria no es una cámara de video que registra y almacena cada hecho a modo de perfecto fotograma. La memoria es un proceso activo en el que interaccionan múltiples factores: personalidad, estado de ánimo, experiencias previas… Cada uno de nosotros lo hacemos de un modo y eso modela a diario nuestro cerebro.

Nada es tan decisivo para el bienestar psicológico que seguir asentando recuerdos, que seguir experimentando. En cada vivencia, aprendizaje, conversación mantenida, libro leído o viaje disfrutado se crean nuevas huellas dactilares en el cerebro, nuevas “firmas” o conexionas nerviosas que que mejoran esa arquitectura cerebral.

Todo ello revierte en la reserva cognitiva, en agilidad mental, en poder preservar nuestro auténtico yo a medida que pasan los años y nos hacemos mayores. Experimentar y aprender es sinónimo de vivir mejor. Orientar nuestra existencia hacia la actividad física y sobre todo mental manteniéndonos curiosos y ávidos a su vez por interaccionar con nuestro entorno será garantía de felicidad.

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  • Andrew James Anderson, Kelsey McDermott, Brian Rooks, Kathi L. Heffner, David Dodell-Feder, Feng V. Lin. Decoding individual identity from brain activity elicited in imagining common experiences. Nature Communications, 2020; 11 (1) DOI: 10.1038/s41467-020-19630-y