¿Las personas curiosas son más inteligentes?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 16 noviembre, 2017
Sara Clemente · 16 noviembre, 2017

¿Qué sucede en nuestro cerebro cuando algo nos suscita mucho interés? Un estudio publicado en la revista Neuron, de Cell Press, explica que, además de ser muy beneficioso para la autorrealización, la curiosidad es una característica asociada a una buena memoria y a una buena capacidad de aprendizaje.

Sin embargo, el estudio de la asociación entre inteligencia y curiosidad presenta un problema. Mientras que la primera puede ser “medida” mediante el conocido coeficiente intelectual, la segunda es un rasgo de personalidad. ¿Cómo podemos entonces vincular estos dos conceptos?

No existe una definición unívoca de inteligencia

La primera pregunta que nos tenemos que hacer para saber cómo influye la curiosidad en la inteligencia es saber qué es exactamente eso que llamamos inteligencia. Sin embargo, la respuesta no es nada sencilla. Todo lo contrario. Es un concepto muy difícil de definir, dada su cantidad de acepciones y funciones y áreas que engloba.

La mayoría de los expertos coincide en que la inteligencia es una capacidad mental que implica distintas habilidades. Entre ellas, razonar, dotar de sentido a la realidad, planificar, resolver problemas, memorizar, pensar de manera abstracta, comprender o generar información nueva a partir de otra nueva.

Entonces, surge otra pregunta. Si potenciamos algunas de las habilidades anteriores, ¿es posible aumentar con ello nuestra inteligencia? Esta es una de las cuestiones que aborda el estudio al que hemos hecho referencia y que a continuación explicamos.

Dos cabezas de perfil para representar a las personas curiosas

La curiosidad mejora nuestra memoria

Las personas curiosas retienen mejor la información (Gruber, 2014). Es decir, resulta más fácil memorizar ciertos datos si el tema nos atrae que si nos es indiferente. ¿Por qué ocurre esto? Porque la curiosidad está muy ligada a la motivación. Si nos sentimos motivados, nuestro poder de memorización se multiplica. Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor.

A un amante de los animales le será mucho más sencillo mantener en su mente el nombre de la especie exacta de primate del que somos evolución que a alguien cuya sensibilidad por el medio ambiente sea nula. En palabras de Gruber, “la curiosidad puede poner al cerebro en un estado que le permita aprender y retener cualquier tipo de información, como un vórtice que absorbe lo que está motivado para aprender, y también todo lo que lo rodea”.

Curiosidad y motivación intrínseca

Continuando con el ejemplo anterior, vemos que la motivación del chico por conocer el mundo animal es muy alta. Es decir, sus intereses le apremian a querer saber más sobre ese tema, porque le apasiona. Esta motivación es intrínseca y es otro de los factores explicativos de la curiosidad. 

La motivación intrínseca es la que nace del interior de la persona, la que nos impulsa a realizar acciones por la mera satisfacción que nos produce hacerlas. Nos permite sentirnos autorrealizados y aumentar nuestro crecimiento personal. Al contrario que la extrínseca, no necesita de ningún incentivo externo (por ejemplo, el dinero) ni está ligada a la obtención de algún resultado (quedar el primero).

Las personas curiosas aprenden por placer.

El ejemplo más claro de este tipo de motivación intrínseca son las aficiones: vamos a montar en bici porque nos sentimos bien y nos encanta pedalear al aire libre. Algo parecido pasa con la curiosidad: curioseamos por gusto, porque nos produce satisfacción conocer algo en lo que estamos interesados. Por puro placer.

Como vemos, tanto la curiosidad como la motivación son fundamentales para que se lleve a cabo el aprendizaje. De ahí que, cuando estudiamos algo que no nos gusta nada, nos cueste más recordarlo. Por ello, pasadas unas horas hasta puede que lo olvidemos. No nos deja huella.

“La inteligencia es la capacidad de adaptarse al cambio”

-Stephen Hawking-

Mujer con manos arriba

¿Qué sucede en el cerebro de las personas curiosas?

El equipo de investigadores de Neuron descubrió que, al estimular la curiosidad y despertarse esta fuerte motivación intrínseca, se genera mayor actividad en el circuito cerebral relacionado con la recompensa en las personas curiosas. En concreto, aumenta la actividad en tres regiones clave de la corteza cerebral muy ligadas al aprendizaje, la memoria y la repetición de conductas que generan placer.

  • Núcleo caudado izquierdo: muy involucrado en el aprendizaje y la memoria, así como con la adquisición de nuevos conocimientos y emociones positivas.
  • Núcleo accumbens: se ha estudiado su relación con las adicciones y circuito de recompensa, sobre todo en relación con reforzadores naturales: alimentación, sexo y videojuegos.
  • Hipocampo: es esencial para la formación de nuevos recuerdos.

“Así que la curiosidad recluta el sistema de recompensa, y las interacciones entre el sistema de recompensa y el hipocampo parecen poner al cerebro en un estado en el que es más probable que aprenda y retenga información”

-Ranganath-

Un futuro mejor

Los hallazgos de este grupo de científicos y expertos abre la puerta a nuevas investigaciones sobre posibles maneras de mejorar el aprendizaje. Además, no solamente en personas curiosas que se encuentran perfectamente sanas, sino también en aquellas que tienen algún tipo de desorden o trastorno neurológico.

A nivel práctico, estos resultados ponen de relieve la importancia de que los profesores estimulen la curiosidad de los alumnos. De nada sirve pasarse horas y horas estudiando frente a folios por los que el alumno no siente el más mínimo interés.

Así, el futuro pasa por desarrollar estas nuevas estrategias educativas. El aprendizaje podría mejorarse si estos maestros atrajeran la curiosidad de los estudiantes. Lo mismo pasa en los puestos de trabajo. Por todo esto, considerando la inteligencia como la capacidad de relacionar conocimientos para resolver una determinada situación, mejorar el aprendizaje o la memoria, incentivar y potencias la curiosidad puede contribuir a aumentarla.

Referencias bibliográficas

Graybiel A. M. (2005). Los ganglios basales: aprendo nuevos trucos y me encanta. Curr Opin Neurobiol 15:638-644.

Matthias J. Gruber, Bernard D. Gelman, Charan Ranganath (2014). States of Curiosity Modulate Hippocampus-Dependent Learning via the Dopaminergic Circuit. Neuron. DOI: 10.1016/j.neuron.2014.08.060.