Las secuelas del traumatismo craneoencefálico

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Francisco Roballo
· 5 junio, 2019
¿Estás al tanto de la importancia de proteger tu cerebro? Los golpes en la cabeza pueden tener secuelas irreversibles. En este artículo analizaremos la incidencia las principales consecuencias de este tipo de accidentes.

Un traumatismo craneoencefálico es una alteración neurológica fruto de un golpe violento. Así como podemos lastimarnos o fracturarnos un brazo en un evento desafortunado, también podemos dañar la base de nuestro sistema nervioso. La única diferencia es que dado el tipo de daño, las consecuencias serán mucho más graves.

El traumatismo craneoencefálico es una de las principales causas de muerte en el mundo. El daño de la estructura encefálica suele tener un desenlace mortal o dejar secuelas graves. Su incidencia está estrechamente ligada a nuestro estilo de vida. Es así que los accidentes automovilísticos son la principal causa entre los jóvenes y las caídas entre las personas mayores.

Tipos de traumatismos craneoencefálicos

La principal clasificación se basa en el nivel de afectación medido a través de la Escala de coma de Glasgow. Esta escala mide: la apertura ocular, la respuesta verbal y la respuesta motora del sujeto. En base a los resultados se diferencian tres niveles de afectación:

  • Leve: perdida de conciencia menor a 30 minutos en conjunto con amnesia, confusión y dolor de cabeza. En la mayoría de los casos existe una recuperación total.
  • Moderado: dichos pacientes requieren hospitalización, y en muchos casos también intervención quirúrgica. Además el paciente suele presentarse letárgico y con fallos cognitivos importantes. Dada la magnitud del accidente, suelen presentar sintomatología derivada de la conmoción, con fatiga, mareos, cefalea y dificultades de concentración.
  • Grave: el sujeto está en coma y no puede abrir los ojos. Las lesiones neurológicas son significativas, por lo que deben ser ingresados en cuidados intensivos. La recuperación suele ser prolongada e incompleta.

Cabeza de una persona con una zona en color rojo

Consecuencias neuropsicológicas

Las secuelas de un traumatismo craneoencefálico pueden ser muy importantes, de ahí que en muchos casos se requiera la intervención de un profesional especializado en rehabilitación. Estas varían dependiendo de la gravedad y la zona afectada.

No es lo mismo una inflamación fruto de un golpe, que la pérdida de masa encefálica con fractura expuesta de cráneo. Igualmente, podemos decir que las principales secuelas se evidencian a nivel cognitivo, de memoria y de personalidad.

Déficit cognoscitivo-intelectual

Las habilidades intelectuales también pueden verse afectadas, con una capacidad de conceptuación disminuida y cambios atencionales y de memoria. Estos generan un déficit en el rendimiento intelectual global del paciente. La deficiencia suele ir asociada a la gravedad del traumatismo. Así también destaca la frustración de los sujetos al enfrentarse a tareas que antes podían hacer y que ahora no.

Amnesia

Los sujetos suelen presentar una amnesia anterógrada o incapacidad de retener nueva información, de manera especial durante el período de confusión después del accidente.

Por otro lado, también suele presentarse una amnesia retrógrada, donde los sucesos cercanos y anteriores al accidente se borran por completo. Así, dependiendo de la gravedad y de la zona afectada, los recuerdos más antiguos del paciente se verán menos afectados que los recuerdos anteriores al accidente.

Cambios de personalidad

Por lo general, se detectan diferentes modalidades que pueden variar entre cambios expansivos e introvertidos. El
primero está caracterizado por puerilidad, desinhibición y agresividad, mezclados con un comportamiento verborrágico e infantil. Por el contrario, el segundo se caracteriza por apatía, depresión e inclinación suicida.

Abordaje neuropsicológico

El abordaje neuropsicológico se enfoca primero en la evaluación de las funciones cognitivas afectadas. Es por ello que en primer lugar se intenta medir la capacidad intelectual global del paciente, con pruebas estandarizadas.

Después, se medirá funciones cognitivas superiores, como la memoria, la atención y el tiempo de respuesta. Una vez se obtenga un perfil cognitivo, se intenta evaluar las funciones del lóbulo afectado. Por lo general, suele ser el frontal, lóbulo desde el que se dirigen las funciones más complejas.

La neurorehabilitación frente al traumatismo craneoencefálico

Este método forma parte la mayoría de intervenciones en traumatismos craneoencefálicos. Dependiendo de la gravedad y la ubicación de la lesión, se establece un protocolo a seguir para trabajar en la funcionalidad del paciente.

Por ejemplo, se debe tener en cuenta si la lesión es focal o difusa; en el segundo caso, el deterioro implicará a más habilidades. La ventaja de esta método de intervención es que es multidisciplinar e incluye un sinfín de herramientas; con la variedad va a ser más fácil diseñar una intervención adaptada al paciente.

Prueba médica de un traumatismo craneoencefálico

Aspectos a tener en cuenta en la rehabilitación

  • Perfil cognitivo. Las funciones cognitivas más afectadas. Si luego del accidente el sujeto tienen problemas de atención, se buscará orientar los ejercicios en dicha dirección.
  • Estado anímico. La situación anímica de estos pacientes suele ser delicada. Por lo general, el traumatismo significa un evento desafortunado a partir del cual se pierden habilidades de la noche a la mañana. Frustración, impotencia y depresión, son aspectos a tener en cuenta en cualquier intervención.
  • Psicoeducación. La psicoeducación es fundamental para que el sujeto comprenda su estado de salud y pueda obrar en consecuencia. En cualquier intervención es necesario que el sujeto conozca su condición.
  • Fisioterapia. La recuperación de los músculos y la capacidad de controlarlos. Esta modalidad se aplica generalmente cuando hay un daño motor.
  • Integración. Muchas veces un traumatismo craneoencefálico tiene como consecuencia una incapacidad física. El sujeto entonces deberá adquirir hábitos y herramientas que le permitan mantener el mayor grado de funcionalidad e independencia posibles.
  • Hábitos. Tanto los hábitos previos como posteriores del sujetos serán cruciales. Destaca la importancia de una buena alimentación y un ejercicio adaptado a las posibilidades del paciente.

La alta incidencia de los traumatismos craneoencefálicos en la población joven es alarmante, y más aún cuando la causa más frecuente son los accidentes de tráfico. Gobiernos y asociaciones civiles han unido esfuerzos en los últimos tiempos para luchar contra el fenómeno a través de campañas de concienciación. Sin embargo, todavía nos queda mucho margen en cuestiones de prevención, protección y rehabilitación.

  • Pereira Riverón R. Traumatismos craneoencefálicos. Revisiones de conjunto. La Habana: MINSAP; 1987. p. 61-121.