Leer sin entender: una tendencia preocupante

¿Recuerdas la última vez que leíste un libro sin distraerte, sin cansarte o sin que nada ni nadie te interrumpiese? Todo esto tiene nombre y un porqué.
Leer sin entender: una tendencia preocupante
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 13 diciembre, 2020.

Escrito por Estefania Grijota Duran, 13 diciembre, 2020

Última actualización: 13 diciembre, 2020

Entre nuestros propósitos es probable que se encuentren algunos de los más populares. Porque ya queda muy poco para que comience el año nuevo, un buen momento para preguntarnos qué es lo que de verdad nos define, en qué nos apetece profundizar o qué deseamos descubrir, algo que sin duda podemos encontrar en los libros. Y leer parece el objetivo ideal, pues no hay mejor manera de ver con luz nueva no solo el mundo exterior, sino también nuestro mundo interior.

Pero, ¿realmente entendemos lo que leemos? ¿De verdad asimilamos todo lo que un libro puede llegar a aportarnos? Los libros son una inmensa fuente de conocimiento, pero también de placer, pues lo que con mayor frecuencia nos atrae hacia ellos es el puro entretenimiento. Sin embargo, a menudo pasamos por alto algunos de sus beneficios más enriquecedores, como es ese caudal infinito y valioso de instrucción y sabiduría.

Mujer leyendo un libro

Lectura descremada, leer rápido sin comprender nada

Un año más, Papa Noel, nos visitará la noche del 24 de diciembre cargado de regalos. Y entre ellos, una tendencia que se ha repetido en los últimos años: ipads, tablets, smartphones, videojuegos…, todo un despliegue de obsequios en forma de juguetes electrónicos que relegan a un segundo plano al clásico libro. Un hábito que hoy en día se considera normal, pero que resulta preocupante en cuanto al tiempo de lectura de calidad y entendimiento que le dedican los más jóvenes a la lectura.

El doctor en filosofía, Ziming Liu, de la Universidad Estatal de San José (California), ha realizado diversos estudios en torno a una práctica conocida en el mundo anglosajón como skimming, lo cual puede traducirse como “hojear”.

En una de sus investigaciones, realizada en el 2005, llamada Reading Behavior in the Digital Environment: Changes in Reading Behavior Over the Past Ten Years (El comportamiento de lectura en el entorno digital: cambios en el hábito de la lectura en los últimos diez años), Liu llegó a la conclusión de que el comportamiento de lectura basado en las pantallas digitales de nuestro tiempo se caracteriza por, pasar más tiempo dedicado a la exploración y el escaneo, a la detección de palabras clave, la lectura única, la lectura no lineal y la lectura de forma más selectiva, mientras que se dedica menos tiempo a la lectura en profundidad y a la lectura concentrada.

Además, también observaron una considerable disminución de la atención sostenida al texto.

La lectura en diagonal, la tendencia más común entre los jóvenes

La denominada lectura en diagonal se trata de un método empleado a conciencia que consiste en leer la primera línea de un párrafo y, sin concentrarte en ninguna palabra en concreto, pasar la vista desde el lado izquierdo en diagonal hacia la esquina derecha. Algo parecido a “hojear”: la mente se detendrá solo en las palabras que más destaquen.

Y esto es la tendencia más habitual de los jóvenes. Una manera rápida y destilada de leer que permite asimilar ciertos conceptos que han visto por encima en un libro, y que los hacen suyos como si de verdad hubieran entendido el contexto completo desde donde se extraen.

Una forma de “leer” que para Patricia Greenfield, psicóloga de la Universidad de California en Los Ángeles, que va en contra de la naturaleza misma de la lectura, pues ella misma aclara en sus informes que la lectura requiere de un ambiente y unas fases específicas propicias y fundamentales para que culmine en conocimiento. Y si nos saltamos alguna de ellas, el resultado es incompleto y en muchos otros,hasta equivocado. Pero, entonces, a sabiendas de que a veces leemos sin entender, y podemos equivocarnos en nuestras conclusiones. ¿Por qué lo hacemos? ¿A qué se debe?

Adolescente con una tablet leyendo sobre leer sin entender

La “era de la ansiedad” nos impide sentarnos, tranquilamente, a leer un libro

La cultura de la inmediatez en la que nos hemos visto inmersos en los últimos años es un concepto que va íntimamente ligado a la tecnología. Lo queremos todo rápido y para ya. Sin embargo, el problema es que este término no se le puede atribuir a la lectura. Un acto que requiere de concentración, serenidad y paciencia para entender ciertos conceptos o expresiones en un texto, y cuyos resultados se obtienen de manera gradual y paulatina.

Otro estudio publicado en el Child Psychiatry Human Development en el 2012, y realizado por psicólogos expertos de la Universidad de Houston (Texas), analizó la influencia de la ansiedad en los hábitos de lectura entre niños de escuelas de primaria en Estados Unidos, donde llegaron a la conclusión de que el rendimiento baja de forma considerable tanto en los niños como en las niñas.

El informe identifica a la ansiedad, en especial la asociada a la tecnología, como un agente perjudicial para la comprensión lectora y el rendimiento académico.

La lectura es un proceso en el que no solo asumimos el reto de comprender las palabras o los signos de puntuación de un texto; en él; asumimos también la misión de entender de manera amplia y con perspectiva aquello que estamos leyendo. El contexto histórico o época en la que está escrito un libro, así como la utilización de un lenguaje en sentido literal o figurado, el mensaje que se quiere transmitir, etc…

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Cuando terminas un libro, no se acaba: se queda dentro de ti. Leer con placer es aprender sin querer, es ser libre de mente y encontrar un refugio.

 

 

 



  • Grills-Taquechel, A.E., Fletcher, J.M., Vaughn, S.R. 
  •  Anxiety and Reading Difficulties in Early Elementary School: Evidence for Unidirectional- or Bi-Directional Relations?. 
  • 35–47 (2012). Reading Behavior in the Digital Environment: Changes in Reading Behavior Over the Past Ten Years December 2005Journal of Documentation