Libérate del dolor que causan las altas expectativas

Okairy Zuñiga · 18 septiembre, 2015

 

Somos expertos en hacernos un mundo de ideas en la cabeza de la nada. Cuando estudias la universidad, esperas encontrar un excelente trabajo nada más salir. Si estás en pareja te hace ilusión pensar en cómo será tu vida con esa persona. Y así vamos por la vida, esperando el mejor escenario posible.

Esto no es del todo malo. Al contrario, tener metas es necesario para tener una vida exitosa. Si no te retas a cada instante, no avanzas.

“El sufrimiento es terrible y traumático, nos enojamos y nos hace sacudir los puños a los cielos y lloramos para desahogar la rabia. Pero en el proceso descubrimos un nuevo mañana que nunca hubieras imaginado”.

-Rob Bell-

El problema es que no siempre somos realistas con lo que buscamos. Cuando vamos más allá de nuestras posibilidades terminamos dándonos por vencidos.

Si te concentras en ir paso a paso, evitas el dolor de no alcanzar las altas expectativas.

Crea metas realistas

 

Para evitar el dolor de las altas expectativas necesitas fijarte metas realistas. El secreto es buscar el equilibrio entre tus ambiciones más altas y tus posibilidades.

No estoy diciendo que no puedes llegar tan alto como deseas. Pero no puedes esperar a tener el éxito inmediato y con poco esfuerzo.

“Un objetivo, una meta, un blanco sirven para determinar la acción de hoy y obtener el resultado de mañana”

-Peter Drucker-

Piensa en la gente que admiras y te darás cuenta de que todos han avanzado paso a paso. Antes de planear la boda y el nombre de los hijos que tendrás con tu pareja, pasa los primeros seis meses con él.

Mujer saltando la línea de meta

Cuando pones toda tu atención en alcanzar las pequeñas metas, creas el camino perfecto a la meta final.

“La gente que dice que la vida no vale nada está equivocada porque lo que realmente están diciendo es que no tienen metas que valen la pena. Fíjate una meta por la que vale luchar sin parar. Siempre ten una lista de metas por lograr, cuando completes una, sigue con otra”.

-Maxwell Martz-

Establece tu propio sistema para medir el éxito

Muchas de las altas expectativas que tenemos provienen de nuestra educación. Si en casa te enseñaron que solo es exitoso quien tiene un auto del año y una casa enorme, eso buscarás.

Pero, ¿te has puesto a pensar qué es el éxito para ti? ¿Cómo lo medirías?

Es difícil de creer pero en todos lados puedes encontrar personas con mucho éxito social pero poca satisfacción emocional.

Quizás después de comprar esa casa enorme en una urbanización de lujo te das cuenta que la deuda que te ocasionó te hace infeliz. En este caso, el dolor emocional y financiero será enorme.

Detente a pensar cómo puedes medir el éxito. Puedes hacer en base a:

  • El número de personas que te rodean y te importan.
  • La cantidad de dinero que tienes en la cuenta bancaria.
  • Las horas que puedes pasar con la familia.
Mujer feliz tras haber conseguido el éxito

Estas son solo algunas opciones, tú debes encontrar la tuya sin sentirte presionado por los demás.

“Debe evitarse hablar a los jóvenes del éxito como si se tratase del principal objetivo en la vida. La razón más importante para trabajar en la escuela y en la vida es el placer de trabajar, el placer de su resultado y el conocimiento del valor del resultado para la comunidad.

-Albert Einstein-

Establecer expectativas altas es importante en la vida

No quiero que pienses que debes disminuir las altas expectativas de tu vida. Al contrario, estas te harán avanzar y ser mejor persona.

El asunto es que solo evolucionas cuando te retas con aquello que deseas y te hace feliz. Si en el camino te olvidas de ti y de lo que deseas, el dolor será inevitable.

Sin importar lo que pase, recuerda que el protagonista de tu historia eres tú mismo y no deberías permitir que nada te quite ese papel.

“Hay que tener fe en uno mismo. Ahí reside el secreto. Aún cuando estaba en el orfanato y recorría las calles buscando qué comer para vivir, incluso entonces, me consideraba el acto más grande del mundo. Sin la absoluta confianza en sí mismo, uno está destinado al fracaso”.

-Charles Chaplin-