Lo opuesto al miedo no es la esperanza, según Spinoza

Para Spinoza, el miedo es uno de los elementos esenciales de la naturaleza humana. A su juicio, tiene algunos efectos positivos en la sociedad. De la misma forma, los tendría la esperanza.
Lo opuesto al miedo no es la esperanza, según Spinoza
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 14 Febrero, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 14 Febrero, 2021

Última actualización: 14 Febrero, 2021

El filósofo Baruch Spinoza dijo que las dos emociones básicas del ser humano son el miedo y la esperanza. En principio, podría pensarse que este planteamiento defiende, de alguna manera, que son opuestas. El miedo vendría a ser la expectativa de un posible daño por ocurrir. La esperanza, una expectativa de que algo bueno sucederá.

Spinoza, al igual que otros filósofos de su época, como Hobbes y Maquiavelo, pensaba que el miedo era el factor fundacional de las sociedades y, en particular, de la política. De hecho, todos estaban más o menos de acuerdo en que el temor es la emoción más poderosa y necesaria para mantener el orden social.

Tan importante es el miedo que tiene su particular mitología. El dios Pan, generador del pánico, o Fobos, quien inducía las fobias, son solo dos ejemplos de los varios dioses que dominaban el reino del miedo. Spinoza se pregunta si la esperanza es una vía para combatir el miedo, y su respuesta es “no”.

El gran secreto del régimen monárquico y su máximo interés consisten en mantener engañados a los hombres y en disfrazar, bajo el especioso nombre de religión, el miedo con el que se los quiere controlar, a fin de que luchen por su esclavitud, como si se tratara de su salvación, y no consideren una ignominia, sino el máximo honor, dar su sangre y su alma para orgullo de un solo hombre”.

-Spinoza-

Hombre pensando

Spinoza y Hobbes

La postura frente al miedo y la esperanza en Spinoza es una pequeña crítica a lo que planteaba otro filósofo: Thomas Hobbes. En términos generales, para este último las sociedades son auténticas selvas. Los hombres compiten por los bienes entre sí y, por lo mismo, sienten desconfianza mutua.

El afán de beneficios, el ansia de seguridad y de gloria desemboca entonces en violencia y dominación. Hobbes pensaba que esta era la condición humana. Y, en tanto lo que prima es una suerte de guerra no declarada, se genera una realidad cercada por el miedo.

Para solucionar esto, según Hobbes, los individuos renuncian a la posibilidad de gobernarse por sí mismos y transfieren ese derecho al Estado. Este es el pacto que se hace entre sociedad y poder, y los pactos “descansan en la espada”, dice Thomas Hobbes. En últimas, lo que plantea este filósofo es que el precio de la seguridad es la libertad.

Spinoza sale al paso de los planteamientos de Hobbes. En principio señala que el miedo sí es importante para gobernar una sociedad: “Es terrible que el pueblo pierda el miedo”, dijo. Sin embargo, también piensa que el ser humano no debe renunciar a la libertad y que la cooperación por el bien mutuo también es posible.

El miedo y la esperanza

Lo que dice Spinoza frente al miedo y la esperanza es que son más parecidos de lo que se pueda suponer. Señala que el miedo es una aflicción inestable; nace de la idea de algo negativo que puede o no ocurrir en el futuro, o que pudo haber ocurrido en el pasado y tiene la posibilidad de suceder de nuevo. Sin embargo, no es seguro que en realidad vaya a presentarse.

La esperanza, por su parte, es una alegría inestable. Nace de la idea de que algo positivo puede o no ocurrir en el futuro, o que pudo haber ocurrido en el pasado y tiene la posibilidad de suceder de nuevo. En este caso tampoco se puede asegurar de que en realidad suceda.

Como se ve, lo único que difiere entre lo uno y lo otro es el estado de ánimo. Por lo demás, son condiciones prácticamente idénticas. En específico, ambas están referidas a algo que puede o no suceder y, por lo mismo, están marcadas por la duda.

Mujer pensando en el campo

Spinoza y la libertad

Para Spinoza, no hay miedo sin esperanza, ni esperanza sin miedo. Son dos sentimientos complementarios y en ellos reside la dominación desde el poder. Cuando se combinan el miedo y la esperanza, lo que surge es la superstición y el prejuicio.

El miedo priva de la libertad de juicio a las personas. Induce al ataque, la huida, la inmovilidad o la sumisión. Es una emoción que ya está en el origen de todo lo humano. Desde el poder se proyecta para inocular, por ejemplo, en la sociedad el temor a que gobierne el adversario político. Así, podemos terminar depositando en ese poder la esperanza de seguridad.

Los poderosos infunden miedo y al mismo tiempo alimentan la esperanza. Lo peligroso está ahí, acechando, y ellos, el poder, prometen conjurarlo. Esto lo dijo Spinoza en el siglo XVII, pero parece dicho ayer. La pregunta que surge es: ¿hay alguna salida?

Spinoza dice que sí. Dicho de una manera sencilla, lo que propone es buscar y comprender la causa del miedo, para luego ocuparse de ella. No hay que esperar ni soñar, sino actuar de forma individual para conjurar el peligro. Para este filósofo, ese es el camino para gestionar el miedo sin entregar a cambio la libertad.

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  • Damasio, A. (2005). En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos. Barcelona: Crítica.

Graduada en periodismo de la Fundación de Educación Superior INPAHU de Bogotá. Estudios de Licenciatura en Ciencias Sociales, en la Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” de Bogotá. Autora de los libros “Un duro – Aproximaciones a la vida” y “Un río de mil brazos”. Co-autora de los libros “Humor cautivo”, “Inventario de asombros”, “Impresos comunitarios” y “Seis historias para ser contadas”, entre otros. Ganadora de la beca en periodismo cultural, Ministerio de Cultura de Colombia (1999). Ganadora de los premios de periodismo Semana-Petrobras (2011) y Entrégate a Colombia-Servientrega (2012). Ganadora de las Pasantías Nacionales en Literatura del Ministerio de Cultura (2009 y 2018). Ganadora en el concurso de crónica “Ciudad de Bogotá” (2014). Mención de honor en el Concurso Nacional de Crónica y Testimonio, Universidad Central (2017) y en el Premio Nacional de libros de crónica (2010). Ganadora de la convocatoria “Leer es mi cuento” (2011), entre otros.