Lo que dice un email sobre tu personalidad

Edith Sánchez · 6 noviembre, 2014

Los seres humanos estamos expresándonos todo el tiempo. Hasta cuando nos quedamos quietos en silencio, enviamos un mensaje. Todo en nosotros es lenguaje. Los gestos, la mirada, la postura, la forma de mover las manos o la manera de escribir hablan de nosotros.

Por eso no es exagerado decir que la forma en que escribimos un email dice mucho de quiénes somos y cómo vemos la vida. Aunque sea una manera de vínculo tan impersonal, ya que no permite ver el rostro, ni aporta datos específicos sobre la forma de vida de quien lo escribe, lo cierto es que un email también refleja nuestro carácter.

Las palabras y el estilo

El lenguaje es muy amplio. Y, sin embargo, a veces para comunicarnos elegimos palabras que repetimos frecuentemente sin darnos cuenta. Podríamos decir que cada quien tiene un listado de “palabras clave”, que emplea cada vez que puede, pues percibe que tienen mayor poder expresivo que otras.

Esas palabras que forman parte de nuestro diccionario personal, dicen mucho de nuestro carácter.

Las personas que utilizan muchas palabras referidas a emociones, son más susceptibles. Si encabezan sus mensajes con fórmulas como “Estimado” o “Apreciado”, seguramente le dan mucho valor a los sentimientos. También cuando concluyen con frases como “Un abrazo” o “Un beso”. Esto es más o menos obvio.

Hay que fijarse en cuántas palabras relacionadas con las emociones utilizan en cada mensaje. Esto da una clave del nivel de su intensidad emocional. Pero no basta con observar las palabras que emplean, también es muy importante identificar cómo las usan.

La redacción muy correcta, sin errores de ortografía y muy concreta, nos habla de personas con rasgos obsesivos. Son tan escrupulosos, que aún en un mensaje personal invierten esfuerzo para ser correctos. Por el contrario, quienes son muy descuidados en su gramática y envían contenidos caóticos, o bien son muy creativos, o bien tienen rasgos acentuadamente neuróticos.

El tamaño y la velocidad de respuesta

Los correos largos, sin que sea necesario, reflejan cierta inseguridad en la persona que los escribe y algún deseo de aprobación. También pueden ser señal de que se oculta algo: es posible que digan “mucho” para ocultar lo que realmente quieren decir. La interpretación del tamaño del correo depende del contexto en el que se da la comunicación.

Los correos cortos, por su parte, pueden reflejar desinterés, desidia o excesivo celo. Si debiera existir más información, pero el interlocutor la limita a lo mínimo, es posible que simplemente considere esa comunicación como poco importante. Si va al grano y no escribe ni una palabra más, ni una menos, puede tratarse de una persona que teme revelarse a los demás. Esto puede deberse a timidez o a un cierto sentimiento de culpa, por el que teme “ser descubierto”.

Los correos que se responden al instante nos hablan de personas impulsivas y emocionales. En cambio aquellos que demoran en llegar, si no hay una razón externa que se lo impida, reflejan cálculo en las decisiones y cierta desconfianza con su interlocutor. Los que no contestan, debiendo hacerlo, adoptan una actitud pasivo-agresiva con quien les escribe; puede ser señal de un conflicto no expresado o un enojo no resuelto.

Ningún email, por supuesto, es suficiente para conocer a una persona. Pero sí te dan datos interesantes sobre quién es el que te escribe y cómo se siente en el mundo.

Imagen cortesía de caribb