Los 7 factores que inciden en tus habilidades sociales

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 28 mayo, 2019
Edith Sánchez · 28 mayo, 2019
Para desarrollar las habilidades sociales, lo más importante es observar y evaluar cómo es la relación que tenemos con nosotros mismos y cómo de preparados estamos para comprender y respetar a los demás. Lo restante viene por añadidura.

Las habilidades sociales son estrategias para relacionarnos con las demás personas de una manera eficaz. Incluyen capacidades, destrezas y actitudes. Puede que hayamos nacido con cierta disposición a tenerlas, pero, básicamente estas habilidades se aprenden y se desarrollan.

Es muy frecuente que te hablen de las habilidades sociales como técnicas de comunicación. Sin embargo, el tema es más profundo. Para desarrollarlas de forma genuina, primero tienes que lograr cierta armonía y cierto equilibrio contigo mismo.

Cuanta más inteligencia social tengas, más feliz y fuerte serás, y mejores relaciones personales tendrás”.

-Daniel Goleman-

Tener habilidades sociales no equivale a ser extravertido, ni a tener millones de amigos y/o seguidores. Estas tienen que ver más bien con tu capacidad para establecer y tramitar las relaciones con los demás. Esto es, evitar el conflicto y propiciar vínculos saludables.

Las habilidades sociales son tan importantes, que un estudio llevado a cabo en la Universidad de Stanford concluyó que inciden directamente en el éxito profesional. Esto supone mejores trabajos, mejores salarios y mayor sentimiento de bienestar. ¿Qué factores inciden en esas capacidades? Enseguida te lo contamos.

Amigas tomando un café

1. Autoestima

La autoestima equivale básicamente a aceptarnos y valorarnos tal y como somos. No significa vernos como mejores que los demás o ser hábiles a la hora de imponernos a otros. Tampoco significa conformismo, ni pasividad.

Lo que sí implica es la capacidad para vernos como somos y sentirnos básicamente cómodos con ello. Tener la sensación de que merecemos situaciones positivas en nuestras vidas. Perdonar fácilmente nuestros errores y cuidarnos. En suma, tener una buena relación con nosotros mismos.

2. Autocontrol

El autocontrol no es la capacidad de reprimir nuestras emociones cuando esto resulta conveniente. Tiene que ver más bien con la capacidad para gestionar nuestras emociones, de tal modo que no nos hagamos daño a nosotros ni a los demás.

Nos autocontrolamos cuando voluntariamente le fijamos límites a nuestras conductas. Desarrollamos mecanismos y estrategias para no traspasar esas fronteras. Este es un factor decisivo para desarrollar las habilidades sociales porque fija la responsabilidad en nosotros mismos y no en los demás.

3. Asertividad, un factor que incide en las habilidades sociales

La asertividad es un factor estrechamente relacionado con las habilidades de comunicación. Se trata de uno de esos elementos que determinan las habilidades sociales y que es fruto del aprendizaje y de la práctica. No nacemos siendo asertivos.

Es más fácil ser asertivo cuando nuestros padres también lo son y nos lo inculcan con su ejemplo. Si no es así, de todos modos podemos trabajar en la manera de expresar nuestras ideas y emociones, logrando ser claros, precisos y empáticos con otros.

4. Conversación

La conversación es uno de esos momentos en los que se ponen plenamente en juego las habilidades sociales. Tiene que ver con la forma como intercambiamos información, ideas y sentimientos. Se encuentra fuertemente ligada a la asertividad.

Una buena conversación es aquella en la que hay un intercambio coherente y equilibrado. Supone que los involucrados están hablando sobre algo de lo que en verdad desean hablar. Que se expresan y se escuchan, sin el afán de imponerse o probarle algo a los demás.

5. Persuasión

La persuasión es la capacidad para influir en las creencias, conductas, actitudes, intenciones y motivaciones de los demás. Se trata de una habilidad compleja, por sus implicaciones psicológicas y éticas. Es característica de los líderes.

La persuasión saludable se basa en el compromiso pactado, la autoridad moral y la reciprocidad. Acepto lo que dices porque tienes bases para decirlo, no me mientes y tú también crees en mí. Acepto hacer lo que me sugieres porque das ejemplo y puedo confiar en ti.

Dos personas hablando

6. Empatía

La empatía es uno de los ejes de las habilidades sociales. Tiene que ver con la capacidad de percibir los sentimientos de los demás y respetarlos. No hay forma de tener buenas relaciones con los demás sin una alta dosis de empatía.

Un aspecto interesante es que quien es empático genuinamente, contribuye a que quienes le rodean también lo sean. Alguien que tiene esa capacidad es muy valioso en su entorno, ya que facilita notablemente que se reconozca, se valore y se respete la diversidad.

7. Presencia

La presencia está relacionada con la forma en la que los demás se sienten cuando están contigo. O, dicho de otro modo, cómo haces que se sientan los demás. Es lo que coloquialmente llamamos buenas o malas “vibras”.

Hay gente que te agota en dos minutos y otros, frente a quienes sientes serenidad y armonía. Ese factor de presencia depende de la actitud que se tiene hacia los demás. De las expectativas y demandas conscientes e inconscientes frente al otro.

Trabajar en mejorar nuestras habilidades sociales vale la pena, porque siempre que se incrementan elevan también nuestra calidad de vida. Más que fijarnos en la relación con los otros, lo fundamental es mirar dentro y observar. ¿Cuál de los factores debemos reforzar para tener mejores vínculos sociales? Esa es la pregunta.

  • Caballo, V. E., & Carrobles, J. A. (1987). Teoría, evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales. Valencia: Promolibro.