Los beneficios de reírse en la cama

Sonia Viéitez Carrazoni · 18 septiembre, 2013
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 21 septiembre, 2018
Podemos convertir nuestra sexualidad en un fármaco tanto para el cuerpo como para el espíritu, y cuando la risa complementa la relación sexual, ésta se convertirá, en cierta forma, en una unión cómplice y sagrada.

Reírse en la cama es un ejercicio de salud y bienestar. Es un acto de complicidad entre dos personas que se entienden desde el corazón, que ejercitan el buen humor y activan las emociones positivas. Algo así alivia tensiones, miedos y los prejuicios que puedan existir para facilitar la sexualidad y el disfrute entre dos personas.

Según un estudio clínico (realizado sólo con mujeres) en la Unidad de Psiquiatría en la Universidad de Toronto, la risa y la excitación sexual femenina comparten varios síntomas. Se produce un aumento de temperatura corporal (los brazos, pecho, cuello, y cara se enrojecen).

Asimismo, la musculatura facial se contrae y la respiración deja de ser espontánea para entrecortarse. Los labios y ojos se humedecen de manera más rápida, y nuestra piel adquiere mayor sensibilidad. Todo son emociones y la neuroquímica cerebral, con las dopaminas, serotonina y la oxitocina fluyen con intensidad y de manera gratificante.

La risa y la sexualidad satisfactoria tienen un vínculo común maravilloso y excepcional: dejan paso a un bienestar físico y mental.

La finalidad del sexo tiene que ser compartir, disfrutar, divertirse, reírse…-

-Lara Castron-

imagen representando el arte de  reírse en la cama

Reírse en la cama ayuda a disipar prejuicios y tensiones en las relaciones sexuales

Las relaciones sexuales están acompañadas en muchas ocasiones de ciertos prejuicios que sumados a las precauciones y demás puesta en escena, acaban a veces por minimizar el placer. El sentido del humor y la risa relativizan la importancia de las cosas que nos rodean y son un arma maravillosa para combatir tabúes y aspectos negativos que puedan aparecer.

Reírse en la cama facilita nuestras relaciones sexuales. Es más, puede convertirse en una medicina absolutamente intensa y revitalizante. Reza un dicho que la risa es el orgasmo del rostro, pues moviliza la inmensa mayoría de músculos faciales. Una gran parte de la musculatura corporal se moviliza por el reflejo que genera un orgasmo, donde la cantidad descargada de tensión nos provoca una sensación de placer, bienestar, y relajación muy intensa.

Podríamos interpretar entonces, que la combinación de sexo y risa es un agente de salud y bienestar. Así, cuando reírse en la cama no es resultado de ningún gesto de daño ni burla crea confianza. Es más, cuando contribuye a una desinhibición y genera un aumento de complicidad, cuando no altera la concentración ni los preliminares que cualquier inicio de contacto sexual necesita estamos fortalecido la relación de pareja.

Así, y cuando no afecta al erotismo sino que lo realza e intensifica, hablamos de una combinación altamente sana y conveniente para nuestra vida en con el ser amado.

Pareja abrazada en la cama

El sexo como un juego creativo

Reírse en la cama puede convivir con el deseo, pues es responsable directa de que nuestra ansiedad disminuya y nuestro niveles de recepción al disfrute se pongan en alerta. El sexo combinado con la risa en determinados momentos es un juego creativo y maravilloso, cuando se mezclan las necesidades primarias, la imaginación, la broma, la diversión, la alegría, etc. nuestros lazos de entendimiento se complementan de una manera absolutamente diferente.

Podemos convertir nuestra sexualidad en un fármaco tanto para el cuerpo como para el espíritu, y cuando la risa complementa la relación sexual, ésta se convertirá, en cierta forma, en una unión cómplice y sagrada. Es más, estudios como el llevado a cabo por Eric Jansen de la Universidad de Indiana, Bloomington, Indiana, nos señala algo interesante.

Esta universidad creó el el cuestionario sobre el estado de ánimo y la sexualidad (MSQ-R) para descubrir datos interesantes. Las parejas que practicaban el buen arte de reírse en la cama, es decir, de hacer bromas, de buscar esa mágica complicidad entre dos, disfrutaban de relaciones sexuales más satisfactorias.

“Hacer el amor implica una conexión con el amor que no se da todo el tiempo, ni siquiera entre dos personas que se aman.”

-Jorge Bucay-

El sexo, por sí mismo puede mejorar nuestro humor, sin embargo, si previamente no existe un vínculo fuerte y positivo entre la pareja, ese bienestar durará poco. En cambio, si nos esforzamos en cuidar el vínculo, en hacer del buen humor, las risas, el ingenio y esa chispa que enciende la alegría cotidiana, el sexo será más satisfactorio y todo revertirá en nuestro bienestar. 

Pensemos en ello. Cuidemos de nuestras emociones y de ese lazo excepcional que impulsa el buen humor construído entre dos personas que se aman, que se buscan y se entienden.

 

 

  • Turner, J. G. (2017). Sexuality. In Samuel Richardson in Context (pp. 255–263). Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781316576755.031