Los beneficios de reírse en la cama

Sonia Viéitez Carrazoni · 18 septiembre, 2013

Según un estudio clínico (realizado sólo con mujeres) en la Unidad de Psiquiatría en la Universidad de Toronto, la risa y la excitación sexual femenina comparten varios síntomas durante diferentes fases:

Se produce un aumento de temperatura corporal. Brazos, pecho, cuello, y cara se enrojecen.

Nuestra musculatura facial se contrae y nuestra respiración deja de ser espontanea y se entrecorta. Labios y ojos se humedecen de manera más rápida, y nuestra piel adquiere mayor sensibilidad.

Nuestro cuerpo se relaja profundamente, dejando paso a un bienestar físico y mental.

La risa ayuda a disipar prejuicios y tensiones en las relaciones sexuales

Las relaciones sexuales están acompañadas en muchas ocasiones de ciertos prejuicios que sumados a las precauciones y demás puesta en escena, acaban a veces por minimizar el placer. El sentido del humor y la risa relativizan la importancia de las cosas que nos rodean y son un arma maravillosa para combatir tabúes y aspectos negativos que puedan aparecer.

Trasladada la risa a nuestras relaciones sexuales, puede convertirse en una medicina absolutamente intensa y revitalizante. Reza un dicho que la risa es el orgasmo del rostro, pues moviliza la inmensa mayoría de músculos faciales. Una gran parte de la musculatura corporal se moviliza por el reflejo que genera un orgasmo, donde la cantidad descargada de tensión nos provoca una sensación de placer, bienestar, y relajación muy intensa.

Podríamos interpretar entonces, que la combinación de sexo y risa, cuando es interpretada sin causar daño ni burla, cuando contribuye a una desinhibición y genera un aumento de complicidad, cuando no altera la concentración ni los preliminares que cualquier inicio de contacto sexual necesita, y cuando no afecta al erotismo sino que lo realza e intensifica, que hablamos de una combinación altamente sana y conveniente para nuestra vida en pareja.

El sexo como un juego creativo

La risa puede convivir con el deseo, pues es responsable directa de que nuestra ansiedad disminuya y nuestro niveles de recepción al disfrute se pongan en alerta. El sexo combinado con la risa en determinados momentos es un juego creativo y maravilloso, cuando se mezclan las necesidades primarias, la imaginación, la broma, la diversión, la alegría, etc. nuestros lazos de entendimiento se complementan de una manera absolutamente diferente.

Podemos convertir nuestra sexualidad en un fármaco tanto para el cuerpo como para el espíritu, y cuando la risa complementa la relación sexual, ésta se conviertirá, en cierta forma, en una unión cómplice y sagrada.