Los fabulosos beneficios de cantarle a un bebé

Edith Sánchez·
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
Cantarle a un bebé no solo es una manera de estrechar el vínculo afectivo con él, sino que también produce grandes beneficios en términos perceptivos, intelectuales y emocionales.
 

Cantarle a un bebé es una costumbre milenaria, que afortunadamente mantienen muchas madres a día de hoy. Además, ese saber materno, de tantas generaciones atrás, ahora está respaldado por la ciencia. Esta señala que, efectivamente, las canciones de cuna reportan múltiples beneficios para los más pequeños.

La música en general, y las canciones de cuna en particular, transmiten un mensaje que abarca múltiples dimensiones. Se comunican ideas, pero principalmente sensaciones, sentimientos y también  oda una cultura. De ahí que sean tantos y tan profundos sus beneficios.

La mano que mece la cuna es la mano que gobierna el mundo”.

-William Wallace-

Los beneficios de cantarle a un bebé comienzan a observarse desde la gestación. Si la madre le canta en esta etapa, el bebé aprende a reconocer su voz; y tras el nacimiento, se sentirá más tranquilo cuando la escuche de nuevo. En otras palabras, se establece un vínculo de seguridad.

Mujer embarazada cantando

La atención, uno de los beneficios de cantarle a un bebé

La atención es un proceso cognitivo que resulta fundamental para organizar la mente y desarrollar la concentración. Esta, a su vez, está en la base de un intelecto bien desarrollado. Pues bien, uno de los beneficios de cantarle a un bebé es precisamente el hecho de que con ello se contribuye a que desarrolle la atención.

 

En la Universidad de Miami se hizo un estudio al respecto. Para ello, se seleccionaron a 70 bebés, en edades comprendidas entre los 6 y los 9 meses de edad. A todos ellos se les expuso al canto de diversas personas, incluyendo el de su madre.

Se pudo comprobar que los bebés reaccionan con más atención cuando era sus madres quienes les cantaban. Ellos, por supuesto, reconocían sus voces por encima de cualquier otra y esta es una señal que los alerta, en sentido positivo. Así, cuando la madre canta, ellos prestan especial atención.

Desarrollo del lenguaje y la comunicación

Las canciones facilitan el desarrollo del lenguaje. En particular, el aprendizaje de nuevas palabras y las construcciones de frases.

Como se sabe, todos memorizamos más fácilmente las palabras cuando estas van acompañadas de música. Incluso de adultos somos capaces de cantar una canción en otro idioma, aunque no sepamos qué dice.

En los niños funciona igual. Los cantos les ayudan a familiarizarse con el lenguaje y promueven su desarrollo verbal.

Sin embargo, la música es en sí misma un lenguaje también. Por lo mismo, cantarle a un bebé no solo le ayuda a aprender el lenguaje verbal, sino también el lenguaje de los sentimientos. Muy tempranamente ellos aprenden a distinguir una melodía triste de una alegre.

 

El bebé se relaja

La voz tiene un efecto poderoso sobre el estado de ánimo, en todas las etapas de la vida. No por nada el primer sentido que desarrollamos y el último que se apaga al morir es el oído.

Para el bebé, escuchar la voz de la madre es algo que le da seguridad y lo alienta.

Cantarle una canción, una y otra vez, se convierte poco a poco en un ritual de relajación. De un lado escucha la voz de la madre y la siente presente junto a él. De otra parte, el ritmo y la melodía que aprende a reconocer con la repetición, suscitan en él un estado de ánimo más relajado. Igual nos pasa a los adultos: la música también nos relaja.

El alivio del dolor

Por sorprendente que parezca, cantarle a un bebé también es una manera de favorecer el alivio de su dolor físico. Esto se pudo comprobar gracias a un estudio llevado a cabo en el Great Ormond Street Hospital, en Inglaterra. Allí se hizo un monitoreo de la respuesta de los bebés al canto de su madre, cuando eran sometidos a un trasplante de corazón.

 

Los resultados señalaron que los pequeños disminuían el ritmo cardíaco y aumentaban el umbral de dolor cuando las madres les estaba cantando. Los expertos señalaron que el canto incide sobre el sistema límbico y que este, a su vez, regula la respuesta ante el dolor. De ahí ese efecto analgésico.

Bebe relajado tras escuchar cantar a su madre

Les ayuda a dormir

Las canciones de cuna se llaman de cuna precisamente porque su función primordial es la de ayudarle a dormir al bebé. Muchas de esas canciones hablan de eso: del sueño. Desde siempre se ha sabido que los cantos maternos ayudan a que el bebé se quede dormido.

Todo indica que los cantos maternos reducen los niveles de cortisol en el cerebro del niño. Esta es la hormona del estrés. Por supuesto, lleva a que esté más relajado y pueda conciliar el sueño con mayor facilidad.

Cantarle a un bebé es también una manera de establecer y profundizar el vínculo afectivo con él. Además de todos los beneficios que le ofrece al pequeño, también trae aportes positivos para la madre. Cuando ella canta, su estado de ánimo mejora y, de seguro, estará más relajada.

 
Sanchez, I. F. (2015). Beneficios del niño de 7 meses a 2 años estimulado con técnicas intrauterinas auditivas. Investigación Valdizana, 9(1), 10-13.