Los mitos sobre la pareja ideal

Yamila Papa · 28 enero, 2015

Cuando nos enamoramos, solemos idealizar a la persona por la que nos sentimos atraídos, otorgándola una serie de características y rasgos especiales y únicos. Quizás en la formación de este ideal, tengan que ver los cuentos de hadas, la educación recibida o lo que vemos en las películas y series de televisión.

Si nuestras expectativas sobre esa persona son demasiado exageradas, podemos terminar desilusionados cuando pase el tiempo y la relación se estabilice; pues la persona que tenemos delante no será aquella que nos habíamos imaginado.

¿Cuántas veces te has dicho “esta es la persona que siempre soñé”,“por fin encontré a alguien que se amolda a mis gustos y preferencias” y, después de un tiempo las cosas no funcionan como esperabas?

Pueden pasar dos meses, tres años o una década… lo común en estos casos, es lo mucho que nos hieren las desilusiones, porque en definitiva, nos damos cuenta de que esa persona no era como pensábamos. Las expectativas ideales creadas sobre la otra persona desaparecen, y la realidad se abre ante nuestros ojos.

Cuando acabamos de conocer a alguien solo vemos las cualidades y no los defectos, inmersos en una burbuja, construimos castillos en el aire. Pero, cuando pasa esta etapa de enamoramiento ciego, sordo y mudo, es cuando volvemos a la realidad y nos damos cuenta de cómo es esa persona verdaderamente.

Existen muchos mitos sobre cómo es la pareja “ideal” . Tal vez, nos han inculcado demasiado el hecho de que tenemos que casarnos y vivir toda la vida con la misma persona o que hay que hacerlo todo juntos.

Hemos visto muchas películas de amor, hemos leído novelas románticas y la mayoría de las canciones que escuchamos, tratan sobre la felicidad de estar en pareja, o el resentimiento que sentimos porque nos han dejado. De ahí, pueden salir muchas de nuestras expectativas y creencias sobre cómo tiene que ser una pareja o qué atributos tiene que tener la persona que nos gusta.

Más allá de saber por qué idealizamos a las personas, también es bueno conocer los preconceptos más usados en torno a las relaciones amorosas.

 ¿Cuáles son los mitos sobre la pareja ideal?

 

-Una pareja está formada por dos mitades. Pensar que cada uno es la mitad del otro, está muy bien como concepto romántico, pero puede ser la base de muchos problemas de pareja. Si creemos en la idea de la media naranja, creemos en la idea de perfección en la pareja, de una compenetración perfecta entre ambos miembros. Y de hecho, así lo creemos al principio, cuando nos encontramos en el proceso de enamoramiento y empezamos una relación sorprendidos por lo bien que nos hemos acoplado. Sin embargo, ser perfectos es imposible.

Una pareja está compuesta por dos personas y donde hay dos personas surgen problemas o conflictos. No hay dos personas iguales y cuando hay diferencias, surgen las desavenencias.

Ser la mitad, la media naranja, lo único que confirma es la idea de que solos nos encontramos incompletos y que la plenitud y la felicidad, llegará con el verdadero amor. Pero recuerda, la felicidad es interior y solo la alcanzaremos dentro de cada uno de nosotros.

-Las personas nunca cambian. En realidad, todos tenemos la capacidad de cambiar, tan solo hay que estar dispuestos para ello. Las situaciones y las experiencias que vamos viviendo, incluso, las relaciones con otras personas, nos hacen cambiar en mayor o menor medida. Lo importante es que entiendas, que nadie cambia si no quiere hacerlo, por mucho que tu insistas.

Una lección que puedes aprender  es “no invertir más tiempo en esa persona de lo que ella invierte en ti”. En una pareja, ambos tienen que esforzarse por igual, de nada vale que sea siempre el mismo el que se sacrifique o ceda por el otro. Todo en una pareja debería ser lo más equilibrado posible. Si uno de los dos pone más del 50% de su tiempo, dinero o recursos durante un período determinado, es más probable que sea así para siempre.

-Otro de los mitos de la pareja ideal es que si algo no va bien, el culpable es uno mismo y no él/ella. Esto no tiene por qué ser así en todos los casos. Debes aprender a reconocer cuando te equivocas, pero también darte cuenta de los momentos en los que el otro cometa equivocaciones. Todos podemos tener errores, pero no es bueno que nos hagamos cargo de todas las cosas malas que ocurren en la pareja.

Comunicar cómo nos sentimos y expresar lo que no nos gusta a nuestra pareja, resulta fundamental para solucionar los problemas.

Y por último, deja de pensar que cuando termina una relación es porque has fallado como persona. Si las cosas no funcionaban, acéptalo. Más vale, cerrar un capítulo que no te llevaba a ninguna parte, que dejarlo abierto para el resto de tus días. Eso no quiere decir que no lo has hecho bien, sino que por diversos motivos, no funcionabais.

Si no eras feliz, quizás hasta la vida te esté “haciendo un favor” al alejarte de esa persona. No importa el qué dirán, sino tus sentimientos. Si a tu familia le molesta, no es tu problema. Si la sociedad ve con malos ojos que te divorcies o estés soltero/a a cierta edad, tampoco. Lo importante, eres tú.