Los noctámbulos y el encanto de la noche

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 8 octubre, 2015
Edith Sánchez · 8 octubre, 2015

Se considera “normal” que las personas se levanten temprano a vivir su faena diaria y luego duerman en la noche. Sin embargo, cada vez es más frecuente encontrar gente de todo tipo que prefiere hacer lo contrario: dormir de día y estar despierto de noche. Los amantes de la noche, son de dos tipos: están aquellos que no pueden dormir antes de la media noche y los que solo cierran los ojos cuando se asoma el alba.

En general, es un asunto de preferencia. No es que estén obligados a permanecer despiertos; simplemente encuentran más inspiradoras, estimulantes o energéticas las horas de la noche. Los llaman “búhos” o simplemente “noctámbulos” y a su alrededor se han tejido algunos mitos.

Dentro de los noctámbulos famosos hay desde presidentes, como Barak Obama o Winston Churchill, pasando por artistas como Marcel Proust o Kafka, hasta malhechores como Jack “El Destripador” o Adolf Hitler.

“La noche es la mitad de la vida y la mejor mitad”

-Johann Wolfgang Goethe-

El singular encanto de la noche

mujer bailando en la noche

La noche está llena de magia y de eso es prueba la innumerable cantidad de poemas que se han escrito para la luna, las estrellas y el ambiente nocturnal. La noche es también el escenario natural para el misterio y el amor. Del día a la noche, sin lugar a dudas, hay un fuerte cambio de ritmo. Mientras el día es tiempo de la agitación, el ruido y el tumulto, la noche da lugar al silencio, la soledad y la pausa.

¿Por qué algunas personas prefieren la noche? En realidad, hay muchas razones. La tranquilidad de las horas nocturnas facilita el trabajo que exige alta concentración. Como hay un menor número de estímulos, se puede trabajar casi sin interrupciones. El silencio y el ritmo menos frenético de las horas nocturnas, también facilita una mayor conexión con el mundo interior. De ahí que tantos artistas sean noctámbulos.

Sin embargo, no siempre son razones tan positivas las que llevan a sucumbir ante el encanto de la noche. También está el caso de los insomnes, de las personas que padecen alguna forma de angustia y no consiguen dormir en la noche, por más que lo intenten. O el caso de quienes tienen grandes dificultades para adaptarse al entorno social que los rodea. La noche se convierte para algunas personas en un escape de la vida real.

En esos casos la noche no es una fuente de tranquilidad, sino más bien una burbuja en donde el individuo se protege de todas las exigencias de la vida cotidiana. Por una u otra razón se sienten incapaces de afrontar la vida y entonces se refugia en las sombras.

mujer columpiándose en la luna

Teorías sobre los noctámbulos

Alrededor de los noctámbulos se tejen mitos y leyendas, aunque también hay ya varias investigaciones al respecto. Se dice, por ejemplo, que los noctámbulos son más inteligentes que las demás personas. Esta afirmación se desprendió en principio del gran número de artistas, intelectuales y figuras célebres que se han enamorado del encanto de la noche.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad del Sagrado Corazón, en Milán (Italia), indica que los noctámbulos tienden a ser más creativos. Su forma de vivir, poco convencional, incide en la construcción de una forma original de ver los diferentes asuntos.

Por su parte, la Universidad de Madrid hizo un estudio sobre inteligencia con mil adolescentes, noctámbulos y diurnos. Concluyeron que los noctámbulos presentaban un coeficiente intelectual mayor, aunque los diurnos tenían mejor desempeño en los exámenes académicos.

Sin embargo, el Dr. Peter Jonason, psicólogo de la Universidad de Western Sydney, indica que los noctámbulos son más propensos a presentar lo que él llama “Triada oscura de la personalidad”. Un conjunto de rasgos de personalidad, entre los que destacan el narcisismo, el maquiavelismo y las tendencias psicopáticas. En otras palabras, para el Dr. Jonason, los noctámbulos son en esencia conspiradores y manipuladores.

joven bebiendo cafe por la noche

Desde el punto de vista biológico, un estudio publicado en el “Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism” indica que los noctámbulos son más propensos a contraer diabetes. Al parecer, también los hábitos de sueño diurno suben los niveles de colesterol, triglicéridos y de grasa corporal. Además, la falta del sol mañanero podría incidir en la dificultad orgánica para fijar el calcio en los huesos.

Pese a todo, las aves nocturnas se sienten como peces en el agua cuando aparecen las sombras. En horas de la madrugada se han tomado grandes decisiones para la humanidad y se han creado maravillosas obras de arte. La noche, con su encanto, tiene sus propios habitantes.

La noche esconde grandes acontecimientos

  • El caballo de Troya. Cuenta la mitología que los griegos usaron un gran caballo de madera para asediar la ciudad de Troya. La estrategia fue simple pero muy efectiva. Los griegos regalaron a Troya un caballo enorme construido de madera como símbolo del final de la guerra. Troya aceptó el regalo y lo introdujo dentro de su fortificación. Sin embargo, lo que los troyanos no sabían, era que el caballo estaba repleto de soldados griegos que esperarían a la caída de la noche para ocupar la ciudad.
  • Brillo de las estrellas. A pesar de que las estrellas brillan 24 horas, sólo podemos verlas durante la noche. Excepto el sol, la única que sólo podemos ver durante el día. Cuando todo está en calma y no hay contaminación lumínica, podemos observar el cielo y verlo con total claridad. Para muchos místicos y grandes maestros es una metáfora de nuestra mente. Sólo cuando nuestra mente está calmada, podemos vernos a nosotros mismos.
  • La noche de Halloween. Esta celebración arrastra mucha historia. Sin embargo, todas las tradiciones coinciden en señalar que la noche del 31 de octubre es el momento en el que los vivos y los muertos están más cerca.

Imagen cortesía de Megatruh, Pascal Campion