Los preceptos de vida de los samurái

Edith Sánchez · 19 abril, 2019
Los preceptos de vida de los samurái fueron heredados por buena parte de los artistas marciales. Ilustran sobre principios que resultan válidos para enfrentar enemigos o situaciones difíciles. Vale la pena conocerlos.

Los samurái eran guerreros que se formaban no solamente en habilidades para el combate, sino que también le daban gran importancia a su educación mental y espiritual. Ellos desarrollaron una serie de preceptos de vida, algunos de los cuales están en el Bushido.

Además, otros han sido adoptados por algunas artes marciales, adaptándolos a la filosofía de cada una de ellas. Es así como actualmente varias de esas artes marciales contienen guías para vivir, cuya procedencia se remonta a los samurái.

El karate, en particular, adoptó una serie de esos preceptos de vida. Hoy está contenido en el Dojo Kun, un texto que condensa esas orientaciones. Aunque están diseñadas para las artes marciales, son perfectamente aplicables en la vida de cualquier persona. Tales preceptos son los siguientes.

Aprender con la práctica es como empujar un carro cuesta arriba: si aflojas, retrocederá resbalando”.

-Proverbio japonés-

El respeto y el primer ataque

El primero de los preceptos de vida en esta filosofía dice que todo comienza y acaba en el respeto. Este es el máximo valor y se le debe prodigar tanto a los demás como a uno mismo. Si el respeto no es el principio rector, se instaura el caos.

El segundo precepto dice que “el primer ataque no existe”. Se refiere a que ante una agresión, la reacción debe ser la de darle tiempo al otro para que se haga consciente de su mala acción y se arrepienta. Toda confrontación debe eludirse, hasta llegar al punto de que sea imprescindible por legítima defensa.

Hombre triste pensando en el suicidio

La justicia y el conocimiento

La justicia nace de una reflexión serena en la que cada quien debe preguntarse si lo que hace es correcto. Cuando la respuesta es afirmativa, lo recomendable es persistir en la conducta o tomarla como ejemplo.

Otro de los preceptos de vida dice: “Conócete primero a ti mismo y luego a los demás. Si uno no se conoce a sí mismo, siempre está en peligro. Si no conoce a los demás, será difícil actuar en sintonía con ellos.

El espíritu, uno de los preceptos de vida

Uno de los preceptos de vida esenciales señala que los valores espirituales están por encima de otros muchos. No hay habilidad, ni técnica que valga, si no está inspirada en sólidos valores del corazón.

Complementando lo anterior, hay un precepto que dice: “Hay que dejar la mente en libertad. Esto quiere decir dejarla fluir, aprender a conocerla y a interpretarla. Evitar el deseo de controlarla, ya que es inútil, y cultivarla para que libremente vaya a donde le corresponda.

El descuido y el cultivo

El examen continuo de nuestras acciones y la prudencia son fundamentales para evitar las calamidades. De otro lado, es importante cultivar con igual esmero todos los aspectos que forman parte de nuestra vida: la mente, el cuerpo, el espíritu, la técnica, etc. Las habilidades se refuerzan mutuamente entre sí.

Otro de los preceptos de vida de los samurái dice que los compromisos de crecimiento y cultivo propio son pactos que se hacen con uno mismo de por vida. Por lo mismo, los hábitos deben consolidarse poco a poco, con la firme intención de mantenerlos.

La diligencia y el deseo de no perder

No basta con aplicar los preceptos de vida de manera aleatoria y eventualmente. Para llevar una existencia significativa y pacífica es necesario imprimir constancia y diligencia a ese propósito. La falta de compromiso nunca lleva al éxito.

Los samurái y los artistas marciales insisten también en la idea de que antes que pretender vencer a otros, lo que se debe buscar es no perder. En cualquier confrontación esto es suficiente. Basta con estar fuera del alcance de los enemigos.

Adaptación y confianza

Otro de los preceptos de vida de los samurái dice que ante un enemigo, o una dificultad, la cualidad más importante es la adaptación. ¿A qué? A la forma de ser de esa dificultad o de ese enemigo. No todos los obstáculos se enfrentan de la misma manera.

Así mismo, señalan que no por haber vencido grandes problemas en el pasado, hay garantía de que se puedan vencer en el presente o el futuro. Si bien la experiencia es importante, la confianza puede ser traicionera.

La prudencia y estar en guardia

Los guerreros samurái señalan, metafóricamente, que cuando una persona sale de su hogar queda expuesta a muchos peligros. Así, particularmente cuando nos movamos en terrenos desconocidos, lo mejor es mantener cierto punto de cautela.

También hablan acerca del hecho de estar en guardia. Recomiendan que esto aplique para la mente, pero no para el cuerpo. La mente debe estar en actitud de atención constante. El cuerpo, en cambio, debe estar relajado, o de lo contrario creará ideas equivocadas en los demás.

Mujer con los ojos cerrados

Centrarte, moverte y ser consciente

Para enfrentar las dificultades o los enemigos es necesario mantener el equilibrio, actualizando el punto de apoyo de manera constante. Volver a ese centro físico y mental para evitar permanecer en una posición débil. También es importante saber movernos: avanzar, retroceder o quedarnos quietos. Todo ello depende de cada situación; es un ejercicio de inteligencia.

Finalmente, el último de los preceptos de vida de los samurái habla acerca de la importancia de la consciencia. Esta es finalmente la que dirige todos nuestros actos y le da sentido a los mismos. No ser consciente es como no vivir.

Estos preceptos de vida fueron diseñados básicamente para el combate. Pero, como ves, se aplican a cualquier situación, especialmente si representan una dificultad o un problema.

Cantero, J. (2014). Regreso al origen: Camino en la búsqueda de la paz y la felicidad. Vergara.