Mamá, gracias por estar hoy, mañana y siempre

Para una madre no importa la distancia. Saber estar presente es también llevar a alguien en el corazón, saber que siempre tendrá la palabra acertada para cada necesidad, el consejo más respetuoso y el apoyo más incondicional ante cada circunstancia.
Mamá, gracias por estar hoy, mañana y siempre
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 06 abril, 2022

Mamá, gracias por estar presente de cada una de las formas posibles. A través del apoyo incondicional, de la confianza absoluta, de esa mirada que ya desde la infancia me confirió seguridad y aliento para ir abriéndome paso en la vida; de la manera que yo quisiera y de la forma que yo eligiera. Gracias por ser como esa brisa de verano que siempre ofrece calma, que despierta felicidad e invita a la inspiración.

Que una madre haga que nazcan estas sensaciones en nosotros es sin duda un regalo. Detrás de una «buena madre» lo que hay en realidad es una gran persona, alguien con una trayectoria humana excepcional que supo atenderse, que sabe cuáles son sus valores y propósitos para poder dar siempre lo mejor a sus propios hijos.

Decía Washington Irvin que “una madre se esforzará siempre por disipar esas nubes oscuras que de vez en cuando, se ciernen sobre nosotros, para lograr que poco a poco, vuelva la paz a nuestros corazones”.

Es cierto, pero en realidad, si hay algo que consiguen esas mujeres que consiguen dejar huella en sus hijos, es enseñar a estos últimos a escampar por sí solos esos nubarrones momentáneos.

Porque las madres, no tienen únicamente ese clásico rol de nutridoras de afecto, amor y cariño. Ellas educan, corrigen, saben poner límites, inspiran con el ejemplo y no dudan en allanar el camino para que en el momento adecuado, sus hijos avancen por sí solos en el mundo para elegir el destino que ellos mismos decidan.

Imagen representando el mamá gracias por estar

El día de la madre, un origen multicultural

Es durante los primeros días de mayo cuando se celebra el día de la madre. Para muchos, es poco más que una festividad orientada al marketing de los grandes almacenes. Para otros, un momento especial que compartir en familia.

Sin embargo, es interesante conocer que este día viene celebrándose desde los albores del tiempo y, más concretamente, desde el Imperio Antiguo en Egipto.

Allí se rendía culto anual a la diosa Isis, creadora de la vida, diosa de la magia y protectora de los niños y las mujeres. También en la Antigua Grecia tenía una festividad relacionada con la figura de la madre.

En este caso, los griegos rendían culto a Rea, madre de Zeus, Hades, dios del inframundo, de Poseidón, Hestia, Hera y Deméter. Era una titánide y era común que la cultura de los helenos la relacionaran con la Luna.

Más tarde, con la llegada del cristianismo, la festividad empezó a centrarse en la figura de la Virgen María. Ahora bien, no fue hasta llegado el siglo XIX cuando la festividad se situó en el mes de mayo a raíz de dos figuras muy concretas, la de la poeta y activista americana Julia Ward Howe y la de Ann Jarvis.

Ellas organizaban manifestaciones para reconciliar a las dos partes en la Guerra Civil Americana. Así, algo que lograron, fue el acercamiento de las mujeres, de todas esas madres de familia que habían sido víctimas del conflicto.

Cada año tanto Julia Ward como Ann Jarvis, las volvían a reunir para hacer del acto un vehículo para la paz, la esperanza y la defensa de los derechos de las mujeres. Ambas lograron que en 1914 se estableciera en el mes de mayo el día de la madre.

Jeroglífico egipcio

Mamá, gracias por estar, gracias por ser como eres

Sabemos ya que la festividad del día de la madre no es un producto creado en una agencia de marketing y publicidad. Tiene unas raíces y, sobre todo, un fin: valorar la figura de una mujer, la que lucha por sus derechos, la que defiende la paz, el amor por sus hijos, la que se guía por unos firmes valores…

De algún modo, a muchos nos son conocidos todos esos atributos. Por eso, celebramos con ellas este día, dándoles las gracias.

  • Mamá, gracias por estar presente en afecto e intención en los momentos más decisivos de mi vida.
  • Mamá, gracias por estar a mi lado aun sin estar. Porque aunque no te lo diga a menudo, siempre te tengo en un rincón de mi corazón. Desde allí, me acompañas siempre, desde ese lugar siempre serás eterna.
  • Te agradezco también haberme enseñado a valerme por mí mismo, a darme alas y no cadenas, a ser viento y no un ancla amarrada… Soy lo que soy porque me enseñaste que en esta vida hay que ser libre, pero por encima de todo, hay que ser responsable.

En esencia, mamá, gracias por estar, por ser como eres… Así, tan entusiasta, tan irrepetible, experta en hacer que la vida sea fácil a tu lado, por reír por todo, por ponerte seria cuando toca y ser para todos, un ejemplo a seguir y alguien a quien querer hoy, mañana y siempre.


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