Edmonia Lewis, pionera en esculpir su destino

Camila Thomas · 3 junio, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 3 junio, 2019
En un mundo de hombres blancos, Edmona Lewis se alzó como la voz negra y femenina que llevaría la escultura a la conexión con sus raíces afroamericanas y aborígenes.

Mary Edmonia Lewis fue una escultora estadounidense que trabajó la mayor parte de su carrera en Roma, Italia. Nacida libre en Nueva York, Edmonia Lewis fue la primera mujer de ascendencia afroamericana en alcanzar fama internacional.

Además, fue la primera afroamericana en lograr el reconocimiento como escultora en el mundo de las bellas artes.

Muchos artistas norteamericanos del s. XIX y XX gozaron de fama en su propio país. Sin embargo, Edmonia Lewis es una de las pocas excepciones. Descubre su vida y obra, cómo logro vencer los obstáculos que la sociedad le impuso, romper los moldes y, contra todo pronóstico, adquirir reconocimiento a nivel mundial.

Infancia y juventud de Edmonia Lewis

Edmonia Lewis nació bajo la condición de negra libre alrededor de 1844 en Greenbush, Nueva York. Tuvo un hermano que, de adulto, tendría éxito económico gracias a la minería de oro.

La pequeña Edmonia fue la hija de un hombre negro sirviente de un caballero; mientras su madre, también negra, poseía ascendencia de los ojibwa y africana. Los ojibwa son uno de los pueblos nativos más grandes de América del Norte junto a los cheroqui y los navajos.

Edmonia quedó huérfana alrededor de los diez años. Como más tarde afirmó, fue criada por algunos familiares ojibwa, cerca de las cataratas del Niágara.

Mary Edmonia Lewis tuvo poca capacitación, sin embargo, con el apoyo de un exitoso hermano mayor, asistió al Oberlin College en Ohio. Allí estudió de 1860 a 1863 emergiendo como una talentosa artista.

En ese momento, el movimiento abolicionista estaba activo en el campus de Oberlin y causaría un gran impacto en la posterior carrera artística de Edmona.

El precio del éxito

La joven tuvo que superar numerosos obstáculos para convertirse en una artista respetada. En el Oberlin College, fue acusada falsamente de intentar envenenar a dos compañeras de clase blancas, como consecuencia, fue capturada y golpeada por una turba blanca. Lewis se recuperó del ataque y, posteriormente, escapó a Boston, después de que se retiraran los cargos en su contra.

En Boston, Lewis entabló amistad con el abolicionista William Lloyd Garrison y el escultor Edward A. Brackett. Fue Brackett quien enseñó la escultura de Lewis y la ayudó a impulsar su propio estudio.

A principios de la década de 1860, Lewis comenzó a recibir ciertos reconocimientos por su trabajo, haciéndose un hueco en el mundo del arte. Sus medallones de arcilla y yeso, que representaban a Garrison, John Brown y otros líderes abolicionistas, le abrieron una pequeña puerta hacia un moderado éxito comercial.

En 1864, Lewis creó un busto del Coronel Robert Shaw, un héroe de la Guerra Civil que había muerto al frente del 54º Regimiento de Massachusetts. Gracias a este trabajo, obtendría su primer éxito comercial considerable.

El dinero que ganó a raíz de la venta de copias del busto le permitió mudarse a Roma. ¿Por qué trasladarse a la ciudad italiana? En aquel momento, Roma se había convertido en el hogar de diversos artistas estadounidenses que habían sido expatriados, entre ellos, varias mujeres habían llegado a la ciudad en busca de una oportunidad.

Lewis y su vida en Roma

En Italia, Lewis continuó trabajando como artista. Su obra abordaba, principalmente, una temática ligada a su herencia cultural afroamericana y, de forma secundaria, a su religión, el catolicismo.

Una de sus obras más aplaudidas fue Libre por siempre (1867), una escultura que representa a un hombre y una mujer negros que emergen de los lazos de la esclavitud. Lewis, además, esculpió bustos de presidentes estadounidenses, entre ellos Ulysses S. Grant y Abraham Lincoln.

Otro ejemplo de conexión con su herencia lo vemos en El fabricante de flechas (1866), pieza que se inspira en sus raíces aborígenes. La obra muestra a un padre que enseña a su pequeña hija cómo fabricar una flecha.

Una de sus obras más famosas fue una representación de la reina egipcia Cleopatra, titulada La muerte de Cleopatra. Recibió el reconocimiento de la crítica cuando se exhibió en la Exposición de Filadelfia en 1876 y en Chicago dos años más tarde. La escultura de dos toneladas nunca regresó a Italia porque Lewis no podía pagar los desorbitados gastos que suponía su envío. Por ello, fue almacenada y redescubierta varias décadas después de su muerte.

Escultura de un hombre y una mujer

Últimos años y legado de Edmonia Lewis

Tal y como ocurre con su infancia, los últimos años de Edmona Lewis se ven envueltos en el misterio. Se sabe que continuó exhibiendo su trabajo hasta finales de la década de 1890, recibió la visita de Frederick Douglass en Roma y nunca se casó ni tuvo hijos. Pero de su última década de vida, apenas tenemos datos.

Se especuló que Lewis pasó sus últimos años en Roma; sin embargo, recientemente, fueron descubiertos documentos de muerte que indican que falleció en Londres en 1907.

Aunque pese a su condición de mujer y negra logró recibir el aplauso por su trabajo en vida, es cierto que el verdadero reconocimiento llegaría tras su muerte, momento en el que, por fin, el mundo del arte se rindió ante su magnífico trabajo. A finales del siglo XX, la vida y el arte de Lewis han recibido elogios póstumos y su trabajo ha sido presentado en varias exposiciones.

Algunas de sus piezas más famosas ahora residen en las colecciones permanentes en el Museo de Arte Americano Smithsoniano y el Museo de Arte Metropolitano. También encontramos algunas muestras en el Museo de Arte de Cleveland y la Galería de Arte de la Universidad de Howard. De este modo, el legado de Edmona Lewis puede ser disfrutado en la actualidad, aplaudido y, por fin, reconocido.

  • Gold, S. W. (2012). The Death of Cleopatra/The Birth of Freedom: Edmonia Lewis at the New World's Fair. Biography, 318-341.
  • Buick, K. P. (1995). The Ideal Works of Edmonia Lewis: Invoking and Inverting Autobiography. American Art, 9(2), 5-19.
  • Richardson, M. (1995). Edmonia Lewis' The death of Cleopatra: myth and identity.
  • Blodgett, G. (1968). John Mercer Langston and the Case of Edmonia Lewis: Oberlin, 1862. The Journal of Negro History, 53(3), 201-218.