Mary Shelley, biografía de una mente creativa

Edith Sánchez · 13 agosto, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 13 agosto, 2019
Se dice que Mary Shelley se reunía con su esposo, Percy Shilley, Lord Byron y otros amigos a hablar hasta altas horas de la noche, sobre historias de misterio. Después de una de esas reuniones ella soñó la idea central de Frankenstein, obra que la consagraría para siempre.

No todos saben que la primera gran obra de ciencia ficción de la historia fue la novela Frankenstein o el Prometeo Moderno. Así mismo, muchos ignoran que esta famosa obra, llevada al cine, a la televisión y hasta a los dibujos animados, fue escrita por una mujer llamada Mary Shelley. Lo hizo en una época en que era improbable el éxito de una creadora femenina.

La vida de Mary Shelley fue tan fascinante como su obra. Grandes tragedias, un gran amor que guardó en su corazón hasta la muerte y una existencia llena de audacias y aventuras son la caracterizan. Lo que vivió en la vida real, bien podría convertirse en una novela más.

Sentir amor por otro, me colocará en el engranaje de la existencia que llevan los demás, y de la que ahora estoy excluido”.

-Mary Shelley-

Aunque Mary Shelley ingresó en la lista de los grandes escritores de la literatura universal a través de Frankenstein, no fue esa su única obra. Tiene otras novelas y obras de teatro, que en las últimas décadas han llamado cada vez más la atención de los expertos. En vida, fue tan grande el éxito de su obra de ciencia ficción que eclipsó las demás creaciones.

Libro abierto

Mary Shelley, una niña diferente

Mary Shelley nació en Londres, el 30 de agosto de 1797. Su familia era de estirpe netamente progresista. Su padre, con quien Mary siempre tuvo un vínculo entrañable, era William Godwin, filósofo, periodista y novelista. Su madre, Mary Wollstonecraft, una filósofa pionera del movimiento feminista.

Lamentablemente, la madre de Mary murió al darla a luz. Aparentemente tuvo una infección y la fiebre fuera de control la condujo a la muerte. Esta mujer había tenido una hija siendo soltera. El padre de Mary la acogió como su propia hija. Las dos niñas se criaron como hermanas y tuvieron una relación muy cercana a lo largo de toda la vida.

Cuando Mary tenía 3 años, su padre se casó de nuevo con una vecina, que también tenía dos hijas. Al parecer, Mary llegó a odiar a su madrastra. Con todo, tuvo una infancia y una adolescencia feliz. Su padre la educó a ella y a su hermana Claire de una manera muy liberal. Les dio acceso a una amplia formación y se preocupó por hacer de ellas mujeres muy instruidas.

Un gran amor

Cuando Mary Shelley tenía 17 años conoció al poeta y escritor Percy Bysshe Shelley. Él tenía 22 años y estaba casado. Frecuentaba la casa de Mary Shelley, ya que era amigo de su padre. Los dos comenzaron a encontrarse en secreto en la tumba de la madre de Mary. Este era un lugar amado para ella. Decía que había aprendido a escribir dibujando con su dedo el nombre de su madre en la lápida funeraria.

Mary Shelley tenía una visión liberal del matrimonio y del amor. El padre, y la sociedad en general, se oponían a esa relación. Sin embargo, los enamorados huyeron a París, en compañía de Claire, la hermanastra de Mary. La pareja tenía una relación basada en el interés mutuo por la literatura y el mundo de las ideas. Sin embargo, con frecuencia Percy tenía que ausentarse para eludir a sus acreedores.

Esas separaciones angustiaban mucho a Mary, quien quedó embarazada en 1814. Su compañero, Percy, coqueteaba abiertamente con su hermanastra. También tuvo un hijo con su esposa en esa misma época. Mary dio a luz en febrero de 1815, pero su hija murió sin haber cumplido un mes. Esto la sumergió en una fuerte depresión.

Libro antiguo sobre la mesa

Una gran escritora

Poco después de estos sucesos, la esposa de Percy se suicidó. Esto hizo que gran parte de la sociedad rechazara la relación de este con Mary. Por eso, decidieron irse, acosados además por las deudas. Fueron a Ginebra, donde tuvieron interesantes veladas con Lord Byron, el gran poeta, que además había tenido un hijo con la hermanastra de Mary. Esas veladas inspiraron a Mary, quien soñó la trama de Frankenstein y luego la escribió.

Con Percy tuvieron otros dos hijos. Más adelante fueron a Italia, donde llevaron una vida nómada. El hijo mayor de la pareja murió en 1818 y un año después murió la hija menor. Mary se mostraba deprimida y enfermiza casi todo el tiempo. Sin embargo, en 1819 tuvo un cuarto hijo, el cual fue el único que sobrevivió.

En 1822, Percy murió ahogado, durante el viaje de regreso a bordo de un velero de vacaciones. Mary pidió que incineraran su cadáver, pero antes solicitó que le quitaran el corazón. Luego, ella y su hijo Percy Florence, volvieron a Inglaterra. En los últimos años de su vida, Mary sufrió parálisis en distintas partes de su cuerpo. Murió a los 54 años, probablemente víctima de un tumor cerebral.

Tras su muerte, revisaron su escritorio. En uno de los cajones encontraron el corazón de su esposo, envuelto en un papel de seda que contenía uno de sus poemas, junto con parte de sus cenizas. También tenía cortes de cabello de los tres hijos que le habían sido arrebatados por la muerte.

Tirado, G. P. (2012). Vida artificial y literatura: mito, leyendas y ciencia en el Frankestein de Mary Shelley. Tonos digital: Revista electrónica de estudios filológicos, (23), 36.